Inútil

Bajo presión

El 14 de julio del 2022, en la conferencia matutina, Andrés Manuel López Obrador anunció su jubilación, prometió que no volvería a reaparecer en la vida pública, política, concluiría su ciclo escondido en su rancho.

Un reportero le preguntó al entonces presidente si había pensado vivir en Quintana Roo, la respuesta de López Obrador fue usualmente larga: “No, yo termino a finales de septiembre y me jubilo, no vuelvo a la actividad pública, política, no voy aceptar ni siquiera invitaciones a conferencias, no voy a visitar universidades, no voy a asistir a ningún acto público, político, aunque se trate de amigos, aunque se trate de familiares”

Prometió que escribiría un libro sobre el pensamiento conservador y dedicarse a admirar “las plantas, los árboles, los pájaros, haciendo mis ejercicios para estar en forma, pero no saliendo, y desde luego sin contestarle a nadie, sin dar ninguna opinión, me voy a despedir de las redes sociales. También, no por grosería, sino porque si no lo hago así me costaría más trabajo, no voy a recibir a políticos, no voy a recibir a dirigentes ni simpatizantes de nuestro movimiento, ni a mis hijos, si me llevan algo que tenga que ver con la política, no”.

López Obrador no ha cumplido su promesa. Su primera aparición fue en las elecciones judiciales del 2025, breve, apenas unos minutos para emitir su voto y declarar que tenemos “la mejor presidenta del mundo, Claudia Sheinbaum. Lo repito: la mejor presidenta del mundo”.

La segunda ocasión fue en noviembre de 2025, a través de un larguísimo video en el que presentó su libro Grandeza, el mamotreto que se convirtió en best seller gracias al montón de lambiscones que compraron el libro para regalarlo. López Obrador adelantó que sólo saldría a las calles por tres razones, “si atentan contra la democracia, para defenderla a ella (Claudia Sheinbaum); si hay internos de golpe de Estado, si la acosan, entonces sí, pero no creo que eso pase; y para defender la soberanía de México, porque nuestro país es libre, independiente, soberano, no somos colonia de ningún país extranjero”. Insistió en que estaba jubilado y retirado de la vida pública.

A inicios del 2026, impulsado por sus “convicciones libertarias” escribió en X para condenar la intervención militar estadounidense en Venezuela. Calificó la detención de Nicolás Maduro como un “secuestro” y un “prepotente atentado” contra la soberanía del pueblo venezolano. Donald Trump le advirtió que “la política no es imposición” y que ni Lincoln ni Bolívar aceptarían que Estados Unidos actuara como una tiranía mundial.

En marzo pidió la donación solidaria para el pueblo cubano, también a través de X: “Estoy en retiro, pero me hiere que busquen exterminar al hermano pueblo de Cuba”, por lo que pidió aportar “cada quien lo que pueda” a una cuenta de Banorte a nombre de la asociación civil Humanidad con América Latina.

Cada una de estas reapariciones y llamados ha sido inútil. Cada mensaje muestra que ya no es él quien está en el poder. Bien o mal con el paso del tiempo el poder de la presidenta se ha consolidado. Su libro fue muy vendido pero poco leído, no estuvo en la discusión pública. Su defensa del pueblo venezolano fue uno más de los tuits que se perdieron, lo mismo que su llamado a donar a Cuba, ni sus fans más recalcitrantes se animaron a dar dinero.

López Obrador aparece en dos ocasiones más, el 2 de junio su hijo Andy presumió que lo había visitado, publicó en Instagram: “Soy hijo de quienes aman y lucharon por el pueblo”. El hijo del expresidente difunde esta imagen justo después de anunciar su renuncia a la Secretaría de Organización de Morena, mudarse a Tabasco y competir por una diputación federal en el 2027.

El 3 de julio el expresidente difundió una carta de cinco cuartillas para ¿defender? a su movimiento, “Por el bien de todos, que regrese el otro Trump", escribió López Obrador, acusó a Donald Trump de haber cambiado, de no ser el mismo con quien había trabajado en muy buenos términos. Describe una idílica relación entre México y Estados Unidos.

Ese mismo día, el LA Times difunde la noticia que a los gobernadores Arturo Durazo y Américo Villareal les fue retirada la visa y que están siendo investigados por presuntos nexos con grupos criminales. La respuesta de ambos gobernadores, por supuesto, ha sido negarlo todo, Durazo jura que suda agua bendita y Villarreal imparte clases de periodismo para exigir al reportero que presente pruebas y revele sus fuentes.

La presidenta Claudia Sheinbaum acaba de dar uno de los discursos más importantes para la relación bilateral con Estados Unidos, este es quizá uno de los momentos de mayor tensión entre ambos países, a la presidenta se le complica el escenario porque, además de las acusaciones contra gobernadores de Morena, tiene que lidiar con una CNTE que está vandalizando la capital del país en un nuevo intento por extorsionar al gobierno, a unos días del mundial.

En medio de todo eso, López Obrador aparece para aportar una teoría de la conspiración, la denuncia de, sí, otra vez, un complot. Ofrece un análisis superficial de la forma de gobernar de Donald Trump. El expresidente supone que “algunos funcionarios de Estados Unidos están tratando de debilitar a Morena y fortalecer a la oposición de derecha en México con la idea de volver a disponer de un gobierno entreguista, corrupto, mafioso y cruel y, por lo mismo, vulnerable, subordinado y fiel a sus designios intervencionistas”.

En la celebración de sus dos años de gobierno, la presidenta Sheinbaum realizó un discurso en el que acusaba a Estados Unidos de injerencista. La relación, necesariamente va a cambiar. Los mensajes de las autoridades estadounidenses han marcado los tiempos de la narrativa, no han entrado en confrontación con el gobierno mexicano y dejan muy en claro que el asunto es contra los narcogobernadores; justo por eso la aparición de López Obrador es absolutamente inútil, con un tono que nada aporta a la diplomación, ya que aconseja a Trump que rectifique y vuelva a gobernar como antes, y “mande al carajo a las rémoras que lo rodean y azuzan, los llama paleros manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones, polizontes, tinterillos, especuladores, filibusteros, potentados, trepadores o malvados”.

La presidenta Sheinbaum dijo que no creía que esta embestida contra México fuera responsabilidad de Donal Trump. La presidenta está haciendo su tarea y no necesita el apoyo de López Obrador, mucho menos la colección de insultos que funcionan en un debate presidencial, no en una mesa de negociación.

En nada ayuda López Obrador al reaparecer, sólo demuestra miedo porque las acusaciones tocan a los suyos, a sus gobernadores, su círculo cercano que lo puede involucrar en las investigaciones, que lo pueden traicionar con tal de liberarse de la cárcel estadounidense. El machito patriarcal se niega a entender que él ya no es el presidente, que ya no tiene el poder y está en manos, desgraciadamente, de quienes se dejaron corromper.

La presidenta ha reenviado y agradecido la carta de López Obrador. No le queda de otra, entre las manos tiene una crisis en la que está sola y tiene que prepararse para resolver.

Coda. Lamentablemente, los obnubilados con López Obrador, los amantes de peluches y cabecitas de algodón llenarán de insultos las redes y cualquier espacio donde se critique el estorbo que hoy es el expresidente, sin entender que no le pegan a la oposición ni a su movimiento, meten ruido en el manejo de la crisis.

 

@aldan

 

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