Desde hace años, en San Luis Potosí preocupa la presencia de metales pesados suspendidos en el aire, sobre todo en zonas industriales, mineras y cerca de pasivos ambientales como Morales, Ávalos, Villa de la Paz y Matehuala. El principal vehículo son las partículas PM10 y PM2.5. Las PM2.5, menores a 2.5 micras, son tan pequeñas que entran a los pulmones y al torrente sanguíneo. Investigaciones de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP) han encontrado que estas partículas pueden contener plomo, arsénico, cadmio y níquel. ¿Qué provocan el plomo y el arsénico? El plomo es un metal tóxico que, inhalado o ingerido en bajas dosis por mucho tiempo, causa daño neurológico, problemas de aprendizaje, hipertensión, daño renal, afectaciones cardiovasculares y retraso en el desarrollo infantil. La exposición en la niñez es la más peligrosa: estudios en comunidades potosinas detectaron niños con plomo elevado en sangre asociado al polvo contaminado. Por su parte, el arsénico, es un metaloide altamente tóxico, se relaciona con cáncer de piel, pulmón y vejiga, enfermedades cardiovasculares, daños neurológicos, problemas respiratorios y renales. En San Luis Potosí se ha detectado en agua subterránea y polvo, y también viaja adherido a partículas del aire por actividades industriales y mineras. Impacto en el desarrollo intelectual La contaminación ya no es solo ecológica, amenaza la salud y el desarrollo intelectual infantil; al respecto l doctor Fernando Díaz-Barriga, investigador de la UASLP, advierte que el plomo afecta principalmente a poblaciones vulnerables de las cuatro regiones. “El principal contaminante es el plomo y está afectando en general a San Luis Potosí, especialmente a la zona Huasteca”, sostuvo. La exposición constante al plomo daña el cerebro en desarrollo y limita capacidades cognitivas, de aprendizaje y concentración. “El déficit de atención se relaciona con tóxicos que afectan el cerebro”, señaló. El problema se agrava con pobreza, desnutrición y violencia de género. “Si la madre está desnutrida y sufre violencia, no puede ser una cuidadora de primer nivel”, dijo. No hay monitoreo público diario de metales Actualmente no existe monitoreo público diario que informe cuántas partículas exactas de plomo y arsénico hay en el aire de la capital, como sí ocurre con PM2.5 u ozono. Lo que sí hay son estudios científicos que identifican: presencia de plomo, arsénico, cadmio y níquel en partículas atmosféricas; concentraciones elevadas en polvo urbano; correlación entre contaminación aérea y plomo en sangre infantil; y mayor riesgo cerca de corredores industriales y complejos metalúrgicos. San Luis Potosí es de las zonas con más investigaciones sobre metales en partículas atmosféricas. Mapa de riesgo por región Huasteca: Humo de leña y quema de basura con plásticos en comunidades indígenas. El río Moctezuma recibe descargas industriales desde el centro del país; Zona metropolitana: Ladrilleras, zona industrial y quema de basura. Hay presencia de uranio, flúor y arsénico; Zona Media: Plaguicidas y emisiones de ladrilleras; Altiplano: Agua de consumo con altos niveles de flúor y arsénico; zonas con mayor riesgo histórico Morales, Ávalos, Villa de la Paz, Matehuala y zonas industriales de la capital concentran actividad metalúrgica, minera o residuos históricos. Arboladas de Jacarandas: nuevo foco rojo La contaminación en la capital ya no es exclusiva de la zona industrial. Existen 12 estaciones de monitoreo en “hotspots” ambientales; en este sentido Rogelio Flores Ramírez, investigador de la UASLP, identificó a Arboladas de Jacarandas, rumbo a la salida a Zacatecas, como punto alarmante por la quema ilegal de llantas y electrónicos para recuperar metales, lo que libera partículas finas y gases peligrosos. También preocupan la Zona Industrial, Villa de Pozos y el Centro Histórico, con niveles elevados de PM2.5, PM10 y ozono. “Estos contaminantes se asocian con enfermedades respiratorias y cardiovasculares. La población reporta ojos llorosos, irritación nasal, dolor de cabeza y asma”, advirtió. Los horarios críticos son de 6 a 7 de la mañana, 1 a 2 de la tarde y 6 a 7 de la noche, cuando el tráfico aumenta la liberación de compuestos volátiles, ozono y dióxidos de azufre. Un problema acumulativo y silencioso Las PM2.5 con metales permanecen suspendidas y entran fácil al organismo. La exposición crónica, aunque sea en dosis bajas, genera efectos acumulativos durante años. “Si tienes mayor carga ambiental y un sistema educativo limitado, creces sin salud ni educación. Eso significa que no hay capital humano; ese es el principal problema de San Luis Potosí”, alertó Díaz-Barriga. ¿Qué hacer ante la crisis ?Expertos señalan que se requiere verificación vehicular eficiente, más recursos para monitoreo y áreas verdes; además recomiendan evitar ejercicio al aire libre en horas pico, usar mascarillas KN95 y ventilar casas con filtros improvisados, como tela de algodón detrás de ventiladores. El problema rebasa lo individual, a contaminación en San Luis Potosí es una crisis silenciosa que exige acciones inmediatas, mayor vigilancia a quemas clandestinas y una estrategia integral que priorice la salud pública antes de que los efectos sean irreversibles.