Desde el Lunar Azul
Buen lunes, primero del sexto mes. Que la divina providencia, estimados lectores y lectoras, los provea a ustedes y a sus familias, porque a nuestros gobernantes —de todos los colores— nuestra economía y bienestar les valen un auténtico cacahuate. Ellos están en lo suyo: culpándose mutuamente del desastre en que tienen sumido al país.
Y justo cuando parecía que el gobierno federal comenzaba a asfixiarse entre la desaceleración económica, la violencia y el escándalo de los extraditables, el PAN y su pequeño dirigente nacional decidieron revivir a dos muertos políticos andantes: Vicente Fox y Felipe Calderón.
Fox, un locuaz personaje que ya apenas puede sostenerse de pie políticamente hablando y que parece seguir atrapado en el eterno efecto del toloache zamorano. Y Calderón, un hombre traumado que todavía no entiende que dejó de ser presidente hace más de una década. Tuvo seis largos años para hacer maravillas y terminó dejando más muertos, más violencia y un partido fracturado.
Porque sí, “Calderas” también se encargó de debilitar al PAN. Renunció formalmente el 11 de noviembre de 2018, después de más de 30 años de militancia, para intentar fundar junto con Margarita Zavala el partido “México Libre”. Obviamente fracasaron. El INE les negó el registro y el proyecto acabó más rápido que las promesas de campaña.
Así que si los panuchos tienen tantita memoria y algo de vergüenza, deberían verse al espejo y hacer una autocrítica seria sobre por qué el PAN está como está.
De Fox mejor ni hablamos. Bastante tiene el hombre con sus videos y ocurrencias.
Por eso la ruta de Xóchitl a Maru se parece muchísimo: candidaturas infladas, equipos desconectados de la realidad y una dependencia enfermiza de los “tontos útiles” que en política siempre terminan siendo muy apreciados… por el adversario.
Y mire usted qué ironía: Alito y Marko Cortés fueron probablemente los mejores soldados de Andrés Manuel López Obrador. Hoy, por lo visto, Jorge Romero quiere seguir el mismo camino.
Porque justo cuando Morena comenzaba a desgastarse sola —con pleitos internos, inseguridad, presión económica y el tema de los narcopolíticos— apareció el PAN para regalarle a la 4T un enemigo perfecto: Felipe Calderón, los viudos de Puebla y los marihuanos del Bajío defendiendo a Maru como si se tratara de la última cruzada medieval.
No importa nada más. Todo es “salvar a Maru”.
La 4T parecía atragantarse con sus propios problemas, y entonces apareció Romero para aplicarle la maniobra de Heimlich al gobierno federal.
¿Y cuál es esa maniobra? Aquí se la transcribimos:
“La maniobra de Heimlich es un procedimiento de primeros auxilios que salva vidas en casos de asfixia por atragantamiento. Consiste en aplicar compresiones abdominales para desobstruir las vías respiratorias y expulsar el objeto que impide respirar”.
Exactamente eso hizo el PAN: rescatar a Morena de su propia asfixia política.
Y aterrizamos en nuestro pueblo.
Los guindas hicieron su reunión en una cancha de basquetbol. Dicen que TJ les ayudó a llenar un poco el espacio y hasta les sugirió dónde hacerlo, porque las fotos amplias luego son muy traicioneras.
Y hay que reconocerlo: la escenografía quedó bien. A Morena pocas veces le salen tomas donde se vea “raza”, pero ayer sí parecía evento grande. Ya cuántos ciudadanos libres acudieron desde las ocho de la mañana convocados por los distintos grupos guindas… eso es otro tema.
Usted haga cuentas: en tres o cuatro canchas de basquetbol, ¿cuántas sillas caben realmente?
Las señales son las mismas desde hace tiempo. Sus peores enemigos son ellos mismos: las tres gavillas guindas peleándose entre sí.
No entienden el valor de la unidad ni de la humildad. Pero tampoco se le pueden pedir peras al olmo.
Aldo no entendió que la estrella del evento era la Presidenta. Muy mal se vio arriba del cubo, solo al frente, mientras sus equipos se peleaban por lugares en el corral VIP como si repartieran candidaturas olímpicas.
El diputade invidente, ahora “lechero”, se veía feliz ondeando una bandera de México entre los asistentes, como si ya estuviera inaugurando el Mundial.
Y Gil Gutiérrez… joven voluntarioso, sí, pero con un papel parecido al del cohetero de pueblo: lo haga bien o mal, siempre le van a chiflar.
Trata de mediar, pero las disputas añejas y los intereses de los tres grupos guindas en Aguascalientes son más profundas que su capacidad para entender algo muy sencillo: si se pusieran de acuerdo, podrían gobernar. Pero prefieren seguir siendo los mejores amigos de quien manda en el estado.
En fin, no sabemos si son acuerdos… o de plano no entienden que no entienden.
Diría un excandidato neoliberal:“Nombre… son unos genios”.
Aquí dejo esta roca.
Empújela usted.
Yo vuelvo, como siempre.