¿Samuel party, el nuevo Bronco...? Los azules y sus 'cartulinas'

Desde el Lunar Azul

Buen lunes de dieciseisavos mundialistas, estimadas lectoras y lectores de este rincón azulado.

Arrancamos de atrás para adelante, con la comida del chat panista de este fin de semana. Se reconocieron, se olieron y, quizá, de algo les sirvió para acordarse de cuando eran oposición y no los virreyes y virreinas que hoy se pavonean como ricos nuevos en la ciudad de tu vida. Aunque, eso sí, siguen subyugados a la corte de la Legión Extranjera, donde al final un comité chilango termina decidiendo el futuro de todas las candidaturas.

Tal vez recordaron lo bien que se vivía en el rancho, sin tener que medir cada palabra por miedo a incomodar a los censores del régimen azul, que en eso de querer controlar la narrativa ya compite y supera seriamente a los cuatroteístas. Porque una cosa era criticar el centralismo y otra muy distinta terminar practicándolo.

Tampoco es que se hayan explayado mucho durante la comilona. Ya no se sabe, como en la 4T, quién es oreja de quién, ni quién terminará llevando el reporte a Palacio... o a la CIA, según la paranoia del día. No vaya a ser que por defender al partido o los ideales que algún día juraron sostener, la Legión Extranjera les invente un procesito que les recuerde quién reparte las candidaturas.

Pero la verdadera comidilla fue otra: cómo una de las suyas, expulsada del paraíso panucho local, armada únicamente con una cartulina y utilizando las propias balas de sus antiguos compañeros, les está complicando la sucesión desde Palacio Menor.

No se sabe si fue exceso de confianza, cuentas pendientes o viejos odios entre algunas damas panistas, pero lo cierto es que la estrategia mediática contra la regidora panista —hoy asumida como cuatroteísta— ha resultado más útil para ella que para sus adversarios. Lo mismo termina en Morena, en el PT o hasta en el PVEM; total, el Niño Verde sigue buscando dónde afincarse en las arcas hidrocálidas.

Y hablando de cartulinas, resulta curioso que un simple pedazo de cartón haya generado más ruido político que varios años de ruedas de prensa oficiales. A veces la oposición más incómoda no necesita espectaculares; basta una fotografía viral y una crisis de comunicación mal manejada.

Sobre el proceso que Doña Marta promovió contra medio Ayuntamiento panista, trascendió que el Tribunal Local ordenó al OPLE reponer el Procedimiento Especial Sancionador. Al parecer el expediente estaba tan mal integrado que daba la impresión de haber sido elaborado con los pies... o quizá maquilado en alguna escuela primaria de jurisprudencia electoral.

No deja de ser una llamada de atención. En 2024, los tribunales electorales federales revocaron o modificaron cientos de resoluciones emitidas por autoridades administrativas locales, evidenciando que la improvisación jurídica sigue costando tiempo, credibilidad y dinero público.

Pero, al menos, en esa comida los "chateros" azules salieron con la conclusión de que el futuro todavía está en sus manos. Por lo menos no se acuchillaron a plena luz del día, que ya es ganancia para los tiempos que corren.

Por otro lado, cerramos con el caso del Gober que anda de party: Don Samuel el Holandés —quizá pronto también errante—, quien parece haberse perdido entre los excesos del poder. Cuentan que la irritación en Palacio hacia su clan familiar es tal que el propio dueño del partido, Don Dante, ya no encuentra cómo sacudírselo.

En su extravío, Samuel habría buscado un acuerdo con el PRIAN para intentar conservar el poder en Nuevo León rumbo a 2027. La jugada, lejos de tranquilizar las aguas, terminó por irritar todavía más a quienes despachan en la capital.

Y mientras unos negociaban, llegó el recordatorio institucional. Desde un tribunal regional distinto al de Monterrey cayó la guadaña sobre algunas decisiones que se daban por planchadas. Ya saben, esas historias donde unos presumen controlar magistrados... hasta que aparece otro tribunal y les cambia el libreto.

El ejemplo más reciente también lo dio el INE al remover, hace apenas unos días, a la presidenta del Instituto Electoral de Michoacán y a varios integrantes de su Consejo General. Mensaje claro para todos los árbitros electorales del país: el margen para los errores —o para las sospechas— será cada vez menor conforme se acerque el 2027.

Y es que el proceso electoral ya empezó, aunque muchos finjan que todavía falta. En política mexicana, las campañas duran tres meses; las sucesiones, tres años.

Esperemos, pues, que autoridades electorales, gobiernos y partidos tomen nota de estos avisos. Porque al final todos cobran —y bastante bien— del erario público. Lo mínimo que puede exigir el ciudadano es que hagan correctamente el trabajo por el que se les paga.

 

Aquí dejo esta roca.

 

Empújela usted.

Yo vuelvo, como siempre.

 

 

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