Behavioral Economics
Hace 20 años yo estaba terminando un doctorado en Economía, y al ver todo lo que estaban aprendiendo mis sobrinos sobre dinosauriosgracias aimpresionantes y novedosos recursoscomputacionales, con frecuencia me preguntaba en qué tipo de universitariosse convertirían.Hoyen los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, OCDE, el 10% de los universitarios exhiben habilidades cognitivas de un niño de 10 años.¿Cuál es el problema? Pensándolo mejor, ¿Realmente es un problema?Este artículoes el primero de tressobre elfin de la Modernidadyel inicio de unapostmodernidad inducido por las computadoras. Esta serie fue inspirada por reflexiones recientessobre estos fenómenosdeJosé Antonio Lozanode la Universidad Panamericanay deAlan Garberde la Universidad de Harvard. (Aclaración: no estoy promocionando a ninguna de estas universidades).
Soy un profesor que nació en 1970, tuve mi primera computadora a principios de los 1980s, y hoy además de que todos los días paso mucho tiempo frente a computadoras (mi celular incluido), considero que tengo un buen alfabetismo computacional (una de mislíneas de investigacióntiene que ver con la actual transformación digital de la sociedad). Sin embargo, ni por error me considero un “nativo digital”.
Por su protagonismo en la invención de la bomba atómica y el radar, a los físicos les gusta decir que la Segunda Guerra Mundial la ganaron los científicos. El matemático John von Neumann (1903-1957), quien falleció relativamente joven por un cáncer, empezó en el proyecto de la bomba, pero se enfocóen sus últimos añosen un hijo del radar, la computadora: estaba convencido de que en el largo plazo la importancia social de la computadora iba a eclipsar totalmente a la de la bomba.Y así fue.
En el círculo extendido de von Neumann se encontraba el profesor de inglés Marshall McLuhan (1911-1980). Si bien alertaba de un pronto final de la Modernidad,la era que empezóhace 500 años con la invención de la imprenta de Gutenberg y en la que todavía nos encontramos en el Occidente, fuecauteloso al abordar el tema de qué esperar de las computadoras:McLuhandecía que él, que había nacido en medio de libros (palabra escrita), radios (palabra oral), y televisiones (imágenes animadas), sólo alcanzaba a ver en la nueva máquina un libro, un radio, y una televisión juntos; tendríamos que esperar a la llegada de las primeras generaciones para quienes las computadoras fueran parte de sus vidas desde su nacimiento, los “nativos digitales”, para que empezara la verdadera “revolución de las computadoras”. Para asombrode quienes hemos hecho de lo académico nuestras vidas y que no somos nativos digitales, éstos no sólo ya nacieron, sino que además ya llegaron a las universidades.
Como conté arriba, hace 20 años yo estaba fascinado con la facilidad ydiversión con que mis sobrinos estaban aprendiendo sobre dinosaurios gracias a recursos digitales, y con frecuencia me preguntaba en qué tipo de universitariosse convertirían. Hoytenemos evidenciade queel 10% de los universitarios tienen habilidades cognitivas de un niño de 10 años.¿Qué falló?Pensándolo con más cuidado, ¿Hemos fallado?:¿Y si las pruebas, que vienen de tiempos no digitales, se han vuelto irrelevantes?, ¿Cuál es el valor hoy, por ejemplo, de poder calcular manualmente la raíz cuadrada 5, cuando en forma de nuestros celulares las computadoras no sólo se han vuelto totalmente portátiles, sino que además las cargamos todo el tiempo con nosotros?Las universidades son buenos lugares paratratar de empezar a contestarpreguntas como éstas.
Hace 500 años, cuando Gutenberg inventó su imprenta, ya existían las universidades, y como parte del movimiento religioso de la Contrarreforma, los Jesuitasrediseñaron la educación universitaria ante el entonces nuevo libro impreso, que con tanto éxito estaba usando Lutero para difundir sus ideas.Que las universidades todavía se encuentren entre las joyas de la cultura Occidental atestigua la grandeza de este gran logro de los Jesuitas (en realidadde toda nuestra civilización). Afortunadamente,movidas por los grandes retos sociales que nos está planteando ese “nuevo libro” que son las computadoras,hoy no pocas universidadesa lo largo y ancho del mundo están buscando un nuevo Ratio atqueInstitutioStudiorumSocietatisIesu (Método y Sistema para los Estudios de la Sociedad de Jesús), ese documentode fines de los 1500s que estandarizó el sistema educativoJesuitaa una escala global. Por ejemplo, y sólo como dos ejemplos, recientementeJosé Antonio Lozano, de la Universidad Panamericana, yAlan Garber, de la Universidad de Harvard, compartieron vía podcastssusexperiencias y reflexiones sobre las actuales generaciones de universitarios, totalmente digitales por nacimiento. Pero tendremos que esperar a los siguientes dos artículos de esta serie para compartir y valorar estas ideas de Lozano y Garber. Pero antes de despedirnos, y como aperitivo y como invitación, adelantaremos algunos de los temas que abordaremos: “anedonia”, “incels”, “digimorfosis”, Secretaría de la Soledad [sic] de Japón, Secretaría de Asuntos Digitales [sic] de Taiwán, aislamiento y felicidad, y, lo más importante, ¡Esperanza!
PD: inquietudes como las abordadas en este artículo se encuentran en el corazón de mi línea de investigación de Cibernética, que incluye, entre otros muchos temas, el futuro de ensayos periodísticoscomo éste de 800 palabras escritasfrente a “reels” de 30 segundos deTikTok… e incluso el futuro de TikTok mismo frente a los acelerados e impredecibles avances en computación de nuestros tiempos…