Bajo presión
Carlos Monsiváis fue una voz inconfundible: quien lo leyó o lo escuchó sabía que estaba ante un cronista de la inteligencia y el contraste que decantaba en la frase precisa e inolvidable. Su estilo, verbal y escrito estaba hecho de ironía, cultura, agudeza y una lucidez siempre atenta a enganchar a todo tipo de público; esas características vuelven difícil tomar en serio la entrevista publicada por El Universal que supuestamente revela descalificaciones del cronista a Andrés Manuel López Obrador.
Monsiváis no hablaba desde la simplificación ni desde el agravio mecánico, sino desde una crítica fina, cargada de contexto, humor y observación ética. En él, la severidad nunca anuló la precisión; la sátira nunca reemplazaba al pensamiento. Por eso la supuesta entrevista no solo resulta dudosa: choca con una obra y una manera de decir que dejaron una huella reconocible desde la primera línea. Monsiváis tenía una voz propia, y precisamente eso evidencia la falsificación desde el principio.
Con el pretexto de un aniversario luctuoso de Carlos Monsiváis, El Universal dio espacio a una entrevista de Edmundo Cázarez (https://www.eluniversal.com.mx/tendencias/carlos-monsivais-sus-contundentes-revelaciones-a-16-anos-de-su-partida-fisica/) , originalmente difundida en El Sol de México en agosto de 1999, el texto indica que la publica de manera completa porque “debido a la línea editorial existente, dejó fuera interesantes anécdotas y contundentes afirmaciones”.
Este es el párrafo que está generando polémica:
“—A Andrés Manuel lo estimo mucho, pero la verdad… ¡Está loco! Sufre desmedidos sueños de grandeza. Quiere llegar a ser un moderno Julio César o Nerón. Déjeme contarle que, hace algunos años, le di cobijo a Andrés Manuel López Obrador cuando llegó huyendo de Macuspana, Tabasco, a los 19 años de edad; había asesinado, accidentalmente, a su hermano. Lo tuve aquí en mi casa por espacio de 9 meses, pasé deliciosas y divertidas noches con él. López Obrador, por dinero… ¡era capaz de hacer lo que fuera!”
La familia de Carlos Monsiváis ya desmintió lo que Edmundo Cázarez hizo decir a Carlos Monsiváis porque “no corresponde con su característico estilo literario ni con su probidad ética”, por lo que “Resulta indignante y vergonzoso que un periódico como El Universal difunda calumnias tan torpes y flagrantes. Exigimos a El Universal y Edmundo Cázarez que presenten pruebas o, en su defecto, que pidan disculpas.
Edmundo Cázarez no acepta ofrecer las disculpas porque sería aceptar que mintió y asegura que tiene la grabación de la entrevista publicada en 1999, nomás que la está buscando porque tiene más de 900 cassettes que se encuentra revisando uno por uno (cuando podría revisar sólo los del año en que se encontró con Monsiváis); también asegura que cuenta con el archivo electrónico con la transcripción original que en su momento hizo en una computadora de El Sol de México.
El texto titulado “Una vieja charla con Carlos Monsiváis; ‘López Obrador estaba loco con sus desmedidos sueños de grandeza’, decía” en El Universal ha sido publicado múltiples veces, incluso forma parte del libro A lo mero macho, una serie de entrevistas que Edmundo Cázarez promociona y vende a través de pedidos a su WhatsApp.
Cuando se traiciona la voz de un autor como Monsiváis, no sólo se falsifica una entrevista, se rompe el pacto mínimo entre periodismo, verdad y lector. Además de la falsedad de la entrevista, hay que subrayar la violación de la ética básica del oficio, un periodista serio no fabrica una cita, no le presta a un autor una voz ajena y no sustituye la evidencia por conveniencia política.
Ese es el verdadero problema de esta polémica que ha resultado, como casi todas, en un intercambio soez, vulgar, de bajísimo nivel que muestra los bajísimos niveles de la discusión entre la clase política.
Es posible que Edmundo Cázarez, con la intención de generar interés en su libro de entrevistas e incrementar los pedidos de A lo mero macho, traicionando su oficio como periodista, haya retocado la conversación con Carlos Monsiváis; ahora, ante las acusaciones, está obligado a demostrar que el escritor dijo todo lo que dijo, hacer público el audio, difundir los metadatos de la transcripción original, demostrar que los cambios realizados entre publicación y publicación no fueron ocurrencias o producto de su imaginación.
Por el estado del periodismo nacional, eso no ocurrirá. Edmundo Cázarez volverá al olvido en que ha estado en el medio, y pasará sin pena ni gloria como una nota a pie de página en la crónica de los desencuentros entre los detractores de López Obrador y los opositores homofóbicos e ignorantes.
Porque si algo ha revelado la publicación de Edmundo Cázarez es el nivel de los opositores a López Obrador, la presidenta Claudia Sheinbaum calificó de grotesca la supuesta entrevista: “es de no creerse y luego todos los que la repiten que se dicen periodistas, no tiene nombre, una bajeza, pero la verdad es que habla de quienes son, en qué nivelazo están”. Tiene razón.
La senadora Lily Tellez habló sobre el tema desde la tribuna del Senado, con la ignorancia festiva que la caracteriza señaló dijo estar contenta porque “cuando uno de los héroes del movimiento de Morena los desenmascara, realmente lo celebro, porque el héroe de Morena dijo que Andrés Manuel López Obrador lo estima mucho, esto dijo Monsiváis. Dijo Monsiváis, que AMLO está loco, que sufre desmedidos sueños de grandeza” y leyó parte de la entrevista para rematar”, eso dijo Monsiváis de López Obrador, sólo le falto decir que de ese amasiato nacio el engendro de Jesús Ramirez Cuaevas, para que vean quién es el héroe de estos morenacos”.
Para Lily Tellez, antes que cualquier otra cosa, Carlos Monsiváis es un héroe de Morena, desde ahí deberíamos considerar su crítica, porque los infundios homofóbicos y clasistas no merecen ninguna atención, sin embargo, por la incapacidad de la oposición de generar debate o conocimiento a través del intercambio público, las huestes antilopezobradoristas destacaron las insinuaciones sobre la vida privada del expresidente. Ese es su nivel.
El aparato oficial ya ha desplegado su ejército de comentaristas para desmentir las “deliciosas y divertidas noches” que supuestamente pasó Monsiváis con López Obrador, como si lo más importante fuera mantener intacta la heterosexualidad del expresidente; y enfilan sus críticas a El Universal como cabeza de una avanzada para calumniar a la Cuarta Transformación.
El Universal confió en un reportero que asegura tener más de 50 años de experiencia, El Universal aprovechó la coyuntura para destacar un comentario presuntamente censurado para generar discusión pública, El Universal debe una explicación a sus lectores. La obligación de Edmundo Cázarez como periodista es demostrar que no inventó nada, no sólo para los familiares de Carlos Monsiváis, sino para todos los lectores de este escritor.
La clase política y la comentocracia tienen la responsabilidad de no convertir la conversación pública en un intercambio de insultos ignorantes, homofóbicos y clasistas; ambos bandos están obligados a elevar el nivel, pero sólo piensan en su interés personal y en lo que les dará más audiencia y aplausos fáciles. Mientras unos celebran una entrevista cuya autenticidad nadie ha demostrado y otros se apresuran a defender la virilidad del expresidente, el periodismo, la literatura y la obra de Carlos Monsiváis quedan reducidos a utilería para una guerra de propaganda. Ese es el verdadero nivelazo que ha exhibido esta polémica.
Monsiváis merece mejores lectores y mejores adversarios. Su inteligencia estaba hecha para incomodar certezas, no para servir de munición en pleitos de facción. Si algo enseñó fue que la crítica exige rigor, que la ironía no sustituye a la evidencia y que la inteligencia nunca es una licencia para la vulgaridad. Dieciséis años después de su muerte, la mejor prueba de que seguimos necesitándolo es que, frente al ruido de los fanáticos, todavía sabemos reconocer cuándo una voz no le pertenece.
Coda. “El periodismo no es para consumo de la pura información, sino es también para el consumo de lo que es la literatura. El periodismo es literatura, y si se entiende el periodismo como literatura se hace un mejor periodismo, menos prejuicioso, un periodismo mucho más objetivo y que tienda a la observación de la realidad mucho más que al juicio de la realidad”, Vicente Leñero.
@edilbertoaldan