Desde el lunar azul
Noroña radioactivo, las cabras se juntan.
Buen viernes del Día del Maestro y la Maestra. Festejo nacional no oficial, pero que en México ya casi opera como puente constitucional no escrito. Nuestro reconocimiento a quienes todavía cargan con el milagro de educar en un país donde muchos padres creen que la escuela es guardería premium y las autoridades piensan que el docente nomás va “a pachanguear”, cortesía del siempre atinado Don Mario Delgado. Entre psicólogos, trabajadores sociales, policías, terapeutas y hasta apagafuegos familiares, todavía les exigen resultados PISA. Heroísmo puro.
Pero vámonos al foco, comentócrata.
Resulta que en Calvillo, tierra de guayabas, fincas y ocurrencias políticas, al joven edil Daniel Romo Urrutia ya le pegó el famoso ladrillo del poder. Ese que a los inteligentes los marea y a los pentontos los convierte en faraones municipales. Porque ahora resulta que una avenida llevará su nombre… sí, en vida. “Avenida Daniel Romo Urrutia”. Ahí nomás, humildemente.
Y no, no crea que fue capricho personal. Según la narrativa oficial, fueron los vecinos quienes “democráticamente” decidieron semejante homenaje. Claro, porque nada expresa más espontaneidad ciudadana que ponerle el nombre del alcalde en funciones a una avenida. Los panuchos luego se indignan cuando uno los compara con los morenos tropicales, pero tampoco ayudan mucho. Aunque siendo justos, ni Morena se había aventado tanto. Lo más cercano fue en Tultitlán, donde rebautizaron una colonia como “La Cuarta Transformación”. Acá ya nomás falta “Boulevard Doña Tere Primera” o “Fraccionamiento Isabel La Católica de Calvillo”.
Y ojo, porque Calvillo ya trae complejo de San Miguel de Allende hidrocálido. Entre fincas nuevas, desarrollos y aspiraciones de pueblo mágico aspiracional, cualquier día cobran en dólares y prohíben los sombreros en la plaza.
Ese Daniel parecía traer futuro. Pero ya empezó a hablarle de “tú” al espejo. Adán Valdivia y su banda seguramente ya tomaron nota.
Y hablando de fauna política exótica, ayer anduvo por Aguascalientes nuestro Chagoleón favorito: Gerardo Fernández Noroña. Llegó con todo y su inseparable camarógrafo de playera verde —el mismo que Alito mandó a la lona en el Senado— en una gira que más bien parecía excursión de egresados del resentimiento nacional.
La verdad, nadie entendió muy bien qué hacía aquí. Tal vez en Tepoztlán ya le cerraron la cochera o en CDMX nadie quiso juntarse con él. Porque hoy Noroña es políticamente radioactivo: tóxico, impredecible y poco confiable hasta para los suyos. Lo ven como uranio enriquecido electoral.
La única que lo acompañó fue la regidora panista devenida guinda, ex PT, reciclada ideológicamente según temporada política. Ni Morena local se quiso asomar mucho. Y eso ya es decir bastante.
El “multitudinario acto” en el suroriente de la ciudad reunió, siendo muy generosos, unas 20 personas. Luego se trasladaron al famoso sótano inundable de Morena, donde otras diez almas completaron la resistencia civil. Ahí el irreverente diputade invidente aventó discurso, abrazos y foto para no desairar al senador amante de Lilly Téllez.
Lo curioso es que la regidora venía de ganar algo de simpatía ciudadana con aquella cartulina de tres pesos durante la visita presidencial de Ayuso. Mucha gente la vio bien. Pero en política hay talentos especiales para dilapidar capital político en tiempo récord. Y parece que ella cursó diplomado intensivo.
Porque aquí está justamente el problema de la 4T en Aguascalientes: tribus, egos, franquicias familiares y cotos de poder. Cada quien negocia por separado, todos se dicen oposición y terminan sentados negociando lentejas con el poder estatal. Luego lloran porque “el sistema azul” no los deja crecer.
Dato duro: en la elección de gobernador de 2022, Morena perdió Aguascalientes por más de 100 mil votos frente al PAN. Y viendo el espectáculo interno, parece que quieren repetir la hazaña… pero ahora con encore y mariachi.
Y cerramos con el sainete del frijol zacatecano. Productores denuncian que el gobierno estatal de Aguascalientes primero prometió comprarles a 20 pesos el kilo y luego les salió con 14. Dos pesos menos que el precio federal. Como siempre: prometer en fiesta sale caro al día siguiente.
Lo delicado es que el programa es federal. Y en marzo de 2026, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció en Zacatecas la ampliación del programa de acopio para 96 mil productores y la estrategia de autosuficiencia alimentaria del frijol. Meterse ahí nomás por cubrir aliados políticos locales zacatecanos parece que ya causó ruido en Palacio Nacional.
En fin.
Qué necesidad.
Aquí dejo esta roca.
Empújela usted.
Yo vuelvo, como siempre.