El magnesio es un mineral esencial para el cuerpo: participa en funciones musculares, nerviosas, cardiovasculares, óseas y en la producción de energía. También ayuda a regular la presión arterial, la glucosa y el funcionamiento normal de los músculos. Sin embargo, no todos los suplementos de magnesio son iguales: cambian según su forma química, su absorción y el uso para el que suelen recomendarse.
De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, los suplementos pueden encontrarse en distintas presentaciones, como óxido, citrato o cloruro de magnesio, y la etiqueta debe revisarse con cuidado porque normalmente indica la cantidad de “magnesio elemental”, no el peso total del compuesto.
Tipos de magnesio y para qué sirven
Magnesio citrato: es una de las formas más comunes y se absorbe relativamente bien. Suele utilizarse para apoyar niveles adecuados de magnesio y, en algunos casos, para aliviar estreñimiento ocasional, ya que puede tener efecto laxante.
Magnesio glicinato o bisglicinato: es una presentación unida a glicina. Generalmente se considera más amable con el estómago y suele relacionarse con apoyo al descanso, relajación muscular y manejo de tensión, aunque no debe verse como tratamiento para insomnio o ansiedad.
Magnesio óxido: contiene una alta cantidad de magnesio elemental, pero su absorción puede ser menor en comparación con otras formas. Se usa con frecuencia en productos digestivos, antiácidos o laxantes. MedlinePlus advierte que puede causar cólicos o diarrea en algunas personas.
Cloruro de magnesio: suele emplearse para complementar la ingesta diaria y apoyar funciones musculares y nerviosas. También es una de las presentaciones más populares en suplementos de uso general.
Magnesio malato: está combinado con ácido málico, sustancia relacionada con la producción de energía celular. Por ello suele promoverse para cansancio o fatiga, aunque su uso debe individualizarse.
Magnesio taurato: combina magnesio con taurina. Se asocia comúnmente con apoyo cardiovascular y regulación de la presión arterial, pero no sustituye medicamentos ni tratamiento médico para enfermedades del corazón.
Magnesio L-treonato: es una forma más reciente y popular por su posible relación con la función cognitiva, memoria y concentración. Aun así, se requiere más evidencia para recomendarlo de forma generalizada.
Sulfato de magnesio: es conocido como “sal de Epsom”. Puede utilizarse en baños para relajación muscular, pero su consumo oral o uso médico debe realizarse únicamente bajo indicación profesional.
Hidróxido de magnesio: suele encontrarse en productos para acidez o estreñimiento, como la llamada “leche de magnesia”. Su uso frecuente puede causar diarrea o alterar el equilibrio de minerales.
Aunque el magnesio puede ser útil cuando existe deficiencia o una necesidad específica, tomarlo en exceso no siempre es seguro. Los suplementos en dosis altas pueden provocar diarrea, náusea y cólicos abdominales; además, las personas con enfermedad renal tienen mayor riesgo de acumulación de magnesio en la sangre.
También puede interactuar con medicamentos como algunos antibióticos, tratamientos para osteoporosis, diuréticos o fármacos para la tiroides, por lo que no debe tomarse a la ligera.
Antes de tomar cualquier medicamento o suplemento de magnesio, lo recomendable es consultar a un médico, nutriólogo o especialista de la salud, especialmente si hay enfermedades previas, embarazo, lactancia o consumo de otros medicamentos.