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Mantiene Semar 24 caninos para rescate y detección

La Secretaría de Marina (Semar) mantiene en operación a 24 perros especializados en la búsqueda y rescate de personas y en la detección de explosivos y narcóticos, como parte del relevo de una generación de ejemplares encabezada por Frida, la labrador que se convirtió en símbolo de los rescates durante los sismos de 2017.    En el marco del Día Mundial del Perro, la dependencia naval informó que sus ejemplares son adiestrados desde temprana edad para participar en situaciones de desastre y en operaciones de seguridad, en las que trabajan acompañados permanentemente por un manejador.    Los binomios -integrados por el perro y el elemento naval- desarrollan una relación basada en el entrenamiento, la confianza y el trabajo conjunto para actuar en escenarios donde cada minuto puede resultar decisivo.    Actualmente, la Armada utiliza principalmente ejemplares de la raza pastor belga malinois, seleccionados por su inteligencia, resistencia física, agilidad y capacidad de aprendizaje.    Los perros cuentan además con equipo de protección integrado por gafas o "goggles", botas y arneses de descenso, utilizados para protegerlos cuando ingresan a estructuras colapsadas, zonas con materiales cortantes o sitios de difícil acceso.    La Secretaría indicó que los 24 ejemplares activos están especializados en localizar personas, explosivos y drogas.   Frida principal símbolo canino de la Semar   La unidad canina de la Marina tiene como principal referente a Frida, la labrador color miel que participó en los trabajos posteriores al terremoto de Haití, en 2010; la explosión de la Torre de Pemex, en 2013; el terremoto de Ecuador, en 2016, y los sismos de Oaxaca y Ciudad de México, en 2017.    Durante más de una década de servicio, Frida localizó a 12 personas con vida y participó en el hallazgo de decenas de víctimas sin signos vitales. En homenajes posteriores, la Marina contabilizó su intervención en la localización de 55 personas.    La perra fue retirada del servicio activo el 24 de junio de 2019, cuando marinos le quitaron su equipo táctico y le entregaron un juguete para simbolizar el inicio de su jubilación.    Frida murió el 15 de noviembre de 2022, a los 13 años, en las instalaciones del Subgrupo de Control Canino, donde permanecía bajo cuidado de personal naval.    Sus cenizas fueron colocadas debajo de la escultura que la Marina había develado semanas antes en el Patio de Honor de su sede, en la Ciudad de México.    Después de Frida, otros perros navales mantuvieron presencia en operaciones de alto impacto.   Los herederos de Frida   Max, especializado en el rastreo de personas en grandes áreas, localizó entre matorrales a Rafael Caro Quintero durante el operativo realizado en julio de 2022 en Choix, Sinaloa.   También participó junto a Ecko en los rescates por los sismos de septiembre de 2017, el desplome de la Línea 12 del Metro, el desgajamiento del Cerro del Chiquihuite, el derrumbe de una iglesia en Ciudad Madero, Tamaulipas, y el terremoto de Turquía de febrero de 2023.    Ambos fueron jubilados en enero de 2024, tras acumular más de seis años de operaciones cada uno.    Otros ejemplares han sido destinados directamente a tareas de seguridad. Eros, un pastor belga malinois especializado en la detección de explosivos, ha inspeccionado instalaciones y eventos a los que acuden funcionarios públicos, mientras que Hydra fue asignada a la detección de narcóticos en cargamentos y equipajes del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.    Los dos fueron reconocidos por la Federación Canófila Mexicana como "Perros de trabajo del año 2023".    La Marina también ha reforzado la preparación de los manejadores. En marzo de 2024 graduó a 30 elementos capacitados para trabajar con perros especializados en detectar fentanilo, divisas, armas, explosivos, restos humanos y personas atrapadas.    En los últimos meses han sido retirados otros ejemplares, entre ellos Michaela y Matt, luego de concluir su vida operativa en distintos mandos navales.    A diferencia de Frida, cuyos goggles y botas se convirtieron en una imagen reconocida internacionalmente, la nueva generación de perros navales se encuentra dividida entre las labores humanitarias y las operaciones contra el tráfico de drogas, armas y explosivos.    "Gracias a su extraordinario sentido del olfato y constante entrenamiento, son capaces de localizar con rapidez a personas en escenarios de desastre", destacó la dependencia.    La Marina sostuvo que, pese a los avances tecnológicos utilizados en las operaciones de rescate y seguridad, el olfato, la agilidad y la capacidad de desplazamiento de los perros siguen siendo fundamentales en lugares a los que el personal o los equipos electrónicos no pueden ingresar.
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