En un extenso reportaje publicado por el diario británico The Guardian, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, es retratada como una líder que navega entre su pasado como activista "hija del 68" y los desafíos de gobernar un país marcado por la violencia del narcotráfico y una creciente militarización.
El medio internacional destaca que, con niveles de aprobación que rondan el 70 por ciento, Sheinbaum se ha consolidado como una de las figuras de izquierda más populares del mundo, diferenciándose de su predecesor por un estilo "meticuloso y obsesionado con los detalles".
El perfil resalta que, a diferencia de Andrés Manuel López Obrador, quien surgió de la política partidista y el sistema, Sheinbaum se forjó en el activismo contra el Estado. No obstante, The Guardian subraya que, aunque ella insiste en que "la educación es un derecho, no una mercancía", ha mantenido una lealtad absoluta al proyecto de su mentor, llegando a declarar que su segundo objetivo principal es "continuar las políticas de López Obrador".
El diario británico describe a una Mandataria que se levanta a las 4:00 de la mañana para enviar mensajes de texto a sus colaboradores y cuya "cabeza fría" le permitió sortear tensiones arancelarias con su homólogo estadounidense, Donald Trump. Sin embargo, su disciplina científica como doctora en ingeniería energética contrasta con la "sorpresa" y el "choque" que han causado algunas de sus posturas actuales entre sus antiguos aliados.
Uno de los puntos más críticos del reportaje es la relación de la Administración de Sheinbaum con las Fuerzas Armadas y Estados Unidos. Según The Guardian, la Presidenta ha "duplicado" la apuesta por la militarización al integrar la Guardia Nacional a la Sedena en 2025. Ante las críticas por este giro, Sheinbaum defendió al Ejército mexicano ante el medio británico, calificándolo de "único en el mundo" por no provenir de las élites, sino del pueblo.
En cuanto a la guerra contra el narcotráfico, el reportaje detalla episodios recientes, como la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho", en una operación que, aunque ejecutada por mexicanos, contó con inteligencia estadounidense, lo que reavivó el debate sobre la soberanía nacional.
The Guardian pone especial énfasis en el distanciamiento percibido entre Sheinbaum y las familias de las víctimas de desaparición forzada. A pesar de su historial como joven activista que acompañaba a las madres de desaparecidos en los años 70, su respuesta actual ha generado descontento.
En una conferencia mañanera presenciada por The Guardian, Sheinbaum marcó una distinción que el medio calificó de "impactante": afirmó que las desapariciones de los años 70 eran políticas y perpetradas por el Estado, mientras que las actuales están ligadas mayoritariamente al crimen organizado o, en menor medida, a "crímenes de pasión".
Finalmente, la nota del medio británico ofrece una mirada a la simbología de su vestimenta, diseñada por la modista Olivia Trujillo, quien incorpora motivos indígenas en telas modestas para comunicar el eslogan "Por el bien de todos, primero los pobres". No obstante, la propia Trujillo señala un rasgo del carácter de la Presidenta: nunca tiene tiempo para una prueba de vestuario, ni siquiera para su vestido de novia o el de su toma de posesión, debido a su agenda agotadora.
Para The Guardian, Claudia Sheinbaum representa una paradoja moderna: una científica que gobierna con datos y PowerPoints, pero que descansa su poder en la estructura militar y en la innegable popularidad de un movimiento que, por ahora, parece inmune a las críticas sobre la violencia persistente en el País.