La Cristiada y Economía MoralIV: ¿Plutarco Elías Calles, un Fausto mexicano?

Behavioral Economics

Después de una pausaforzada de dos artículos, finalmente podemos retomarnuestra serie deEconomía Moral y la Cristiada… aunque sólo para concluirla. Como si se hubiera tratado de un castigo divino, la Cristiada,un importante pero hoy poco recordado enfrentamiento entre el Presidente Plutarco Elías Calles (1877-1945) y la Iglesiaque inició el 1 de agosto de hace exactamente 100 años,recordó a la mala a los mexicanos,empezando por Calles mismo,la máxima de Jesús “no sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios”. ¿Quéconsejos hubiera podido haber dado un economista moderno a Calles para resistir la tentación de desafiar al Mesías?Me temo que no muchos:la Economía, la primera filosofía moraly que este año cumple 250 años,hoy es 99% filosofía y sólo 1% moral. Afortunadamente también hoy economistas tan prominentes como el nobelistaAlvinRoth, con su reciente Moral Economics (2026), están haciendollamados a volver a emparejar la mezcla.   Entre fines del siglo XIX y principios del XXa la generación de Calles le tocó ver de primera manoademás de la consolidación de Inglaterra en el liderazgo de Occidente y su traspaso posterior a EUA, el espectacular ascenso de Alemaniay un retroceso relativo de naciones como Francia,Italia, y España. ¿No era naturalsentir conflictos entre modernidad y Catolicismo? Dice el historiador Jean Meyer que hasta antes de la Cristiada,Calles gozaba de una imagen pública buena: rigor, austeridad, y tenacidad en reconstruir el país. Así, me gustaría creer queestabaconsciente de los riesgos de tratar de debilitar a la Iglesia en un país profundamente Católico, peroque creíala modernizaciónbien los valía. Pero eldestino no fue amable nicon Calles ni con México:la duración final de casi quince años del conflicto superó ampliamente su estimación inicial de uno o dos meses, y cobró la vida de 250 mil mexicanos (¡En cuanto a estimaciones incumplidas, el México de hoy dista de ser diferente!). Si pudiéramos viajar en el tiempo, ¿Valdría la pena enviar a Calles un economista del presente para darle consejos? Me duele temer que no mucho:hoy la Economía, la primera de las filosofías morales, es casi totalmente moralmente neutral.   El prestigio del pensamiento científico en el mundo moderno es tal que el historiador Peter Gay eligió la publicación de los Principios de Filosofía Natural de Newton en 1687 como el nacimiento de la Ciencia.No tuvimos que esperar mucho tiempo para que naciera la Filosofía Moral, nuestras ciencias sociales:en 1739 el filósofo David Hume publicó Un Tratado sobre la Naturaleza Humana, con subtítulo “un intento de introducir el método del razonamiento experimental en asuntos morales”. El objetivo original de laFilosofía Moralera doble: volver científico y moral el estudio del hombre.Adam Smith, el primer economista,fue también el primer filósofo moral completo: mientras que en La Riqueza de las Naciones (1776) formalizó el aforismo “zapatero a tus zapatos”, en La Teoría de los Sentimientos Morales (1759) alertó sobre algunas incompatibilidades entre toda una vida dedicada a lo mismoy una vida plena. Pero con el paso del tiempo los economistas nosenfocamostantoen el formalismo, que empezamos aolvidarnos de las consideraciones morales, incapacitándonos así a nosotros mismos para valoraciones integrales de asuntosimportantes como elconflicto entre 1926 y 1940 en México entre el Estado y la Iglesia conocido como la Cristiada.   Sí, era un hecho que a fines del siglo XIXInglaterra y EUA,hijos de la Reforma Protestante, económicamenteestaban muy por delante delos Católicos España y México, y Calles lo sabía. ¿Peromoralmente? Resulta que en el alma de no pocos cristeros estaba grabado el Evangelio deMateo 10:28: “no teman a los que matan elcuerpopero no pueden matar el alma, teman más bien a aquellos que pueden llevar el alma y el cuerpo al infierno”. Así,como nación estábamos en una compleja encrucijadadualno muy distinta de que aquella en que se había encontrado el primer economista 150 años antes en Inglaterra al inicio de la Revolución Industrial:¿Valían la pena para los ingleses de finales del siglo XVIII las ganancias en eficiencia económica la monotonía de toda una vida dedicada a lo mismo?, ¿Valía la pena para los mexicanos de principios del siglo XX el progreso económico el infierno en el más allá?    No es aquí un buen lugar para jugar“juegos del hubiera” ni con la Cristiada de Plutarco Elías Calles ni con la Revolución Industrial de Adam Smith: todo lo que buscábamos era ilustrar que desentendiéndose delas consideraciones morales,en nuestra defensa más por necesidad que por gusto, la Economía se incapacitó significativamentepara el análisis integral de decisiones, comoel requerido por el riguroso, austero, y bien intencionadoPresidente Calles cuando optó porenfrentarse al alma de los mexicanos en pos de un mejor porvenir económico para el país…como unaversión mexicana de la legendaria leyenda alemana del Fausto según Goethe… con la diferencia de que no hubo ninguna Margarita mexicana para salvarlo cuando al final perdió su apuesta. Lo que es ciertoes que el sueño original de una Filosofía Moral científica y moral conserva su grandeza, y que el nuevo Moral Economics de Al Roth merece un sitio de honor en el canon de los economistas. A propósito, el titán de la Filosofía del siglo XX Ludwig Wittgenstein decíaque aunque la Etica no podía ser una ciencia porque no aumentaba nuestro conocimiento, era testimonio de una tendencia del espíritu humano que personalmente no podía sino respetar profundamente y que por nada ridiculizaría.  
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