Desde el Lunar Azul
Buen viernes, estimadas lectoras y lectores de este azulado rincón.
Hace unos días se dio a conocer un hecho lamentable ocurrido a escasa distancia de los palacios de gobierno, donde se supone que la seguridad y la inteligencia de los cuerpos policiacos deberían tener, al menos en ese perímetro, un control mucho más estricto de lo que sucede a su alrededor.
Un par de delincuentes, presuntamente ataviados con un chaleco guinda, despojaron a una nonagenaria de más de 800 mil pesos. El modus operandi sugiere que los malandros habrían contado con información previa sobre el botín que podían obtener, así como sobre las características de la víctima y el hecho de que, a esa hora, se encontraría sola. Será la investigación de la Fiscalía General del Estado la que determine si esa hipótesis se confirma. Esperemos que los responsables sean detenidos.
Y así como así, algunos jilgueros del oficialismo local difundieron con singular rapidez aquello de: "Morenistas roban casi un millón de pesos a una ancianita".
Y entonces nos brinca la liebre.
Porque basta voltear a ver a tantos trabajadores de distintas dependencias estatales y municipales a quienes obligan a "brigadear", so pena de perder la famosa "nómina Banorte", recorriendo colonias y tocando puertas con sus respectivos chalecos azules.
Entonces, la moraleja sería: ¿debemos cuidarnos de cualquiera que llegue a tocar nuestra puerta portando un chaleco, sea del color que sea? Es pregunta.
Y mire usted, justo cuando Aguascalientes ha registrado un incremento en robos a comercios y a casa habitación, vale la pena preguntarse si toda la información que estos ejércitos de “enchalecados” recaban durante sus recorridos realmente está protegida y quién responde por su manejo.
Porque, según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, durante el primer semestre de 2026 se acumularon 751 carpetas de investigación por robo a casa habitación en Aguascalientes. De ellas, 29 fueron cometidas con violencia, es decir, prácticamente un robo violento a vivienda cada seis días.
En lugar de convertir todo en grilla electoral, ojalá las autoridades concentren esfuerzos en resolver el problema de fondo.
Y para todos aquellos a quienes obligan a salir a "chalequear" en horas extras, sin pago y únicamente bajo la amenaza de perder la nómina, también pónganse las pilas. No vaya a resultar que mañana ustedes terminen siendo señalados como responsables indirectos de una inseguridad que, en realidad, deriva de la distracción de quienes deberían estar ocupados en otra cosa. No espiando o conspirando.
Pero bueno... a otra cosa, mariposa.
Justamente parte de ese desorden que hoy se percibe en las calles —ambulantaje desbordado, ocupación irregular de espacios públicos y un crecimiento urbano cada vez más caótico— nos lleva a otro asunto: los famosos espectaluares.
Porque la pregunta es sencilla.
¿Cuántos de esos cientos de espectaluares realmente cuentan con todos los permisos? ¿Cuántos pagan los derechos correspondientes? ¿Cuántos están debidamente registrados y supervisados? Porque, si todos cumplieran, seguramente representarían una buena fuente de ingresos para el ya bastante amolado Ayuntamiento de Aguascalientes.
Ahí hay tarea para nuestros becados regidores, que todo quieren achacárselo al cachorro azul.
Ojalá hagan aquello para lo que fueron electos: supervisar, revisar y mantener el orden en el Ayuntamiento.
Para eso existen las comisiones. Para eso deberían recorrer las calles, escuchar a los ciudadanos, detectar qué debe corregirse y también reconocer lo que sí funciona para fortalecerlo.
Pero ya ve usted... a muchos únicamente se les observa en inauguraciones, festejos y actos protocolarios.
Ahí queda el asunto para la Comisión de Desarrollo Urbano:
¿Cuántos espectaluares existen en la ciudad? ¿Cuántos cumplen con la normatividad? ¿Cuántos están al corriente en el pago de derechos?
Preguntas sencillas. Respuestas que, curiosamente, nadie parece tener.
Por otro lado, ocurrió lo que ya se anticipaba: el revés para las ocurrentes consejeras y consejeres electorales locales por intentar incursionar en terrenos que simplemente no les corresponden.
Les salió barato.
Ojalá entiendan cuál es su función: organizar procesos electorales, no meterse en las grillas de partidos ni de colores.Y, al final, será la calidad profesional con la que desempeñen su muy bien remunerado encargo la que defina el legado que dejen.
Tempus fugit.
Cerramos la semana con un recordatorio para algunos funcionarios de quienes esperábamos mayor altura de miras.Los comentócratas de esta redacción no tenemos equipo político.
Sí existe quizá mayor confianza, cercania o comunicación con algunos personajes de la grilla, pero como aquí no somos matracas de nadie, a todos —incluidos los amigos— se les echa grilla, carrilla y, cuando corresponde, también se les señalan sus yerros.
No somos Ministerio Público ni pretendemos serlo.
Somos simples tecleadores y catalizadores de aquello que muchos quisieran decir o señalar, pero no se atreven por miedo a perder su lugar en la mesa de la nómina o del cargo.
Y ojo para todos los colores.
Los traidores suelen actuar más por costumbre que por oportunidad.
Así que, si ya saben quiénes son esos personajes que hoy llegan a adularlos y a venderles la promesa de que ahora sí los llevarán al poder anhelado, pregúntenles primero a sus antiguos jefes, a sus amigos, a sus familiares, a sus novias y hasta a sus exnovias cuál es la verdadera calaña del alacrán que hoy les pide cruzar el río sobre su espalda.
Bonito fin...
Ahí dejo esta roca.
Empújela usted. Yo vuelvo, como siempre.