México y España estructura deportiva

En esta fiebre mundialista me surge una reflexión a partir del triunfo de España y su desempeño deportivo durante las últimas décadas, España se ha convertido en una de las naciones con mayor presencia en los deportes de alto rendimiento.

Sus logros en el fútbol, el tenis, el ciclismo, el baloncesto, el automovilismo y otras disciplinas no pueden explicarse solamente por la aparición de atletas talentosos.

Detrás de esos resultados existe una estructura que combina inversión, formación de entrenadores, competencias juveniles, clubes, federaciones, instalaciones y una cultura que considera el deporte como parte de la educación.

México, tiene una tradición deportiva sobre todo en competencias individuales y cuenta y ha contado con atletas capaces de competir al máximo nivel y en la mayoría de los casos, hechos a base de esfuerzo propio.

El país ha destacado históricamente en disciplinas como el boxeo, clavados, taekwondo, marcha, así como en algunas pruebas de atletismo y ultimamente en tiro con arco. En deportes de conjunto se han exportado jugadores en el fútbol y beisbol.

El mundial de fútbol cada cuatro años ha ilusionado a los aficionados y a los villamelones y en este emblematico juego de conjunto no hemos podido trascender. La participación de México  y su localía en esta copa mundilal sin duda  propició una gran algarabía con cada triunfo y fue un importante motor de una efímera cohesión social.

En lo deportivo tenemos un techo que no hemos superado y los expertos discuten mucho sobre la estructura que caracteriza al balompieé en nuestro país y destacan sobre todo la escasa formación de talento local y la gran importación de jugadores de otros paises.

La pregunta que surge: ¿Es una falla estructural? Considero que no, es un negocio en el que los espectadores somos arrollados por la maquinaria propagandistica de las televisoras. Ilusionando por un marketing eficaz en lo económico y con escasos resultados en las canchas.

Cabe desatacar que los logros de nuestros connacionales dedicados al deporte de alto rendimiento han dependido,en la mayoria de los casos,de ungran esfuerzo individual, del apoyo familiar o de entrenadores hechos a si mismos, más que de un sistema nacional.

El problema del deporte mexicano no es la falta de talento, sino la dificultad para descubrirlo, desarrollarlo y acompañarlo de manera constante en contraste el crecimiento deportivo español.

Muchos especalistas señalan los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 como el generador de instalaciones yprogramas de alto rendimiento así comola profesionalización de entrenadores en diversos deportes.El caso del fútbol es emblematico muchos entrenadores hispanos dirigen en diferentas clubes europeos.

En nuestro país podemos ver a lo largo y ancho del territorio canchas de Basquetbol en cualquier escuela hay una canasta y sin embargo distamos mucho de aparecer en la geografía de ese deporte, innegablemente existen casos aislados de éxito que llegan al maximo nivel de la NBA.

Otro caso a destacar es el béisbol en donde es más consistente la exportación de peloteros y en donde se ha logrado la insersión del país en el máximo nivel. Existen academias que se destacan y exportan jugadores a las ligas mayores un ejemplo es la de academia de Oaxaca.

En el fútbol han proliferado las academias con el patrocionio de equipos de renombre internacional como el Real Madid o el Barcelona, sin olvidar la del Club Pachuca como destacado esfuerzo de formación nacional, sin embargo estas academias resultan muy costosas.

En México es necesario crear un proceso para la colaboración entre escuelas, clubes, federaciones, universidades, gobiernos y empresas privadas.Es necesaria una estructura que permitia a los jóvenes encontrarar caminos para avanzar desde la práctica amateur hasta la competencia profesional.

Sin duda debemos empezar desde la escuela a detectar el talento deportivo.En México, la realidad  deportiva y social se enfrenta a la desigualdad En algunas regiones existen instalaciones adecuadas y entrenadores de alto nivel, mientras que en otras comunidades los jóvenes carecen incluso de espacios seguros para practicar deporte.

Los programas públicos suelen cambiar con cada administración y, en ocasiones, las decisiones deportivas se ven afectadas por intereses políticos, falta de transparencia o conflictos entre instituciones.

Una verdadera estructura deportiva nacional debe comenzar en la escuela. La educación física no puede considerarse una materia de segundo orden, y menos una simple hora de recreación. Debe contar con profesores capacitados, instalaciones dignas y programas adaptados a las distintas edades. Desde las escuelas podrían identificarse habilidades deportivas y canalizarse hacia clubes, centros municipales o academias especializadas.

Sin embargo, el objetivo de una política deportiva no debe ser únicamente producir campeones. El deporte también enseña: disiplina, puntualidad, perseverancia, cooperación, respeto por las reglas y manejo de la derrota. Un joven que practica deporte en un ambiente sano aprende que los resultados requieren esfuerzo, que sus acciones afectan al equipo y que competir no significa solo imponerse al adversario.

Además, los espacios deportivos pueden fortalecer a las comunidades. Una cancha iluminada, un entrenador comprometido o una liga local bien organizada pueden alejar a niños y adolescentes de la violencia, las adicciones y el aislamiento. Aunque el deporte no resuelve por sí solo los problemas sociales, puede convertirse en una herramienta de prevención, integración y desarrollo personal.

La principal diferencia entre España y México no está en la calidad humana de sus atletas. Está en las oportunidades que cada sistema les ofrece. Cuando el éxito depende de sacrificios individuales extraordinarios, las victorias son ocasionales. Cuando existe una estructura nacional, el talento puede transformarse en resultados constantes.

Invertir en el deporte no es solo buscar de medallas olimpicas o ganar campeonatos mundialeses una inversión en salud, educación, convivencia y ciudadanía. Un país que enseña a sus jóvenes a esforzarse, cooperar y respetar reglas también está construyendo una sociedad más fuerte.

El desarrollo deportivo, en consecuencia, no debe verse como un lujo, sino como una parte esencial del desarrollo humano y social. El ejemplo del fortalecimiento del tejido social sin duda podemos constatarlo.en las celebraciones de las victorias del país en el mundial.

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