Gobiernos de TikTok, políticos turistas y resultados desaparecidos

Desde el Lunar Azul

Bonito viernes chiquito, estimados lectores de este rincón azulado. Arrancamos con la gira de medios nacionales que protagonizó la gobernadora de Chihuahua, Doña Maru Campos. Más que tour político, aquello pareció capítulo perdido de Sobreviviendo a la oposición. Entre entrevistas, retos a la Presidenta y declaraciones de alto voltaje, la mandataria dejó una impresión preocupante: cansancio, desgaste y una evidente operación política detrás de ella.

Porque una cosa es confrontar al poder federal y otra aventarse al ring con la solemnidad de quien cree que Twitter todavía gana elecciones. La oposición nacional sigue empeñada en fabricar mártires exprés: ayer Norma Piña, hoy Maru Campos. Mañana quién sabe, quizá el community manager que redacta los tuits incendiarios.

Y ojo: el problema no es debatir con el oficialismo. La política vive de eso. El problema es convertir conflictos institucionales en espectáculo de sobremesa. Lo de la investigación de la CIA y los temas binacionales no se resuelven con micrófonos ni cadenas nacionales improvisadas; se resuelven con diplomacia, acuerdos y política real. Sí, esa disciplina olvidada entre tanto TikTok gubernamental y tanta selfie de oficina pública.

Pero dejemos el drama fronterizo y aterricemos en nuestro ranchito azul, donde tampoco cantan mal las rancheras. Aquí la protagonista del sainete es Doña Marta Márquez, ahora blanco favorito de una ofensiva condimentada de sororidad por la regidora priista-panista Leslie  Atilano y por el secretario suspirante al que en los pasillos ya llaman “Hágalo”, porque habla más de candidaturas que de resultados.

Resulta fascinante observar cómo quien debería operar la gobernabilidad municipal termina encabezando pleitos de vecindad política dignos de cantina de carretera. El Cabildo de Aguascalientes parece reality show de bajo presupuesto: mucho escándalo, mucho protagonismo y cero administración pública efectiva.

Y ahí está el verdadero problema: mientras los funcionarios juegan a las vencidas mediáticas, la realidad empieza a pasar factura. México enfrenta señales económicas preocupantes. Moody’s cambió recientemente la perspectiva crediticia del país debido al deterioro fiscal y al crecimiento limitado; la deuda pública ya ronda el 49% del PIB y Pemex sigue siendo un barril sin fondo financiero. El crecimiento esperado para 2026 apenas araña el 1%.

En lo local tampoco estamos para presumir. Aguascalientes ha resentido ajustes en sus perspectivas financieras por menor dinamismo económico y presión en gasto público. Pero aquí seguimos, entretenidos viendo conferencias, entrevistas a modo y videos motivacionales de funcionarios que creen que gobernar consiste en salir bien iluminados en Facebook.

Mientras tanto, el ciudadano vive otra película. MIAA sigue acumulando críticas por fallas en el suministro y atención; las vialidades parecen zona de pruebas lunares; el tráfico ya convirtió trayectos de quince minutos en ejercicios espirituales de paciencia; y los contenedores de basura rebosados se han vuelto parte del paisaje urbano, casi patrimonio municipal.

Y uno se pregunta: ¿qué hacen exactamente nuestros regidores y diputados? Porque baratos no salen. Tan solo un regidor capitalino puede costarle al erario más de 200 mil pesos mensuales entre salario, apoyos y estructura administrativa. Multiplique usted eso por el Cabildo completo y el resultado debería reflejarse en políticas públicas serias, no en competencias de egos adolescentes.

Pero no. Tenemos funcionarios que confunden gritar con argumentar y exposición mediática con trabajo gubernamental. Son expertos en entrevistas, maestros de la pose y doctores en “declaracionitis”, pero profundamente alérgicos a dar resultados medibles.

Ojalá este ayuntamiento y esta legislatura encuentren, aunque sea por accidente, un poco de congruencia y de ética pública antes de irse. Porque si el legado termina siendo únicamente escándalos, pleitos internos y campañas adelantadas, entonces no gobernaron: solo estuvieron de paso, como turistas en el poder.

 

Aquí dejo esta roca.

 

Empújela usted.

Yo vuelvo, como siempre.

 

 

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