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Europa observa la Antártida desde el espacio y descubre que una mancha verde se extiende sobre su territorio

La Agencia Espacial Europea ha detectado una mancha verdosa que avanza sobre el mar de la Cooperación. El fenómeno sería clave para entender cómo funciona la vida en el océano Austral.

Una mancha verde en la Antártida ha llamado la atención de la Agencia Espacial Europea (ESA) al aparecer entre fragmentos de hielo marino en el mar de la Cooperación, frente a la costa oriental del continente. La imagen, difundida por el programa oficial de observación terrestre Copernicus, muestra un fenómeno relacionado con unos organismos microscópicos esenciales para los ecosistemas polares.   La escena fue captada a principios de marzo de 2026 por uno de los satélites Sentinel-3, dentro del sistema europeo de vigilancia de la Tierra. Desde el espacio, la zona aparece salpicada por aguas teñidas de verde que se abren paso entre placas de hielo flotante. Aunque el color pueda resultar extraño, Copernicus lo vincula a una concentración elevada de vida microscópica en la superficie del océano Austral.   Qué hay detrás del color verde El origen de esta tonalidad está en las llamadas floraciones de fitoplancton, episodios estacionales en los que estos microorganismos se multiplican cuando las condiciones del entorno son favorables. En las aguas que rodean la Antártida, este proceso se activa cuando vuelve la luz solar tras la noche austral y el hielo marino comienza a fundirse, liberando nutrientes en las capas superficiales del mar.   La combinación de luz, nutrientes y aguas frías crea un escenario propicio para que el fitoplancton crezca en grandes cantidades. Cuando esa concentración es muy alta, el agua puede adoptar un tono verdoso visible incluso desde los satélites. No se trata, por tanto, de una mancha contaminante, sino de una señal de actividad biológica en uno de los entornos más remotos del planeta.   Los satélites afinan la mirada Ese mismo día, otro satélite europeo, Sentinel-2, obtuvo una imagen de mayor detalle de la zona observada. En ella se aprecian filamentos verdes y trazos pálidos que serpentean entre los fragmentos de hielo marino. Estas formas dibujan el movimiento de las aguas superficiales ricas en fitoplancton y permiten observar cómo la floración se distribuye dentro del hielo fragmentado.   La utilidad científica de estas imágenes va más allá de su impacto visual. Los datos de Copernicus permiten detectar y seguir la evolución de estas floraciones en océanos polares donde la observación directa resulta difícil. Gracias a esta vigilancia desde el espacio, los investigadores pueden estudiar mejor el funcionamiento de los ecosistemas marinos australes y su relación con los cambios ambientales.   Imagen ampliada de la zona ((European Union, Copernicus Sentinel-3 imagery)   La aparición de esta mancha verde en la Antártida recuerda que el hielo marino no es un paisaje inmóvil, sino parte de un sistema dinámico en el que interactúan el océano, la luz, los nutrientes y la vida microscópica. Cada nueva observación de los satélites Sentinel ayuda a interpretar esos procesos y a seguir la respuesta de las regiones polares ante un entorno en transformación.  
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