Tigres de Arena
Se ha terminado el periodo de gracia de la falsa transformación en cuanto al foco de atención de las masas que estaban concentradas en la copa mundial de fútbol. Durante este periodo igual no dejaron de enviarse mensajes desde los Estados Unidos y de la misma forma el oficialismo “por la puerta de atrás” siguió con la réplica —a su entender— a los señalamientos de sus vecinos del norte.
Lo que sorprendió por su cinismo y afrenta también fue una reaparición más, “virtual”, del solicitado Rubén Rocha Moya, quien exclama sin pena alguna que se encuentra tranquilo en su casa y sin custodia, resguardando su integridad. No hay que olvidar que el propio Rocha permanece como el dique de contención de la que puede que sea la crisis política más grande de la historia moderna de México.
A partir del estado de cosas en cuestión, el movimiento oficial ha desplegado una especie de estrategia, para involucrar al ciudadano común en una trama más, en la que ahora se aduce ante los medios de comunicación que quienes integran o dependen de este partido están defendiendo la soberanía nacional frente al embate “yanqui”.
La re interpretación del concepto de soberanía del oficialismo inclusive ha llevado a reformar la constitución y a blindar de manera sumamente cuestionable la definición de delincuentes como terroristas, con tal de no procesar y entregar a quienes ya fueron requeridos en una primera etapa por el gobierno Trump.
Bardas pintadas, comerciales pautados, publicaciones en redes sociales, entre otras iteraciones se han colocado en los medios de comunicación y los rehenes o acólitos de la transformación se ven inmiscuidos en la defensa de quienes hace tiempo deberían estar testificando ante las autoridades capacitadas para resolver de fondo las denuncias que hay en su contra.
Más allá de lo irrisorio del planteamiento del oficialismo, sus silogismos son tan peligrosos como perversos, ya que están poniendo en la primera línea a sus militantes y a quienes dependen de los programas sociales, con tal de afirmar que el “pueblo” los apoya y que es el único juez que ha de determinar su avenir en el futuro próximo. Como diría su carnicero de Macuspana hasta el cansancio: “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”.
El problema de fondo, se reitera, es la maquinación que se extiende hacia los ciudadanos de a pie bajo el argumento de construir la defensa de un proyecto que vive sus últimas semanas o meses. Con o sin sus reformas se avizora en el futuro próximo que el partido gobernante sea designado como “narco partido”, con base en las propias acciones que ya ha desplegado el gobierno de Estados Unidos.
Si bien aún permanece en el ámbito especulativo esta hipótesis, el golpe cimbraría como nunca al sistema político mexicano que ya se encuentra prácticamente en posesión total del oficialismo.
Finalmente, la falsa soberanía rochista y tropical a la vez, de reciente creación, no será suficiente para evitar lo irremediable. Para la posteridad quedarán todas las evidencias tangibles de la omisión que hubo y que sigue habiendo en el combate real a los grupos fácticos. Las cifras de inseguridad siguen incrementando y la justicia sin llegar a las víctimas. Sin seguridad no hay soberanía y hace un buen rato que quienes defienden al oficialismo y al patriarca perdieron el poder soberano para proteger a sus ciudadanos. Una tragedia por donde se le vea.
Bismarck Izquierdo Rodríguez
Secretario de Cultura del CEN del PRI
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