Desde el Lunar Azul
Buen día, estimados lectores y lectoras —para que luego no se ofendan los guardianes de la corrección política—. Ojalá este calor les permita trabajar sin derretirse en el intento. Al menos ya cayó algo de lluvia y en Aguascalientes eso ya cuenta como milagro administrativo.
Empezamos en Chihuahua, donde Morena estrenó a su nueva dirigencia nacional con una marcha que terminó pareciendo más ensayo general que demostración de fuerza. Ahí estuvieron Ariadna Montiel y el joven secretario de Organización, Andy López Beltrán, heredero político del padre fundador y, según algunos morenistas, también heredero emocional del movimiento.
Pero la realidad no se edita con filtros de TikTok.
La convocatoria quedó lejos de lo esperado y, varios días después, todavía siguen explicando que “sí fue exitosa”, aunque las fotografías digan otra cosa. En política, cuando hay que explicar demasiado un lleno, normalmente fue un vacío.
Y quien terminó exhibiendo el verdadero tamaño de su estructura territorial fue la senadora Andrea Chávez. Porque una cosa son los millones de reproducciones y otra muy distinta movilizar gente de carne y hueso bajo 40 grados. Las redes sociales sirven para inflar percepción; las elecciones todavía se ganan con territorio, operación y estructura. Aunque les duela a los políticos tiktokeros.
También quedó flotando otra duda incómoda: quizá Andy López Beltrán no nació para la vida partidista. No es lo mismo caminar tomado de la mano de Andrés Manuel López Obrador —un animal político irrepetible— que operar solo un partido lleno de tribus, egos y aspirantes adelantados. Tal vez alguien debió recomendarle estudiar el modelo de discreción aplicado por los hijos de Zedillo, Salinas, Calderón o Fox, que entendieron rápido que el apellido abre puertas… pero también incendia cuartos.
Y mientras eso pasa, Claudia Sheinbaum sigue gobernando con la sombra del padre fundador encima. Aunque en Palacio Nacional no lo digan en voz alta, dentro de Morena existe una disputa silenciosa: los leales a López Obrador contra quienes entienden que la nueva reina es Claudia. El 22 de junio podría empezar a aclararse el tablero rumbo a las 17 gubernaturas de 2027. Ahí veremos quién manda realmente en Morena.
Y de Chihuahua nos regresamos a esta tierra hidrocálida que, pese a la invasión de la legión extranjera y sus nuevos virreyes económicos, todavía conserva algo de dignidad política.
Aquí el panorama tampoco luce muy claro. No se ve, hasta hoy, un proyecto consolidado ni para la gubernatura ni para la alcaldía capitalina.
El senador del bigote, Toño Martín del Campo, sigue teniendo “la onza”, pero sus eternas dudas mantienen vivo al cachorro consentido de Palacio. Porque la gobernadora presume en corto —y también fuera del estado— que impondrá a su delfín. El problema es que el tiempo empieza a correr a favor de Leonardo Montañez y en contra del senador.
Quizá por eso Toño anda tocando otras puertas. Hace días se dejó ver en la sede del otrora partido aplanadora, hoy conectado a respiración artificial: el PRI. Oficialmente fue a un evento sobre exgobernadores priistas; extraoficialmente, en política nadie se toma un café gratis.
Además, ya se le vio muy cómodo en eventos organizados por la senadora Nora Ruvalcaba. Y mientras tanto, el Partido Verde —ese parásito electoral que revive cada tres años— salió del ataúd para anunciar que “irá solo” en Aguascalientes. Como si alguien se los hubiera pedido.
Y hablando de naranjas…
Movimiento Ciudadano sigue jugando a ser oposición boutique: mucho discurso fresco, mucha foto bien iluminada y poca estructura real. Ahí está Anayeli Muñoz, su única figura competitiva, que debería tomar nota de lo ocurrido con Andrea Chávez en Chihuahua.
No basta con estrategas digitales y videos bien producidos. Sin calle, sin territorio y sin cercanía, las campañas terminan siendo casting para influencers políticos.
Anayeli anda buscando reflectores con declaraciones forzadas y escenas improvisadas. Mucho aeropuerto y poca colonia popular. Le funcionó unos minutos aquello de perseguir a Isabel Díaz Ayuso, hasta que apareció “la de la cartulina” y le arruinó el guion.
Porque aunque algunos consultores no lo entiendan, la ciudadanía todavía distingue entre autenticidad y montaje.
Y hoy, para desgracia de todos, los suspirantes hidrocálidos siguen más atentos a los acuerdos de Palacio (la ex hacienda)y de la Ciudad de México que a lo que realmente pasa en Aguascalientes. Aquí siguen en el cachondeo político, cuidando no incomodar a la legión extranjera que tiene a varios con el pie en el pescuezo.
Aquí dejo esta roca.
Empújela usted.
Yo vuelvo, como siempre.