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“Maxxing”: cuando mejorar tu apariencia en internet deja de ser autocuidado

Looksmaxxing, scentmaxxing y tanmaxxing prometen llevar la imagen personal “al máximo”, pero algunas de sus versiones incluyen exposición deliberada al sol, sustancias no autorizadas y prácticas capaces de causar lesiones permanentes.

En redes sociales, aparentemente cualquier hábito puede convertirse en una nueva tendencia con solo agregarle la terminación maxxing. Hay quienes hablan de mejorar al máximo el rostro, el aroma, el cabello, la piel e incluso el bronceado. Aunque algunos consejos se limitan a rutinas básicas de cuidado personal, otros impulsan prácticas extremas que han encendido las alertas entre especialistas.

Una investigación publicada por Allure el 22 de julio de 2026 advierte que el término, surgido en comunidades digitales masculinas vinculadas con la llamada “manosfera”, comenzó a ser adoptado por creadoras de contenido y empresas de belleza para promocionar perfumes, cosméticos y tratamientos estéticos. El problema es que la misma palabra también se utiliza para identificar procedimientos riesgosos, consumo de sustancias y métodos de modificación corporal sin respaldo científico.

¿Qué significa “maxxing”?

La expresión proviene del verbo inglés maximize, que significa maximizar. En internet se utiliza para describir la búsqueda de la mejor versión posible de alguna característica física.

El término general es looksmaxxing, una tendencia centrada en “maximizar” el atractivo personal. Su espectro es muy amplio: puede incluir desde cambiar de corte de cabello, cuidar la piel, mejorar la higiene y hacer ejercicio, hasta someterse a procedimientos invasivos o seguir métodos peligrosos encontrados en redes sociales.

Las prácticas más sencillas suelen agruparse bajo el nombre de softmaxxing. En esta categoría entran hábitos como dormir adecuadamente, utilizar protector solar, acudir al dentista, mantener una rutina de limpieza facial, elegir ropa favorecedora o recibir orientación profesional para tratar problemas de piel y cabello.

Estas acciones no necesariamente representan un riesgo. La diferencia aparece cuando el objetivo deja de ser el bienestar y se convierte en una búsqueda obsesiva de perfección, acompañada de restricciones extremas, dolor, lesiones o sustancias obtenidas por internet.

Scentmaxxing: llevar el perfume “al máximo”

El scentmaxxing consiste en potenciar el aroma personal mediante perfumes, cremas corporales, aceites y productos para el cabello. Algunas recomendaciones se limitan a combinar fragancias compatibles o aplicar el perfume en puntos estratégicos.

Sin embargo, también existen videos que aconsejan utilizar cantidades excesivas o aplicar varios productos aromáticos al mismo tiempo. Además de resultar invasivo para quienes se encuentran alrededor, el exceso de fragancias puede provocar molestias en personas sensibles a los aromas fuertes. Allure señala que la tendencia se convirtió en una herramienta comercial capaz de impulsar productos con una sola palabra atractiva y fácil de compartir.

La recomendación es moderar las cantidades, evitar aplicar perfume sobre piel irritada y recordar que una mayor concentración no siempre significa un mejor resultado.

Tanmaxxing: el bronceado viral que puede dañar la piel

Una de las variantes más preocupantes es el tanmaxxing, que propone aprovechar los niveles más altos del índice ultravioleta para conseguir un bronceado más intenso. Algunos usuarios recomiendan exponerse al sol sin protección, utilizar aceites bronceadores o consumir productos que prometen acelerar la pigmentación.

La Academia Estadounidense de Dermatología advierte que cada bronceado o quemadura solar produce daño en el ADN de la piel. La exposición a radiación ultravioleta también acelera la aparición de manchas, arrugas y pérdida de firmeza, además de aumentar el riesgo de cáncer de piel. No existe un bronceado generado por radiación UV que pueda considerarse completamente seguro.

Dentro de esta tendencia también se ha popularizado el Melanotan II, un péptido sintético comercializado en inyecciones, aerosoles nasales y otros productos para oscurecer la piel.

La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos ha señalado que Melanotan II no está aprobado como producto inyectable para broncearse. Por su parte, la autoridad sanitaria australiana advierte que los productos vendidos por internet pueden contener ingredientes contaminados, falsificados o de baja calidad y relaciona su uso con náuseas, dolor de cabeza, cambios en lunares y otros problemas graves.

Bone smashing: golpearse el rostro no modifica los huesos de forma segura

En el extremo del looksmaxxing aparece el llamado hardmaxxing, que reúne métodos invasivos y de alto riesgo. Uno de los más difundidos es el bone smashing, que consiste en golpear repetidamente la mandíbula, el mentón o los pómulos con las manos, herramientas de masaje e incluso martillos.

Quienes promueven esta práctica aseguran que las supuestas microfracturas pueden hacer que el hueso se reconstruya con una forma más marcada. No existe evidencia científica que respalde esa promesa.

Especialistas del Mater Private Hospital Brisbane advirtieron que golpearse el rostro puede causar fracturas, inflamación, daño en nervios, problemas dentales, asimetrías y desfiguración permanente. En lugar de obtener una mandíbula más definida, la persona podría necesitar cirugía reconstructiva.

La presión por alcanzar un rostro “perfecto”

El problema del maxxing no se limita a los daños físicos. Profesionales de salud mental de la Universidad de Michigan consideran que algunas conductas asociadas con el looksmaxxing pueden parecerse a síntomas de trastornos de la conducta alimentaria y dismorfia corporal, especialmente cuando las personas dedican gran parte de su tiempo a revisar defectos, restringir alimentos o modificar compulsivamente su apariencia.

Un estudio publicado en 2026, realizado con 5 mil 933 jóvenes de ocho países, encontró que pasar más tiempo en redes sociales se relacionó con menor satisfacción corporal, mayor comparación de la apariencia y una búsqueda más intensa de delgadez. La asociación entre el uso de redes, las aplicaciones de citas y el deseo de aumentar la musculatura fue más fuerte entre los hombres.

¿Cómo identificar un consejo peligroso?

Una rutina de belleza debe encender las alertas cuando incluye dolor deliberado, golpes, restricciones alimentarias severas, hormonas, inyecciones caseras, medicamentos sin receta o sustancias no autorizadas.

Antes de seguir una recomendación viral conviene revisar quién la publica, qué preparación profesional tiene y si presenta estudios verificables. El número de seguidores, reproducciones o fotografías de “antes y después” no sustituye una evaluación médica.

También es importante detenerse cuando el cuidado personal comienza a generar ansiedad, aislamiento, gastos incontrolables o una preocupación constante por pequeños defectos. En esos casos, consultar a profesionales de dermatología, nutrición, medicina o salud mental puede evitar que una tendencia aparentemente inofensiva se convierta en un problema mayor.

Mejorar la higiene, cuidar la piel o encontrar un estilo propio puede aumentar la confianza. Pero el autocuidado deja de ser saludable cuando transforma el cuerpo en una lista interminable de defectos que deben corregirse.

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