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Tribunal obliga a LitioMx a transparentar información que clasificó como reservada.

Solo el 2.4% de los recursos de revisión son resueltos a favor del quejoso tras la desaparición del INAI y la creación del nuevo órgano “Transparencia para el Pueblo”, según organizaciones

Solo el 2.4% de los recursos de revisión son resueltos a favor del quejoso tras la desaparición del INAI y la creación del nuevo órgano “Transparencia para el Pueblo”, según la organización Periodistas de Investigación por el Acceso a la Información Pública.

En este contexto adverso para la transparencia, el caso ganado por el medio Primera Plana Digital representa un precedente clave que abre una grieta importante en la opacidad que rodea a Litio para México (LitioMx).

Tras cuatro meses de litigio, este medio sonorense logró que la empresa estatal desclasificara información que pretendía mantener reservada hasta el año 2031 bajo el argumento de “seguridad nacional”. Finalmente, LitioMx entregó 401 páginas que revelan más de lo que ocultan.

El gobierno federal se vio obligado a transparentar datos básicos sobre sus proyectos de exploración de litio, después de negarse sistemáticamente a proporcionarlos.

Lo más grave que muestran los documentos es que LitioMx reportó cero pesos invertidos directamente en exploración, extracción o producción de litio durante 2025. Aunque presume actividades en decenas de municipios, especialmente en Sonora, todas las acciones se realizan mediante otras instituciones como el Servicio Geológico Mexicano y la Secretaría de Ciencias, Humanidades, Tecnología e Innovación (Conahcyt).

Es decir, la empresa creada para controlar el “oro blanco” del país no invierte ni produce, sino que solo coordina sobre el papel.

Mientras tanto, el presupuesto de LitioMx para 2026 asciende a 13.9 millones de pesos, de los cuales casi el 97% se destina a pagar los sueldos de solo 12 empleados, con salarios elevados.

Lejos del discurso de soberanía y grandeza que acompañó su creación, la realidad es un organismo burocrático caro, sin resultados concretos y con poca voluntad de rendir cuentas.

La opacidad inicial de LitioMx no solo fue injustificada, sino reveladora. Los mexicanos tienen derecho a saber qué está pasando realmente con uno de los recursos más importantes del futuro.

La transparencia forzada es solo el primer paso; ahora falta que el proyecto del litio nacional deje de ser solo promesas.

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