Los cuerpos de seis personas asesinadas por la narcoviolencia del grupo criminal "Los Ardillos" en comunidades de Chilapa, Guerrero, fueron entregados a sus familiares en medio de un dispositivo de seguridad.
Los seis cadáveres, cinco hombres y una mujer, fueron entregados en las instalaciones del Servicio Médico Forense (Semefo) de Chilpancingo y trasladados hasta la región de la Montaña baja escoltados por una patrulla de la Policía estatal.
Entre las víctimas están Martín Flores Migueleño, quien tenía tres hijos; Eusebio Migueleño Zoyateco, quien también dejó a tres hijos, y Abraham Jiménez Chautla, quien tenía un niño de 10 años de edad y una esposa embarazada.
Otra de las víctimas es una mujer de la comunidad de Mexcaltepec, que cuando huía en el monte para ponerse a salvo de los ataques, fue asesinada por "Los Ardillos".
Del 6 al 11 de mayo, fue cuando se registraron los ataques a balazos y con explosivos lanzados desde drones contra los pobladores de las comunidades de Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán.
En ese periodo, también miles de habitantes fueron desplazados de sus comunidades, hasta que el Gobierno federal y el Gobierno estatal intervinieron con seguridad en la zona.
Derivado de estos hechos de violencia están desaparecidos Florencio Rita Nava, Saturnino Bartolo Tlacorral, José Guadalupe Ahuejote, Chantenco, Víctor Ahuejote Arribeño y Benito Tlacorral.
Los cinco hombres, junto con otras 25 personas de la comunidad de Xicotlán, fueron secuestradas por integrantes de "Los Ardillos", llevándoselos a la localidad de Acatzingo.
De acuerdo a la versión del Consejo Indígena del Estado de Guerrero Emiliano Zapata (Cipog-EZ), el grupo criminal dejó en libertad a 25 de sus 30 víctimas.
El Cipog-EZ exigió a la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas que realice las labores de búsqueda de las cinco personas que podrían estar en poder de la organización criminal.