Plutón vuelve a situarse en el centro del debate científico por una señal que absorbe luz detectada a 5,11 micrómetros y descrita en un nuevo estudio publicado en el servidor de preimpresión arXiv. El hallazgo, observado también en Titán, apunta a un fenómeno químico todavía sin identificar en dos mundos muy distintos, pero unidos por atmósferas ricas en nitrógeno y metano.
La pista procede de los espectros obtenidos con el telescopio espacial James Webb, una herramienta capaz de separar la luz recibida de planetas, lunas y estrellas para localizar marcas asociadas a átomos o moléculas concretas. En este caso, sin embargo, la señal no encaja con ninguna referencia conocida, lo que ha abierto una investigación sobre qué compuesto podría estar absorbiendo luz en la superficie de Plutón.
El dato más llamativo es que la misma huella aparece en Titán, la gran luna de Saturno. Aunque ambos cuerpos no parecen comparables a primera vista, comparten una característica esencial: sus atmósferas contienen mucho nitrógeno y una cantidad relevante de metano. Esa combinación, sometida a radiación ultravioleta, favorece procesos químicos complejos y genera brumas que alteran la forma en la que la luz interactúa con sus superficies.
Una señal sin identificar
El equipo analizó observaciones de Titán realizadas con los instrumentos NIRSpec en 2022 y MIRI en 2023, dentro de una ventana atmosférica situada entre 4,9 y 5,4 micrómetros. En ambos conjuntos de datos apareció una absorción situada en 5,11 micrómetros. La repetición en dos instrumentos diferentes reduce la posibilidad de que se trate de un fallo técnico o de un artefacto de medición.
Después, los investigadores revisaron datos de Plutón obtenidos también con MIRI y encontraron una marca prácticamente en la misma longitud de onda. La diferencia es que, en el planeta enano, la señal resulta unas tres veces más ancha que en Titán. Esa variación no descarta un origen común, pero sí sugiere que el entorno físico o la mezcla molecular podrían modificar la forma exacta de la absorción.
Los autores buscaron coincidencias en estudios previos y en espectros de laboratorio publicados, pero no hallaron una identificación directa. Por eso reconocen que “no encontramos ninguna banda referenciada en estas publicaciones que corresponda a la ubicación de la absorción observada en Titán y Plutón. Sin embargo, una firma puede desplazarse si el compuesto está mezclado con otras especies”.
La superficie gana peso
La hipótesis que cobra fuerza es que la señal procede de la superficie y no de la atmósfera. En Titán, este punto es especialmente relevante, porque su envoltura gaseosa es densa y brumosa, lo que dificulta estudiar la composición del terreno mediante luz reflejada. Los modelos atmosféricos empleados por el equipo no generaron una absorción en 5,11 micrómetros, aunque sí reprodujeron otras marcas conocidas.
Plutón ofrece un escenario distinto. Su atmósfera es mucho más tenue, de modo que las señales de la superficie se detectan con mayor claridad. Esa diferencia convierte al planeta enano en una pieza clave para interpretar una huella que podría estar relacionada con hielos de acetileno, benceno mezclado con otras moléculas u otros compuestos formados bajo condiciones de nitrógeno, metano e irradiación. La búsqueda continuará con nuevas observaciones del James Webb, ensayos de laboratorio en mezclas realistas y, más adelante, con la misión Dragonfly de la NASA en Titán.