Llegó el momento de desburocratizar la burocracia

POLITICA 360°

Los nuevos retos de los gobiernos municipales en el siglo XXI INTRODUCCIÓN El primer contacto entre el ciudadano y el Estado son los gobiernos municipales. Imaginemos es en el municipio donde se recogen la basura, se reparan las calles, se otorgan licencias de funcionamiento, se autorizan desarrollos urbanos, se brinda seguridad pública y se atienden las necesidades más inmediatas de la población. Pero siendo el orden de gobierno más cercano a la ciudadanía, suele ser el más limitado en recursos, capacidades técnicas y herramientas administrativas. Y su problema es que durante años la administración municipal en México ha crecido mediante la incorporación constante de direcciones, departamentos, coordinaciones, jefaturas y organismos descentralizados no justificados y que no se apegan a su base constitucional que es el Art. 115.  Cada administración que pasa agrega nuevas áreas para atender demandas específicas, pero pocas veces elimina estructuras que dejaron de ser útiles, y el resultado es una burocracia cada vez más grande, más costosa y, en muchos casos, menos eficiente. Hoy la pregunta ya no es cómo hacer crecer al gobierno municipal. La verdadera pregunta es: ¿Cómo hacer que funcione mejor? y para mí la respuesta comienza con una decisión que muchos han evitado tomar: Desburocratizar la burocracia. EL MUNICIPIO DEL SIGLO PASADO FRENTE A LOS PROBLEMAS DEL SIGLO XXI Partamos de ideas centrales y cortas:  -Las ciudades crecieron. -La población aumentó. -La movilidad urbana se volvió más compleja. -La demanda de vivienda se multiplicó. -La digitalización cambió la forma en que viven los ciudadanos. -Las emergencias climáticas son cada vez más frecuentes. Sin embargo, gran parte de las administraciones municipales continúan operando bajo modelos organizacionales tradicionales aún encontramos procedimientos que requieren decenas de firmas, expedientes que recorren oficinas durante semanas y lo más dramático duplicidad de funciones alentando procesos administrativos innecesariamente largos. Es incomprensible, fuera de toda lógica que mientras el ciudadano se desenvuelve en la era digital, existan gobiernos que funcionan bajo la lógica del papel, el sello y el archivo muerto. UNA ESTRUCTURA QUE YA NO RESPONDE A LA REALIDAD Entre los problemas más comunes encontramos:  -Exceso de direcciones generales. -Dependencias con funciones similares. -Organismos descentralizados que duplican actividades. -Áreas administrativas con poco impacto ciudadano. -Crecimiento de plazas administrativas sin mejorar los servicios públicos. -Escasa profesionalización del personal. -Alta rotación derivada de los cambios políticos.   La consecuencia es evidente. Se destina una proporción creciente del presupuesto al gasto corriente y una proporción menor a la inversión pública. El municipio termina financiando oficinas en lugar de resolver problemas. EL COSTO DE UNA BUROCRACIA INEFICIENTE Lo que no entienden las administraciones municipales es que, por cada trámite innecesario, repercute en un costo, y que la lentitud en la autorización duplicada las cosas, al grado que de manera sensible retrasa inversiones, los procesos son lentos, y por ejemplo: desalienta la apertura de empresas. En administración pública se tiene que entender que dependencia que no genera valor representa recursos que podrían destinarse a temas que si son prioritarios como pavimentación, seguridad, agua potable o vivienda. La burocracia no solamente cuesta dinero. También cuesta confianza ciudadana. Pensemos en las consecuencias cuando abrir un negocio tarda meses… o cuando obtener una licencia implica recorrer un sin número de oficinas… y peor aun cuando un permiso o licencia depende más de relaciones personales que de los procedimientos administrativos claros y transparentes. Así de sencillo el ciudadano deja de confiar en sus instituciones. DESBUROCRATIZAR NO ES DESPEDIR Existe una idea totalmente equivocada. Cuando se habla de reingeniería de personal muchas personas creen que desburocratizar significa despedir trabajadores. No es así. Hay que verlo desde la siguiente óptica:  Desburocratizar significa rediseñar procesos. Elimina duplicidades. Digitalizar trámites. Medir resultados. Definir responsabilidades. Simplificar estructuras. Aprovechar mejor el talento humano existente. Un gobierno moderno necesita menos trámites y más soluciones. Menos jerarquías y más coordinación el papel es cosa del pasado, hoy se tiene que usar más tecnología. EL MUNICIPIO INTELIGENTE Los gobiernos municipales del futuro deberán convertirse en organizaciones inteligentes, pero ello implica construir administraciones sustentadas en datos, tecnología y evaluación permanente. Un municipio inteligente toma decisiones: con evidencia, conoce en tiempo real el estado de sus servicios públicos y utiliza plataformas digitales para atender reportes ciudadanos. Integra catastro, desarrollo urbano, obra pública, agua potable y finanzas en sistemas interoperables. Automatiza procesos repetitivos. Facilita la participación ciudadana mediante herramientas digitales y mide permanentemente la satisfacción de la población. No se trata únicamente de incorporar computadoras. Se trata de transformar completamente la manera de gobernar. LOS NUEVOS RETOS MUNICIPALES Las administraciones municipales enfrentarán desafíos que hace apenas veinte años no existían. Entre ellos destacan: Crecimiento urbano acelerado. Escasez de agua. Cambio climático. Movilidad sustentable. Seguridad pública basada en inteligencia. Transformación digital. Vivienda asequible. Gobierno abierto. Transparencia en tiempo real. Participación ciudadana digital. Planeación territorial de largo plazo. Atracción de inversión. Competitividad regional.   Ninguno de estos retos podrá resolverse mediante estructuras administrativas rígidas y fragmentadas. HACIA UNA NUEVA ARQUITECTURA DEL GOBIERNO MUNICIPAL El municipio del futuro deberá organizarse alrededor de resultados y no únicamente de funciones administrativas. La tendencia internacional apunta hacia gobiernos más compactos, especializados y coordinados. Esto implica: Reducir niveles jerárquicos. Integrar áreas con funciones similares. Crear ventanillas únicas. Digitalizar el 100 % de los trámites. Profesionalizar el servicio público municipal. Evaluar el desempeño mediante indicadores. Vincular presupuesto con resultados. Fortalecer la planeación estratégica. Incorporar inteligencia artificial y analítica de datos. Medir permanentemente la satisfacción ciudadana.   El ciudadano no evalúa cuántas direcciones tiene un ayuntamiento, califica si el problema fue resuelto. GOBERNAR MENOS LA ESTRUCTURA Y MÁS EL TERRITORIO Uno de los errores más frecuentes consiste en concentrarse en administrar oficinas, gran parte del tiempo dedicado a reuniones internas inútiles, tratando de resolver autorizaciones administrativas y asuntos burocráticos. Mientras tanto, los problemas reales permanecen en las colonias, barrios y comunidades rurales. ¿Qué hace falta? La respuesta es contundente liderazgo, hay que gobernar el territorio, estar presente en las calles, escuchar a la ciudadanía saber tomar decisiones para resolver problemas. Pero para ello, hay que coordinar equipos, no tener miedo para utilizar la tecnología y supervisar resultados. En suma, la administración, para servir al gobierno, y responder a las necesidades más sentidas de la población el centro real del gobierno, es la CIUDADANIA. CONCLUSIÓN México necesita una nueva generación de gobiernos municipales. No necesariamente más grandes. Sino más inteligentes que sean eficientes, transparentes, cercanos. digitales y profesionales. El tamaño del aparato administrativo ya no puede ser el indicador del poder de un gobierno, su verdadera fortaleza institucional radica en su capacidad para resolver de forma eficiente sus problemas públicos con rapidez y honestidad.  Hay que dejar atrás la cultura del trámite interminable, del organigrama inflado y de la oficina que existe porque siempre ha existido. La ciudadanía ya no demanda gobiernos que administren la burocracia. Demanda gobiernos que administren soluciones, gobernar no consiste en mover expedientes. Consiste en transformar la vida de las personas, para lograrlo, resulta inevitable asumir una reforma profunda del aparato municipal. Por eso creo que ha llegado el momento de desburocratizar la burocracia.  
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