El ¿Y si, sí? de la resignación

Opinión

El ¿Y si, sí? de la resignación La frase se ha convertido en el mantra de la esperanza para un México volcado al fútbol: "¿Y si sí?". Una pregunta corta que encierra el anhelo colectivo de un triunfo deportivo. Sin embargo, cuando el cuestionamiento se traslada a las realidades que verdaderamente asfixian al país como la inseguridad, el desempleo o la fragilidad económica, el eco se convierte en un silencio sepulcral.   No existe un "¿Y si sí?" para exigir una educación de excelencia, mayor seguridad, un sistema de salud digno o el abasto garantizado de medicamentos para enfermedades terminales.   El fútbol históricamente opera como un distractor social colectivo como el pan y circo que se necesita para cegar o distraer a la sociedad de los verdaderos problemas, como una especie de válvula de escape.   Empeñamos el optimismo nacional en un pase a cuartos de final; una gloria efímera que solo adorna vitrinas, pero que no resuelve las carencias que nos mantienen en el rezago. Solo hay que estar concientes de que una copa no alimenta, no cura, ni pacifica un país.   La frase es el retrato de un país que prefiere volcar su fe en once jugadores antes que en una clase política que solo ha cosechado desconfianza, incertidumbre y un futuro poco prometedor.   Paradógicamente el mexicano es un juez implacable con el director técnico de la selección o con un delantero que falla un gol, pero sumamente permisivo y tibio con los gobernantes que desvían recursos o fallan en sus estrategias de seguridad. Exigimos nivel mundial en la cancha, pero aceptamos mediocridad en el gobierno.   Al final del día, la ciudadanía prefiere la ilusión de la cancha porque la realidad de la boleta electoral solo ofrece desesperanza.   Sin embargo, la frase refleja que la fuerza ciudadana existe y es poderosa, pero cuando se topa con dinámicas de poder que la reprimen o la ignoran, termina por doblegarse, refugiándose en el único espacio donde la victoria, por un momento, parece posible.   ¿Cuándo llegará el día en que apliquemos ese mismo "¿Y si sí?" para salir a las calles a exigir el país que merecemos?  
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