EUA del 4/julio/1776 al 4/julio/2026: de sin pasado a con 250 años de pasado

Behavioral Economics

A fines de los 1960s Time-Life publicó la serie de historia universal Las Grandes Epocas de la Humanidad encargada a varios académicos de EUA y Europa. Dedicaron 1 volumen al nacimiento de la Modernidad, La Edad de las Luces del siglo XVIII, y 4 a su gestación: en comparación con el “parto” de la Modernidad, el “embarazo” fue muy complejo y largo. Time-Life llamó a la etapa inmediatamente anterior a la Edad de las Luces, la Era de los Reyes del siglo XVII: la última batalla, literalmente sangrienta, entre una moribunda Edad Media que no se resignaba a morir y la naciente Modernidad en Europa. Al mismo tiempo, al otro lado del Atlántico, se estaba gestando a partir de una colonia de Inglaterra una nación Moderna sin la oposición de fuerzas medievales por la simple razón de que en la Edad Media todavía no existía esa nación: EUA. EUA terminó de nacer el 4 de julio de 1776, hace 250 años. El pasado 30 de junio, en las vísperas de este bicentenario y medio, el columnista del New York Times Bret Stephens, en un ensayo titulado “Rays of Hope in Dark Times”, calificó a EUA como uno de los “experimentos políticos más exitosos de todos los tiempos”, a pesar de los nubarrones del presente. ¿En qué consistió el experimento? La Declaración de Independencia “sostiene como evidentes las siguientes verdades: todos los hombres son iguales y están dotados de ciertos derechos inalienables, entre los cuales destacan la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad”. La Constitución, por otro lado, fue ordenada “para formar una Unión más perfecta, establecer la justicia, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros y para nuestra posteridad”. En síntesis y en un lenguaje más moderno, EUA fue diseñado como un sistema de auto-perfeccionamiento perpetuo basado en 5 principios: apertura, igualdad ante la ley, libertad, justicia, y respeto por la ley. EUA fue concebido como un sistema de manos, mentes, y puertas abiertas. La fuerza reside en la unidad, así que debe ser generoso con todos, debe abrir las manos para todos. Abraham Lincoln dijo en 1838 que un sistema unido difícilmente puede ser destruido por fuerzas externas: si EUA muere, será por suicidio. EUA no aspira a ser una unión “perfecta” sino “más perfecta”: no están casados con ninguna época, importa más lo que se quiere ser en el futuro que lo que se es en el presente. Mentes capaces y abiertas para soñar y para volver los sueños realidad pueden venir de cualquier lugar porque todos somos iguales, así que las puertas deben permanecer siempre abiertas para éstas para nunca despertar del sueño americano. Apertura es sinónimo de libertad, y por esto en EUA valoran tanto sus universidades y sus periódicos, defensores de la curiosidad y de la libertad de expresión. Un sistema generoso con todos incluye premiar el esfuerzo: el sistema es justo, respeta a quienes se esfuerzan, pidiendo a cambio que éstos respeten al sistema. Y esto nos lleva al quinto y último principio, respeto por la ley, y en general por las instituciones y los votantes, que debe empezar por el Presidente, de quien deberíamos esperar, además de liderazgo, modestia, compostura, e integridad. Así, en estos tiempos “oscuros” de Trump, es imposible no preguntarse en dónde se perdió EUA. Aún más, ¿Está realmente perdido?   Stephens argumenta que el ideal de manos abiertas se empezó a perder con la generación de los baby boomers, nacidos después de la Segunda Guerra Mundial y antes de la guerra de Vietnam, hace 50-60 años. De hecho, el Presidente Donald Trump nació exactamente al final de la Segunda Guerrra Mundial. Para los baby boomers, lo más importante es yo, yo, y yo, ni siquiera la familia, menos el país. ¿Qué pasó? “No sé”, reconoce Stephens. Aún más, ni siquiera está seguro de que EUA esté realmente perdido. El crítico literario Christopher Domínguez dice que Octavio Paz tenía el don, rarísimo en casi todo tiempo y lugar, de comprender a profundidad el presente. El don de predecir el futuro es todavía más rarísimo, agregamos nosotros. En 1976, en el bicentenario de su independencia, en EUA sentían que estaban en medio de otra crisis: la dimisión de Richard Nixon como presidente acaparaba los encabezados de los noticieros en 1974; un año después, en 1975, tocó el turno al fin de una guerra con Vietnam, que perdió EUA; los medios de comunicación también lamentaban que Broadway, en el corazón de Nueva York, se había convertido en un distrito de salas pornográficas. Con el beneficio de poder ver hacia atrás, no se dieron cuenta de junto a este deterioro, también había fuerzas constructivas trabajando en la gestación de la revolución de las computadoras personales que llevó a la sociedad digital de nuestros días: Microsoft, por ejemplo, fue fundada en 1975, y Apple en 1976. “¿Y si en este bicentenario y medio estuviera pasado algo parecido, es decir, si el actual deterioro de la presidencia de EUA fuera parte de un proceso, difícil de apreciar en tiempo real, que está acabando con una era para hacer espacio para otra nueva?”, pregunta Stephens. A primera vista podría parecer paradójico, pero detrás del perenne sueño americano de un futuro mejor podría encontrarse la tendencia de sus medios de comunicación a concentrarse en los males del presente que necesitan ser atendidos, eclipsando así las buenas noticias. De nuevo, comprender bien el presente es un don rarísimo, y esto le permite a Stephens cerrar su “Rays of Hope in Dark Times” con un tono optimista para celebrar el 4 de julio número 250: “incluso después de nuestras peores tonterías y fracasos, siempre nos hemos dado la oportunidad de intentarlo de nuevo: ¡Este el espíritu supremo de EUA!”. PD: creo que este mismo espíritu supremo de EUA se apoderó de no pocos mexicanos durante nuestra participación en el Mundial 2026: “¿Y si sí?”: ¡Ojalá lo conservemos más allá de este verano, y nos ayude a construir una Unión más perfecta para nosotros y para nuestra posteridad!      
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