Aguascalientes, AGS; El colectivo Salvemos La Pona reconoció como un avance importante la aprobación del Cabildo de Aguascalientes para iniciar el proceso de adquisición de los terrenos que conforman este importante espacio natural, sin embargo, advirtió que la compra del predio no garantiza su conservación ni resuelve los desafíos que enfrenta el ecosistema.
Durante una rueda de prensa, integrantes del movimiento ambientalista señalaron que la decisión representa un paso relevante después de años de movilización ciudadana en defensa de La Pona, un territorio que consideran de gran valor ambiental, social, histórico y cultural para la ciudad.
No obstante, cuestionaron la manera en que se desarrolló el proceso de negociación y adquisición, pues sostienen que la ciudadanía quedó excluida de la información y de la toma de decisiones. Según expusieron, mientras las autoridades discutían avalúos, montos y plazos relacionados con la compra, quienes han participado en la defensa del área natural tuvieron conocimiento de los avances principalmente a través de versiones extraoficiales y publicaciones periodísticas.
Los activistas señalaron que durante meses se argumentó que los detalles del proceso no podían hacerse públicos, pero sostuvieron que finalmente diversos aspectos de la operación trascendieron antes de existir una explicación formal dirigida a la ciudadanía.
El colectivo también recordó que una de las razones utilizadas por el Municipio para rechazar anteriormente la propuesta ciudadana de declarar a La Pona como Área Natural Protegida fue la falta de propiedad pública sobre los terrenos. Ahora que el proceso de adquisición ha comenzado, consideraron que dicho argumento deja de tener sustento y que corresponde a las autoridades demostrar si existe voluntad para avanzar hacia mecanismos de protección legal más sólidos.
Durante el posicionamiento insistieron en que la discusión de fondo nunca ha sido quién posee jurídicamente el terreno, sino cómo garantizar su conservación integral a largo plazo.
Las y los integrantes de Salvemos La Pona expresaron su preocupación sobre la capacidad institucional para asumir el manejo del área, pues la protección efectiva de un ecosistema requiere personal especializado, presupuesto suficiente, programas de monitoreo, vigilancia permanente, planes de manejo y participación social activa.
En ese sentido, advirtieron que existen antecedentes de espacios naturales y áreas verdes bajo administración pública que enfrentan problemas de mantenimiento y conservación, por lo que consideraron indispensable establecer mecanismos claros de seguimiento y rendición de cuentas.
El colectivo sostuvo que la aprobación de la compra debe entenderse como el inicio de una nueva etapa y no como el cierre del debate sobre el futuro de La Pona.
Asimismo, demandaron la creación de espacios formales de participación ciudadana que permitan incorporar a especialistas, investigadores, vecinos y personas que durante años han trabajado en la defensa y documentación del valor ecológico del sitio.
Como parte de sus propuestas para la conservación del área, plantearon la elaboración de un Plan Integral de Manejo del Fuego que incluya prevención, monitoreo permanente y atención de incendios; la conformación de brigadas especializadas con equipamiento adecuado; programas para el manejo de combustibles vegetales; así como estudios que permitan comprender las causas de los incendios registrados en la zona.
También propusieron desarrollar estrategias interdisciplinarias para atender problemáticas sociales presentes en el área, incluyendo la situación de personas que utilizan el sitio como espacio de permanencia, mediante programas de inclusión social, atención comunitaria y reinserción socioeconómica.
Entre las medidas planteadas se encuentran además la delimitación y zonificación ecológica del territorio, la identificación de áreas prioritarias para restauración ambiental y recarga hídrica, programas permanentes de capacitación para personal técnico y operativo, así como esquemas de monitoreo biológico que permitan evaluar el estado del ecosistema y la efectividad de las acciones de conservación.
Finalmente, Salvemos La Pona reiteró que su exigencia histórica no ha sido la compra del terreno, sino la protección integral del ecosistema, por lo que anunciaron que continuarán vigilando el proceso y participando activamente para garantizar que el bosque reciba una conservación profesional, transparente y con participación ciudadana.
“La compra del terreno es un paso importante, pero la defensa de La Pona como pulmón natural de la ciudad está lejos de haber terminado”, concluyeron.