SNTE ninguneado, comunista encarcelado y cabildo enredado

Desde el lunar azul

Buen y sofocante martes, estimados lectores de este Lunar Azul, donde cada día parece respirarse más miedo a pensar en voz alta. Y no, no es metáfora. En este país y en nuestro estado ya se volvió deporte nacional disfrazar la crítica de traición y el disenso de conspiración.

Arranquemos, comentócratas —como con singular desprecio nos bautizó la presidenta con “A”— a quienes no tenemos vocación de porrista oficial ni aspiraciones de convertirnos en Lord Molécula hidrocálido. Porque si algo ha demostrado este gobierno local azul es su enorme capacidad para copiarle a la 4T justo lo peor: el culto al aplauso, la alergia a la crítica y la obsesión por las selfies.

Y mire que en Aguascalientes ya hasta perfeccionaron el modelo. Aquí no gobiernan funcionarios: gobiernan community managers con cargo público.

 

Pero vayamos al desastre del viernes en el concierto de Carlos Rivera. Ese evento que terminó convirtiéndose en el mejor retrato de lo que hoy es la relación entre el gobierno estatal y el SNTE: subordinación, desorden y simulación elegante.

Miles de maestros llegaron con boleto en mano al Foro de las Estrellas y simplemente no pudieron entrar. Mientras afuera el magisterio hacía filas bajo el calor, adentro desfilaban diputados, funcionarios y fauna panista de primera fila tomándose selfies como si estuvieran en campaña permanente. Porque claro, en este gobierno parece más importante salir en Instagram que resolver problemas.

El dato no es menor: la Sección 1 del SNTE representa a más de 30 mil trabajadores de la educación en Aguascalientes. No es un club de lectura ni una asociación de brunch dominical. Es uno de los aparatos corporativos más importantes del estado. Y aun así, terminaron convertidos en convidados de piedra de su propio festejo.

 

Lo más delicado no fueron los lugares vacíos, los colados o el caos logístico. Lo verdaderamente grave fue la exhibición política de una dirigencia sindical incapaz de defender siquiera el protocolo de su evento más importante del año.

 

Adriana Ochoa terminó como espectadora muda del lucimiento panista. La gobernadora placeando cuadros, funcionarios disputándose cámara y el famoso “cachorro” dejando claro que la sucesión ya arrancó aunque todavía falten meses y denuncias en el OPLE por actos anticipados.

Porque si algo detesta el Comité Nacional del SNTE es ver a sus secciones estatales convertidas en sucursales del gobernador en turno. Alfonso Cepeda entiende perfectamente que la supervivencia del sindicato depende de mantener control político, disciplina interna y lealtad a la agenda nacional de la 4T.

Y en Aguascalientes el mensaje que se mandó fue exactamente el contrario: una dirigencia sindical completamente absorbida por Palacio estatal.

Tal vez todo quede en anécdota. O tal vez no. Porque en tiempos electorales el SNTE no perdona improvisaciones.

Por otro lado, empieza a escalar un tema mucho más delicado: la detención del joven Darío. Su familia sostiene que fue detenido por protestar contra la visita de Isabel Díaz Ayuso y por asumirse activista comunista —lo que quiera que eso signifique en pleno 2026— mientras la Fiscalía asegura que fue por posesión de droga.

Y aquí es donde empiezan los problemas. Porque cuando una detención se vuelve políticamente interpretable, el daño institucional ya está hecho aunque después resulte legal.

Seamos serios: si alguien va a protestar contra el poder, normalmente no lleva encima droga como souvenir revolucionario. Pero tampoco se puede absolver mediáticamente a nadie solo por portar una pancarta. Lo único indispensable es transparencia absoluta. Porque la confianza pública no se destruye de golpe; se erosiona con pequeños episodios donde la autoridad parece más interesada en controlar narrativas que en esclarecer hechos.

 

Y finalmente, el sainete en Cabildo. La regidora ex panista hoy morenista decidió convertir la sesión en ring político contra el secretario del Ayuntamiento, quien parece más concentrado en su campaña adelantada que en operar gobernabilidad.

El problema para Galo no es la regidora. El problema es que cada pleito lo exhibe más como aspirante que como funcionario. Y mientras él juega a candidato, el Cabildo parece mesa de cantina con presupuesto público.

La oposición interna crece, Morena no termina de arropar a su nueva adquisición y el PAN empieza a mostrar síntomas de desgaste prematuro. Muy prematuro.

Pero así pasa cuando todos están pensando en 2027… aunque todavía no puedan resolver 2026.

 

PD. De Chihuahua y el baile nos ocupamos mañana.

 

Aquí dejo esta roca.

 

Empújela usted.

Yo vuelvo, como siempre.

 

 

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