Desde el Lunar Azul
Buen martes de la recta final de este inédito Mundial, estimados lectores y lectoras de este rincón azulado. A ver si los escándalos no terminan por manchar la pelota.
Pero dejemos por un momento a Infantino con sus bisnes argentinos y africanos y aterricemos en los bisnes locales de nuestra patria hidrocálida, esa que algunos insisten en vender como de primer mundo mientras sigue operando con las mañas de un pueblo grande.
Iniciamos con la pregunta obligada: ¿será real el plan de Jorge Romero de abrir las candidaturas a ciudadanos no afiliados al PAN?
Fiel al estilo de las cofradías, ni el Comité Nacional ni los estatales han informado con claridad cuántos ciudadanos se registraron en la plataforma que Acción Nacional lanzó para ese propósito. Ni cifras, ni nombres, ni resultados. Transparencia, versión partidista.
Lo digo aunque sea como anécdota, porque al menos en nuestro rancho todo indica que las candidaturas seguirán secuestradas por quienes mejor chantajeen o mejor paguen, según sea el caso. Y con tantos funcionarios urgidos de conseguir fuero al terminar el encargo, sobra quien esté dispuesto a hacer lo que sea por un lugar en la boleta.
La sombra de Marko sigue alterando a su partido.
Pero bueno, con su PAN que se lo coman.
Vayamos ahora a la sucursal panista de López Mateos; es decir, al moribundo PRI.
Por más que le han tirado con todo, también hay que decir que él mismo ha hecho muy poco por ayudarse. Aun así, el buen Kendor ha resistido como aquellos monitos Weebles: se tambalean, pero no se caen.
Ahora que Don Billetes, el señor de los espectaculares, alias el Tago, anda en pos del encargo prometiendo aquí y allá, veremos si el campechano dueño de la franquicia decide acomodarse con el ingeniero Lozano y, sabiendo que terminará entregando lo que queda del partido al control de la Gran Electora de estas tierras, mueve a su escudero local, o "defensor de la patria", o como sea que ahora les llamen a los priistas para hacer menos dolorosa la despedida.
Quizá, viendo lo ocurrido en Coahuila, tanto el ingeniero como Lorena, que hoy anda pidiendo posada electoral con los azules para que la dejen competir como compañera del candidato a gobernador, so pena de irse a Morena, terminen arrepintiéndose de haber contribuido a destruir su partido para entregar los pedazos al panismo aguascalentense.
Y para cerrar, es obligado comentar el trascendido que circuló este fin de semana entre las lenguas y líneas viperinas de la política local. Según esas versiones, cinco funcionarios y exfuncionarios del Ayuntamiento de Aguascalientes habrían sido citados a declarar en calidad de imputados, por parte de la Fiscalía General de la República (FGR)
Al parecer, el asunto no estaría relacionado directamente con el ya muy desgastado caso Next Energy, sino con otros expedientes vinculados al área de alumbrado público. Habrá que esperar para conocer la naturaleza de las investigaciones y, sobre todo, si realmente derivan en responsabilidades o terminan siendo un episodio más de la interminable guerra de filtraciones.
Para los guindas locales, que desde hace tiempo apuestan buena parte de su estrategia rumbo a 2027 a que la Federación intervenga y exhiba casos de corrupción en Aguascalientes, cualquier movimiento de la FGR representa combustible político. La narrativa es clara: demostrar que el cambio de gobierno solo será posible si antes existe un desgaste judicial del panismo local.
Del otro lado, los panuchos involucrados aseguran que esos expedientes no les quitan el sueño. Sostienen que los asuntos relevantes están jurídicamente solventados y que, en caso de existir comparecencias, obedecen únicamente al desahogo normal de procedimientos ministeriales, sin que ello implique necesariamente responsabilidades penales.
La realidad, como casi siempre, terminará imponiéndose por encima de las versiones de café. Porque una comparecencia no equivale a una condena, pero tampoco debería minimizarse cuando involucra el manejo de recursos públicos.
Si hubo irregularidades, lo deseable es que se sancionen sin importar colores ni apellidos. Y si no las hubo, que las investigaciones concluyan con absoluta transparencia para evitar que la justicia siga utilizándose como herramienta de propaganda política.
Porque, más allá de las apuestas electorales de unos y otros, lo que verdaderamente esperan los ciudadanos es recuperar el dinero público cuando haya sido mal utilizado y que los responsables respondan por ello. A la ciudad le hacen mucha más falta calles sin baches, servicios públicos eficientes y cuentas claras que otro capítulo de la guerra permanente entre azules y guindas.
Ahí dejo esta roca.
Empújela usted.
Yo vuelvo, como siempre.