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San Luis bajo amenaza del gusano barrenador

Registra 152 casos activos, una cifra que lo coloca en el quinto lugar nacional.

San Luis Potosí, SLP.- La propagación del gusano barrenador continúa encendiendo las alertas en San Luis Potosí, entidad que actualmente se ubica entre los cinco estados del país con mayor número de casos activos de esta plaga, situación que representa una amenaza para el sector ganadero y la economía rural de diversas regiones del estado.   De acuerdo con los reportes más recientes del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), el territorio potosino registra 152 casos activos, una cifra que lo coloca en el quinto lugar nacional por incidencia de esta enfermedad parasitaria que afecta principalmente al ganado bovino.   Aunque durante 2026 se han contabilizado más de 500 casos acumulados, una parte importante de los animales afectados ha logrado recuperarse gracias a la intervención de brigadas veterinarias y acciones de control sanitario. Sin embargo, la presencia constante del parásito evidencia que el problema sigue vigente y requiere vigilancia permanente.   La región Huasteca concentra la mayor cantidad de reportes, particularmente en becerros y ganado joven, considerados más vulnerables a la infestación debido a heridas o lesiones expuestas donde la mosca deposita sus huevos.   Más allá de las afectaciones sanitarias, el avance del gusano barrenador representa un riesgo económico para miles de productores pecuarios. Cada animal afectado experimenta pérdida de peso, disminución en su desarrollo e incluso puede morir si no recibe atención oportuna.   Especialistas advierten que los costos derivados de tratamientos veterinarios, medicamentos, traslados y medidas de control incrementan considerablemente los gastos de producción. A ello se suma la posibilidad de restricciones comerciales o mayores controles sanitarios para la movilización de ganado, factores que impactan directamente la rentabilidad del sector.   La ganadería es una de las actividades económicas más importantes en regiones como la Huasteca, el Altiplano y parte de la Zona Media, por lo que un aumento sostenido de casos podría traducirse en pérdidas económicas para pequeños y medianos productores que dependen de esta actividad como principal fuente de ingresos.   El problema también tiene un componente social. En comunidades donde la crianza de ganado representa el sustento familiar, la enfermedad puede afectar la estabilidad económica de los hogares, reduciendo ingresos y generando incertidumbre entre los productores.   Además, el combate a la plaga implica movilización de personal especializado, campañas sanitarias permanentes y una estrecha coordinación entre autoridades y ganaderos para evitar una expansión mayor del parásito.   Las autoridades sanitarias recomiendan a los productores revisar constantemente a sus animales y prestar atención a signos como:   * Heridas que no cicatrizan. * Presencia de larvas blancas en lesiones abiertas. * Mal olor proveniente de las heridas. * Inflamación y secreciones anormales. * Inquietud o comportamiento agresivo del animal debido al dolor. * Pérdida de apetito y reducción de peso.   La detección temprana resulta fundamental para evitar que las larvas se alimenten del tejido vivo del animal y provoquen daños más severos.  
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