Memoria, Galaviz el comodín inesperado y pleito de maestros caciques

Desde el Lunar Azul

Excelente viernes de esta primera semana del sexto mes del año. Hoy comenzamos recordando a un buen amigo que, de manera inesperada, partió hace ya seis años, precisamente un viernes. Adrián Ventura, que Dios lo tenga en su santa gloria.

Nos dejó un vacío imposible de llenar, pero también gratos recuerdos por su trato, su caballerosidad y sus constantes deferencias. De esos funcionarios y políticos que hoy parecen estar en peligro de extinción. Un abrazo hasta el cielo.

Pero volvamos a nuestros asuntos terrenales y, por momentos, bastante pueriles.

Ante la evidente escasez de cuadros competitivos en el PAN y en otros partidos para los numerosos cargos que estarán en juego en 2027, parece que la gobernadora sacó de la chistera una carta que pocos tenían en el radar: el doctor Galaviz.

Como ya lo hemos comentado, en relativamente poco tiempo logró desplazar políticamente al jalisciense que, por interpósita persona, todavía se siente dueño de Jesús María: Toño Arámbula. Y no es que aquí nos guste jugar a los adivinos políticos, pero de pronto este “comodín” podría resolverle varias jugadas a la mandataria dentro del tablero hidrocálido, que hasta ahora sigue controlando con relativa comodidad.

Una posibilidad parece cada vez más evidente: convertirse en el plan B ante la fragilidad de la candidatura del llamado “cachorro del bienestar azul” Leo Montañez. Por más recursos, promoción y posicionamiento que le inyectan, pareciera que hasta la naturaleza conspira en su contra.

Ahí están los problemas recurrentes con el agua potable, la tromba de hace apenas unos días que levantó pavimento, provocó inundaciones y hasta extrañas acumulaciones de espuma en distintos puntos de Santa Anita y otras colonias de la capital.

Lo verdaderamente preocupante es que muchos ciudadanos ya ni siquiera se molestan en quejarse. Han dejado de esperar respuestas del Ayuntamiento. Y cuando eso ocurre, el riesgo para cualquier proyecto político es mayor, porque el enojo suele guardarse para expresarse en las urnas.

Quizá las encuestas le favorezcan en nivel de conocimiento, pero no necesariamente en aceptación. Algo verdaderamente extraordinario tendrá que sacar Kike Bueno ( el del moño) del sombrero para mantenerlo como una opción competitiva rumbo a Palacio Mayor.

Por otro lado, sigue la indefinición del candidato natural (TMC) de Acción Nacional, quien ahora se encuentra en Washington haciendo quién sabe exactamente qué. Tal vez, como Alito Moreno en su momento, buscando algún tipo de bendición política internacional.Sólo él y su equipo de estrategia lo saben.

Y es precisamente ahí donde aparece el doctor Galaviz. Como dicen los viejos políticos: sábana muy usada, pero no quemada. Podría convertirse en la salida de emergencia para los azules en el laberinto donde ellos mismos se han metido.

O quizá no.

Tal vez termine siendo candidato de los rojos, del Verde o incluso de los guindas, dependiendo de los acuerdos que puedan construirse. Todo son especulaciones, por supuesto. Porque tampoco Morena ha logrado encontrar una figura realmente competitiva para la alcaldía capitalina. Por más espectaculares, encuestas a modo o campañas de posicionamiento que se financien, la gente está cansada de ver a los mismos nombres elección tras elección.

Basta revisar los procesos recientes para comprobar cuántos candidatos han aparecido una y otra vez en las boletas.

Y quizá ahí radique el valor estratégico de Galaviz: representar algo relativamente distinto dentro de una clase política que lleva años reciclándose. Con el visto bueno de la Ciudad de México, no sería descabellado pensar en una jugada capaz de sacudir el tablero local.

Son especulaciones, insisto. Pero en política, como en la teoría de juegos, las sorpresas suelen aparecer cuando menos se esperan.

Cerramos la semana con las escaramuzas protagonizadas por tres caciques surgidos del magisterio hidrocálido: el profesor Mota, dueño y señor de Real de Asientos desde hace varios lustros; su compadre Heriberto Gallegos, poderoso personaje de Pabellón de Arteaga; y Ramón García Alvizo, quien aspiró a convertirse en otro de los grandes caciques sindicales, aunque por ahora se quedó en el intento.

Mota y su compadre operan intensamente para impulsar la creación de un nuevo municipio. Al parecer, Asientos ya les quedó pequeño después de tantos años de administración política.

¿Lo lograrán? ¿Convencerán a la gobernadora? Habrá que verlo. Quizá forme parte de algún acuerdo mayor relacionado con la futura candidatura del Distrito Federal 01. Son preguntas, no afirmaciones.

Lo cierto es que crear un nuevo municipio implica costos administrativos, burocráticos y presupuestales importantes. La pregunta es si el estado tiene condiciones financieras para asumirlos.

Y de rebote aparece nuevamente Heriberto con el petate del muerto de la CNTE. Sin embargo, los trabajadores de la educación en Aguascalientes históricamente han sido poco proclives a los conflictos permanentes. Aquellas generaciones de maestros combativos parecen haber quedado atrás. A muchos de los jóvenes docentes ni siquiera les interesa la vida sindical.

Y es una lástima, porque los pleitos internos han terminado alejando al gremio de su verdadera razón de ser: la defensa colectiva de los trabajadores de la educación.

Ojalá Ramón entienda la importancia de mantener cercanía con el liderazgo nacional del SNTE, el maestro Alfonso Cepeda Salas, privilegiando los intereses del gremio por encima de aventuras partidistas o proyectos personales.

Además, conviene recordar algo que muchos parecen olvidar: fue el propio Ramón quien decidió respaldar a la actual dirigencia. Tirios y troyanos se lo advirtieron. Él decidió escuchar a Heriberto y apostar por esa ruta.

Por eso resulta difícil que ahora alguien se diga sorprendido o engañado.

Heriberto y Ramón comparten responsabilidad en la situación actual.

Ojalá la experiencia, la prudencia y la gratitud hacia la organización que les dio espacios de crecimiento político los lleven a abandonar este tipo de confrontaciones estériles.

Porque, como dice el viejo refrán, cuando uno bebe agua, no debe olvidarse de la fuente.

Bonito fin de semana.

 

Aquí dejo esta roca.

 

Empújela usted.

Yo vuelvo, como siempre.

 

 

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