El final de Superman (2025) introdujo a Kara Zor-El, o Supergirl, como la prima del héroe homónimo, y la verdadera dueña de Krypto, el perro del que la audiencia ya se había enamorado. En su breve aparición, Kara se mostró desfachatada y desafiante, dando una probadita de lo que podría ser su propia aventura.
Un año después llega Supergirl, dirigida por Craig Gillespie. Al analizar su filmografía, uno entiende el interés. Yo Tonya, Cruella y la miniserie Pam & Tommy, entre otras, reflejan muy bien el sentido del humor del realizador australiano: oscuro, valemadrista e irreverente. El material le iba como anillo al dedo. El resultado, sin embargo, es muy desigual.
El filme está basado en la miniserie de cómics "Supergirl: Woman of Tomorrow", que ve a nuestra heroína (Milly Alcock) buscando al temido Krem (Matthias Schoenaerts) de planeta en planeta para salvar a su perro y ayudar a una niña, Ruthye (Eve Ridley), a vengar a su familia.
Y a diferencia del cómic, aquí se aparece el favorito de los fans, Lobo (Jason Momoa), uniéndose a las interminables coyunturas en las que se meten.
Si bien el cómic fue bien recibido a principios de esta década, esa mezcla de western, ciencia ficción y hasta fantasía no se tradujo del todo a la pantalla grande.
Escena tras escena, los chistes no funcionan, los visuales son deslucidos, y la solemnidad es sofocante. Kara carga con muchos traumas, los cuales regresan continuamente en montajes, diálogos de manual y flashbacks, algunos de los cuales son en la Tierra y solo nos hacen preguntarnos si "esa" película hubiera funcionado mejor.
Curiosamente, pareciera que se regresó al modelo sombrío de Zack Snyder, dejando atrás la buena fe que Superman había devuelto a este universo. Y sí, no todo está mal.
Alcock y Momoa hacen lo que pueden con talento y carisma, y algunas secuencias de acción son destacables. Pero uno nomás recuerda a Star Wars, y a Mad Max: Furia en el Camino, y ve el reloj, y lo vuelve a ver. Y eventualmente por fin regresa a la realidad.
SUPERGIRL
Dos estrellas
Dirige: Craig Gillespie
Actúan: Milly Alcock, Eve Ridley y Matthias Schoenaerts.
Duración: 107 min.