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Uno de cada nueve adultos en EU ya usa fármacos para bajar de peso

El consumo de medicamentos GLP-1 casi se cuadruplicó desde 2024, mientras la obesidad registra su nivel más bajo en varios años y las farmacéuticas multiplican sus ingresos.

Los medicamentos para perder peso atraviesan un crecimiento sin precedentes en Estados Unidos. Actualmente, 11 por ciento de los adultos, aproximadamente uno de cada nueve, afirma utilizar algún fármaco de la familia GLP-1 con el propósito de adelgazar, frente al 3 por ciento que reportaba hacerlo en 2024.

La cifra proviene de una encuesta de Gallup realizada entre mayo y junio de 2026 a más de cinco mil adultos de los 50 estados y el Distrito de Columbia. El estudio también encontró que 15 por ciento de la población estadounidense ha utilizado estos tratamientos en algún momento.

Entre los medicamentos mencionados se encuentran la semaglutida, comercializada bajo marcas como Ozempic y Wegovy, y la tirzepatida, presente en Mounjaro y Zepbound. Aunque algunos fueron desarrollados originalmente para atender la diabetes tipo 2, su capacidad para disminuir el apetito y favorecer la pérdida de peso abrió un mercado que continúa expandiéndose.

El aumento en su consumo coincide con una reducción en la obesidad entre la población adulta. Después de alcanzar un máximo de 39.9 por ciento en 2022, la proporción disminuyó a 36.4 por ciento durante los primeros meses de 2026, de acuerdo con el Índice Nacional de Salud y Bienestar de Gallup.

Los datos muestran una relación entre el mayor uso de estos medicamentos y la disminución del indicador, especialmente entre las personas de 40 a 64 años, pero no permiten afirmar que los GLP-1 sean la única causa del descenso. Los hábitos alimenticios, la actividad física, el acceso a servicios médicos y otros factores sociales también influyen en el peso de la población.

Además, la medición se basa en la talla y el peso proporcionados por los propios participantes, por lo que sus resultados pueden diferir de las estadísticas obtenidas mediante evaluaciones clínicas. Gallup reconoce esta limitación, aunque sostiene que la metodología permite observar cambios consistentes a lo largo del tiempo.

Un negocio de dimensiones históricas

La transformación también se refleja en las cuentas de las farmacéuticas. Eli Lilly, fabricante de Mounjaro y Zepbound, reportó ingresos por 19 mil 800 millones de dólares durante el primer trimestre de 2026, un incremento anual de 56 por ciento.

Mounjaro generó 8 mil 662 millones de dólares en el periodo, 125 por ciento más que un año antes, mientras que Zepbound alcanzó ventas por 4 mil 160 millones, con un crecimiento de 80 por ciento.

El éxito de estos tratamientos también llevó la valoración bursátil de Eli Lilly por encima del billón de dólares estadounidenses, aunque esta cifra cambia diariamente con el precio de sus acciones.

Pese a sus resultados, los GLP-1 no son productos cosméticos ni soluciones que deban utilizarse sin vigilancia profesional. Pueden provocar efectos secundarios, requieren seguimiento médico y no todas las personas son candidatas a recibirlos.

Lo que comenzó como una revolución farmacéutica para tratar la diabetes se convirtió en uno de los mayores cambios del mercado de la salud: millones de personas están perdiendo peso y, al mismo tiempo, las compañías detrás de los medicamentos están ganando miles de millones de dólares.

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