¿Choque de trenes azul a la vista… y en Morena ya huele a pólvora mojada?

Desde el Lunar Azul

Buen viernes, estimadas lectoras y lectores de este rincón azulado.

Se acercan las definiciones rumbo al 2027 y, como siempre, en todos los partidos comenzó el hermoso deporte nacional de la grilla, la cargada y el reciclaje de lealtades. Porque si algo tiene la política mexicana es memoria corta y estómago muy amplio.

Y en el PAN local, hay más nerviosismo que en examen sorpresa de secundaria.

La razón principal parece clara: la intención de la Gobernadora de imponer a su delfínpara seguir administrando el estado a control remoto hasta el 2030. Lo comentan los cercanos al círculo dorado, los mismos que juran que aquí todo está bajo control… mientras revisan encuestas cada media hora.

 

Pero el otro factor es todavía más interesante: la famosa “legión extranjera”. Ese grupo importado que aterrizó en Palacio con contratos largos, oficinas cómodas y más poder que varios panistas de cepa. Y claro, una vez que descubres un estado con políticos dóciles, empresarios conformistas y oposición de plastilina, ¿para qué te vas?

Total, mientras sigan cayendo contratos y viajes a Sevilla, a Las Ventas o a cualquier tour gourmet disfrazado de agenda institucional, aquí nadie pregunta nada.

La analogía ya parece colonia virreinal: cambian espejitos por presupuesto público y todavía les aplauden.

La gran duda es si dentro del PAN todavía existe alguien dispuesto a desafiar ese esquema o si todos ya aceptaron que la política local se maneja desde una oficina de consultoría con acento extranjero.

Aunque ojo. Porque empiezan a moverse piezas.

 

En Morelia se realizó la plenaria de alcaldes panistas y ahí apareció el siempre sonriente Leonardo Montañez, el “cachorro del bienestar panista”, subiendo fotos estratégicas como quien deja migajas para las palomas políticas.

Y en política las fotos nunca son casualidad.

Menos cuando todos saben a qué altar político le ha rezado el alcalde capitalino. Pero también sabe algo fundamental: quien firma candidaturas no despacha en Palacio de Gobierno… sino en el CEN panista.

Por eso no son menores los rumores de que el retirado Camarillo y MOS podrían estar operando silenciosamente para mover el tablero y construir una candidatura alterna con la bendición de Jorge Romero. Una jugada que dejaría a la “legión extranjera” sin gallo para negociar.

Y ahí es donde varios comenzaron a sudar frío.

Porque además está la otra opción: intentar meter con calzador a Paloma para la alcaldía capitalina, aunque eso implique poner en riesgo la joya de la corona azul. Y ya sabemos que cuando en política se fuerzan candidaturas, luego terminan llorando en los tribunales o culpando al electorado de “no entender el proyecto”.

Pero dejemos por hoy el estrés azul, porque del lado guinda tampoco cantan mal las rancheras.

En Morena ya empezó a sentirse el miedo de que el 2027 no sea el paseo triunfal que imaginaban. Y cuando eso ocurre, aparecen las reformas “patrióticas”.

Ayer, Ricardo Monreal presentó una iniciativa para que una elección pueda anularse por “injerencia extranjera”. La propuesta plantea modificar el artículo 41 constitucional y ampliar las causales de nulidad electoral.

Suena muy soberano y muy nacionalista… hasta que uno recuerda que millones de mexicanos viven en Estados Unidos, mandan remesas récord —más de 64 mil millones de dólares en 2025— y participan activamente en la conversación pública nacional.

Entonces la pregunta es inevitable: ¿van contra la injerencia extranjera… o contra cualquier opinión que no les guste?

Porque la iniciativa viene tan ambigua que prácticamente podría convertir al TRIFE en una fábrica de anulaciones a conveniencia.

Y mientras inventan enemigos externos, Morena sigue sin resolver el pequeño detalle de sus escándalos internos: corrupción, candidatos incómodos y personajes cada vez más señalados por presuntos vínculos criminales.

 

Tal vez sería más útil limpiar la casa que andar buscando fantasmas internacionales.

Pero bueno… cuando el miedo entra por la puerta, la congruencia suele salir por la ventana.

 

Aquí dejo esta roca.

 

Empújela usted.

Yo vuelvo, como siempre.

 

 

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