Urgencias domingueras y anecdotas azules…

Desde el Lunar Azul

Buen inicio de semana, estimadas lectoras y lectores de este rincón azulado.

"¡Hay que destituir al Mosco!"

Con los bretes políticos en los que anda metido el Ayuntamiento de nuestra patria chica, vale la pena recordar una anécdota que retrata cómo eran las disputas internas cuando el PAN todavía discutía en serio sus diferencias y no todo se resolvía con redes sociales, encuestas a modo o fotografías de unidad.

Va especialmente para esos azules que suponen que ellos inventaron el panismo en Aguascachondas y que, gracias a sus likes y despensas, el PRI les cedió el poder.

Cuenta la leyenda que, a mediados de los años noventa, cuando Alfredo "El Mosco" Reyes Velázquez encabezaba el primer gobierno municipal panista de Aguascalientes (1996-1998), el entonces presidente del Comité Municipal del PAN, Benjamín Gallegos —el recordado "Bronco de Calvillo" (QEPD)— convocó a su consejo político para respaldar una exigencia que, según él, representaba el sentir de la militancia.

Eran cerca de 200 miembros activos. Mientras tanto, el flamante alcalde parecía buscar fuera de ese mercado a buena parte de sus funcionarios porque, decía, había que gobernar con los mejores perfiles.

El problema surgió cuando el alcalde rechazó propuestas de nombramientos impulsadas desde el partido: José Luis, un hojalatero; Gerardo, estudiante de Psicología; un cuñado de Benjas "que era muy bueno", entre otros perfiles que, según sus promotores, merecían una oportunidad en la administración pública. Vaya, el filtro para algunos nombramientos no ha cambiado demasiado con los años.

En aquella reunión, Benjamín propuso algo que sonaba explosivo: exigir la destitución del Mosco "por no gobernar conforme a los principios del partido".

Finísimas personas como Guardado, Canela, Mijangos, Ely y otros eufóricos aplaudían la "valiente y congruente" propuesta.

Entonces Benjamín pidió recabar firmas para respaldar el documento que presentaría al día siguiente en conferencia de prensa.

LARF tuvo que retirarse antes por un compromiso familiar y se excusó.

Mientras avanzaba el orden del día —incluso se discutía la aprobación de nuevos miembros activos— comenzó a circular la famosa hoja con el encabezado: "Los abajo firmantes solicitamos la destitución del C. Presidente Municipal por violar los principios de nuestro partido".

Pero también comenzaron los "bipeos". Eran tiempos previos al “juats” y varios consejeros ya comentaban discretamente que aquello era una verdadera ocurrencia.

La reunión se prolongó un par de horas.En algún momento, alguien recibió la hoja... y simplemente desapareció.Ya casi para terminar, Benjamín preguntó:

—¿Dónde está el documento?—Yo ya lo pasé.—Yo lo firmé y también lo pasé.—Yo también.

El cansancio ganó.—Ya vámonos, mañana aparece.Benjamín respondió resignado:Está bien. Mañana busco entre todo este pinche papelerío.Por supuesto, ni el oficio ni las firmas volvieron a aparecer.

Quizá al día siguiente al buen Bronco ya se le había bajado la calentura política. Quizá algún consejero evitó un conflicto mayor guardando discretamente el documento.Lo cierto es que aquella bravata nunca se consumó.

Imagínense aquellos tiempos: cuando los dirigentes del partido todavía se atrevían a pedirle cuentas a un gobernante emanado de sus propias filas.

Moraleja: nunca firmen documentos en medio de una calentura política.

Mientras tanto, Morena parece seguir apostando más a los recursos de la FGR o la chimuela ASF, que a la disputa política. La respuesta del PAN no debería limitarse a contestar expediente por expediente, sino recordar el costo que representan las contradicciones internas del oficialismo guinda.

Y precisamente esas contradicciones volvieron a exhibirse en la atípica sesión dominical del Cabildo, convocada prácticamente a deshoras.

Los cuatro regidores identificados con Morena volvieron a dividirse: Abdel y el joven Enrique votaron en contra del dictamen; Marta, la señora de las cartulinas, se abstuvo; mientras que la regidora cercana a Aldo terminó acompañando al PAN votando a favor.

Entonces, ¿a qué juegan?

Si algo debería distinguir a un partido es la existencia de una dirigencia y de una posición institucional que sus representantes respeten. Al final, todos llegaron ahí porque Morena los postuló o los incluyó en su lista plurinominal.

Habrá que ver qué explicación presentan en la Ciudad de México y qué cuentas entrega Gil Gutiérrez, porque nuevamente queda exhibido que la tan presumida unidad morenista en Aguascalientes muchas veces se reduce a reuniones, fotografías y discursos.

Mensaje para la senadora Nora: o realmente existe respaldo desde Palacio para su nueva aventura frente al llamado "teresismo", o sería mejor decirle desde ahora si el plan vuelve a ser entregar la plaza y dejar de montar distractores.

Por otro lado, siguen apareciendo las clásicas encuestas patito intentando posicionar aspirantes, cuando el método de definición —al menos para la alcaldía de Aguascalientes en el PAN— ya está prácticamente cantado.

Y en el ámbito nacional persiste la sensación de que, en cualquier momento, pueden surgir nuevas noticias sobre los pendientes judiciales y políticos guindas, con el Tio Sam.

Posdatas de hoy :

-¿Será el principio del fin de la película de MDI Iluminación?

-Llama la atención que una página de Facebook identificada con simpatías hacia Morena, ahora eche porras a una fórmula panista. ¿El delegado y su grupo siguen jugando alineados con Palacio de Gobierno? Es pregunta. Quizá por eso una de sus regidoras votó a favor del respaldo a Leo.

-Vuelve el ruido alrededor de Adán Augusto. Los jilguerillos del tío Richi llevan años anunciando ese "trancazo". ¿Ahora sí o seguirá siendo puro ruido editorial?

-Karla, su hermano y Gustavo siguen votando con el PAN. ¿En qué momento definirán realmente de qué lado están? Ahí tienes, Anayeli, otra de las contradicciones azul-naranja.

-Lore reapareció con spot y músculo morado. Si Morena no la arropa, ¿tendrá el tamaño político para competir como independiente o con algún partido de los nuevos?Se presenta el anzuelo vestido de morado. Todavía, por lo visto, sin partido.

Porque ya lo sabe usted: el que no enseña, no vende... y el que enseña de más, termina mosqueándose.

Ahí dejo esta roca.

Empújela usted. Yo vuelvo, como siempre.

 

 

 

 

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