Aunque todas las botanas analizadas respetaron el contenido neto declarado, varias presentaron diferencias entre lo que dicen sus etiquetas y lo que realmente contienen en sodio, grasa o proteína.
La Procuraduría Federal del Consumidor puso bajo revisión distintas botanas disponibles en el mercado mexicano y, dentro de su estudio de calidad de junio de 2026, incluyó seis productos correspondientes a la categoría de frituras de trigo.
El análisis fue realizado por el Laboratorio Nacional de Protección al Consumidor y revisó aspectos como información comercial, contenido neto, aporte nutrimental, cantidad de grasa, proteína, carbohidratos, contenido energético y niveles de sodio.
En el caso de las frituras de trigo, Profeco encontró que todas cumplieron con el contenido neto declarado, es decir, contenían la cantidad de producto que indicaban en el empaque. Sin embargo, no todas salieron bien libradas en cuanto a veracidad de la información nutrimental.
La dependencia revisó que los empaques cumplieran con la información obligatoria, como denominación del producto, marca, ingredientes, fecha de caducidad o consumo preferente, lote, contenido neto, responsable del producto, país de origen, alérgenos y sistema de etiquetado frontal.
También se analizaron los valores nutrimentales, especialmente grasa, proteína, carbohidratos, calorías y sodio, ya que este tipo de productos suele consumirse como botana frecuente, aunque su aporte calórico y su contenido de sal pueden ser elevados.
Dentro de esta categoría, Bokados Prispas Picositas fue el producto que presentó mejor desempeño general, ya que cumplió con la información comercial, respetó el contenido neto y no registró observaciones por declarar menos proteína, más grasa o más sodio del reportado en su etiqueta.
Aun así, esto no significa que sea una botana “saludable”, pues también presentó sellos de exceso de calorías, sodio y grasas saturadas. Su contenido de sodio fue de 2,149 miligramos por cada 100 gramos, una cantidad alta para un producto de consumo ocasional.
Entre los productos con más incumplimientos destacaron las frituras de trigo de Great Value.
Great Value Chicharrones Fuego presentó más grasa y más sodio del que declaraba. Según el estudio, indicaba 20 gramos de grasa por cada 100 gramos, pero en realidad contenía 28.9 gramos. Además, declaraba 1,300 miligramos de sodio por cada 100 gramos, pero el laboratorio encontró 2,828 miligramos.
También fue señalado Great Value Chicharrones sabor chile limón, que declaró 24 gramos de grasa por cada 100 gramos, pero contenía 33.1 gramos. En sodio, indicaba 2,040 miligramos, aunque el resultado real fue de 2,567 miligramos por cada 100 gramos.
Otro producto observado fue Sabritones Rodacas sabor sal y limón, que presentó más sodio del declarado y menos proteína de la indicada. Su etiqueta señalaba 2,298 miligramos de sodio por cada 100 gramos, pero el estudio detectó 2,814 miligramos. Además, declaraba 8.9 gramos de proteína, aunque en realidad contenía 6.1 gramos.
En el caso de Totis Donitas chile y limón, Profeco encontró más sodio del declarado: la etiqueta indicaba 1,480 miligramos por cada 100 gramos, pero el producto contenía 1,876 miligramos.
Por su parte, Totis Donitas limón y sal presentó menos proteína de la reportada, pues declaraba 7 gramos por cada 100 gramos, pero el análisis encontró 5.6 gramos.
Uno de los puntos más importantes del estudio es el alto contenido de sodio en este tipo de productos. En las frituras de trigo analizadas, los valores fueron de 1,876 a 2,828 miligramos por cada 100 gramos, cantidades que pueden acercarse o incluso superar la recomendación diaria de consumo de sodio.
La Organización Mundial de la Salud recomienda no exceder los 2,000 miligramos de sodio al día. Por ello, Profeco sugiere moderar el consumo de estas botanas, revisar el etiquetado y evitar su consumo frecuente, especialmente en personas con hipertensión, diabetes, sobrepeso u obesidad.
Disfrutar una botana de vez en cuando no representa un problema, pero el consumo debe ser informado y moderado. La clave está en revisar las etiquetas, comparar productos y no dejarse llevar únicamente por el sabor o la marca.