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Lentes con IA ponen en jaque a los exámenes presenciales

Un experimento en Hong Kong mostró que unas gafas inteligentes pudieron leer preguntas, enviarlas a un modelo de lenguaje y proyectar respuestas en el cristal; el resultado superó al promedio de más de 100 estudiantes.

Los exámenes presenciales enfrentan un nuevo reto: los lentes inteligentes con inteligencia artificial. Lo que hace unos años parecía una herramienta futurista para tomar fotos, traducir textos o recibir indicaciones sin usar el celular, ahora también empieza a encender alertas en escuelas, universidades y procesos de contratación.

Un experimento realizado por investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong puso el tema sobre la mesa. De acuerdo con el reporte, unas gafas Rokid conectadas a un modelo de lenguaje fueron capaces de capturar las preguntas de un examen de redes de comunicación, enviarlas a la nube y regresar las respuestas directamente al cristal del dispositivo. El sistema obtuvo 92.5 puntos sobre 100, ubicándose entre los cinco mejores resultados de un grupo de más de 100 estudiantes, cuyo promedio fue de 72.

La preocupación no es menor: a diferencia de un celular, estos dispositivos pueden pasar desapercibidos porque se parecen a unos lentes comunes. Algunos modelos incorporan cámara, micrófono, bocinas, conexión con asistentes de IA y, en ciertos casos, pantallas capaces de mostrar texto o imágenes frente al usuario.

El problema ya no se limita a experimentos. En Corea del Sur, dos personas fueron detectadas usando lentes con IA durante exámenes TOEIC, una prueba de inglés utilizada ampliamente para medir habilidades laborales. Los casos ocurrieron el 10 y el 31 de mayo de 2026; sus resultados fueron anulados y los implicados quedaron suspendidos por cuatro años para presentar el examen.

Para universidades y empresas, el caso abre una pregunta incómoda: ¿siguen siendo confiables las evaluaciones presenciales si un dispositivo discreto puede leer, procesar y responder en segundos? La llegada de estos wearables recuerda el impacto que tuvo ChatGPT en 2022, cuando obligó a replantear tareas, ensayos y métodos de evaluación.

La diferencia es que ahora la inteligencia artificial ya no está solo en una computadora o en el celular: puede estar frente a los ojos. Y eso complica la vigilancia tradicional, especialmente en pruebas de admisión, certificaciones profesionales, concursos académicos o procesos de contratación.

El mercado, además, avanza rápido. Reportes especializados señalan que la alianza entre Meta y EssilorLuxottica vendió más de siete millones de lentes inteligentes en 2025, con modelos asociados a marcas como Ray-Ban y Oakley. Aunque no todos incluyen pantalla, la tendencia apunta a dispositivos cada vez más discretos, potentes y conectados con asistentes de IA.

La solución, advierten especialistas, no será únicamente prohibirlos. También será necesario actualizar reglamentos, capacitar aplicadores, revisar protocolos de ingreso a exámenes y diseñar evaluaciones menos vulnerables a respuestas automáticas.

Los lentes con IA prometen facilitar la vida diaria, traducir en tiempo real, asistir en reuniones o servir como guía manos libres. Pero en las aulas y en los procesos de selección laboral, también podrían convertirse en el nuevo dolor de cabeza: una herramienta capaz de poner en duda quién realmente respondió el examen.

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