Desde el Lunar Azul
Buen lunes, estimadas lectoras y lectores de este rincón azulado.
Pues nada, que Tláloc escuchó a los peligrosos vecinos terroristas hidrocálidos que se han atrevido a cerrar calles, arriesgando su libertad, por exigir algo tan extravagante como agua potable en sus domicilios.
Y seguramente pensó el dios de la lluvia que, si los dioses del estadio FIFA nos dieron el pase a la siguiente ronda —a la Selección Nacional—, ¿por qué no darles también lo que piden esos peligrosos delincuentes en potencia de la tierra de la gente buena?
Y bolas, Nicanor.
De la nada, la noche del sábado y la madrugada del domingo nos aventó una tromba en buena parte de la ciudad capital; esa misma que quieren seguir explotando políticamente unos treinta panuchos y panuchas —pa’ no discriminar—. Unos se dicen los listos; otros y otras ya tapizaron la city de espectaculares y bardas, como si con eso se aliviaran los múltiples problemas de esta cada vez más compleja realidad capitalina.
La neta da cringe ver a tantos funcionarios que quieren ser candidatos en 2027 olvidarse de las responsabilidades para las que fueron nombrados o electos.
Porque aquí aplica aquello de: ¿quién es más responsable, el indio o el que lo hace compadre?
La gobernadora, sin duda una mujer con liderazgo y con un claro propósito de trascender políticamente, quizá pecó de exceso de confianza en algunos de sus funcionarios. No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que ahí están los resultados.
Las imágenes de ella recorriendo junto a Leo las calles anegadas y llenas de lodo no hicieron más que confirmar la minoría de edad política del alcalde. Un buen hombre, según la opinión de la mayoría de quienes lo conocen, pero que en el pecado de ser más teresista que la propia Tere terminó por abdicar de buena parte de su responsabilidad y mando dentro del Ayuntamiento.
Enfocados ambos en extender el control político de su grupo por otro sexenio más, pareciera que se olvidaron de atender aquello para lo que fueron electos: resolver los problemas cotidianos de la ciudadanía de la capital hidrocachonda.
Por andar pensando en el 27, se descuidó el presente.
Y ahí están los resultados.
No toda la responsabilidad es suya, hay que decirlo. A Leo le están reventando varios retos y problemas que se fueron acumulando a través de distintas administraciones. Pero la pregunta sigue vigente: ¿cuándo fue la última gran inversión en colectores pluviales? ¿En qué momento se abandonó la planeación vial? ¿Cuándo se decidió dejar crecer la ciudad sin la infraestructura necesaria para sostener ese crecimiento?
Hoy la capital luce rezagos evidentes en varios de los rubros que el artículo 115 constitucional confiere como responsabilidad directa del Ayuntamiento.
La gobernadora apostó gran parte de su capital político a los temas de seguridad y salud. Ambos, según la percepción ciudadana, presentan avances y retos, pero al menos muestran una ruta. La educación navega entre claroscuros, aunque sin crisis mayores en el corto plazo.
Donde sí parece haberse quedado corta la visión de largo plazo es en el tema que probablemente representa el mayor desafío para Aguascalientes: el agua.
Y no es un asunto menor.
Datos oficiales de Conagua muestran que el acuífero Valle de Aguascalientes extrae anualmente mucho más agua de la que logra recargar, registrando un déficit superior a los 95 hectómetros cúbicos al año. No es casualidad que el estado aparezca recurrentemente entre las entidades con mayor estrés hídrico del país.
Vivimos entre sequías recurrentes y una infraestructura todavía insuficiente para aprovechar la captación y reutilización de agua que eventos como la lluvia del fin de semana podrían aportar.
Mientras tanto, aunque desde los tiempos de Toño Martín del Campo se han impulsado obras de concreto hidráulico, gran parte de la infraestructura urbana acusa falta de mantenimiento. Basta una lluvia intensa para que aparezcan miles de baches y se exhiban las debilidades acumuladas durante años.
Y aquí viene la pregunta incómoda.
¿Es válido que, frente a tantos problemas sin resolver, ese grupo político y la legión extranjera que arribó con él estén empeñados en reventar la transición panista natural para intentar meter con calzador al Cachorro?
La pregunta va dirigida especialmente a los tibios del PAN y a cierto sector empresarial hidrocálido.
Porque, en teoría, los partidos políticos deberían estar buscando perfiles profesionales para enfrentar los enormes retos que demanda nuestra tierra.
Se quejan de los morenos, pero la neta es que, revisando perfiles de varios de los elegidos y nombrados, pareciera que algunos superan con creces aquella máxima no escrita de la 4T: 10 por ciento capacidad y 90 por ciento lealtad.
Para muestra, un botón.
Hace unos días un medio digital publicó una fotografía de Arturo Fernández “Cascarín”, quien cobra como titular del Instituto del Deporte del Estado, acompañada de la afirmación de que era el peor funcionario del gabinete estatal.
Nosotros no estamos completamente de acuerdo.
Sin duda existen varios secretarios y directores que le disputan con entusiasmo al buen Cascarín ese honroso campeonato.
De vialidad y movilidad mejor ni hablamos.
Es una tristeza escuchar diariamente a los usuarios del transporte público. Y de la vialidad municipal, sinceramente, ya ni sabemos dónde quedó esa área.
Aquí dejo esta roca.
Empújela usted.
Yo vuelvo, como siempre.