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Protector solar: Clave para cuidar la piel en temporada de calor

La protección solar tópica no debe sustituirse por suplementos orales; ambos pueden complementarse, pero cumplen funciones distintas.

Con la llegada de la temporada de calor, el uso de protector solar se vuelve indispensable para prevenir quemaduras, manchas, envejecimiento prematuro y reducir el riesgo de cáncer de piel. Este producto está formulado para proteger la piel frente a la radiación ultravioleta, tanto UVB como UVA, mediante filtros físicos que reflejan la radiación o filtros químicos que la absorben y la transforman en energía no dañina.

Además de los protectores en crema, gel o loción, también existen fotoprotectores orales, que son complementos alimenticios elaborados con antioxidantes como carotenoides, vitamina C, vitamina E, selenio y otros componentes que ayudan a reforzar la respuesta natural de la piel frente al daño oxidativo causado por el sol. Sin embargo, es importante aclarar que estos productos no bloquean la radiación solar, por lo que no sustituyen al protector tópico.

En términos sencillos, el protector solar aplicado sobre la piel bloquea o filtra la radiación, mientras que la protección oral ayuda al organismo a defenderse del daño que esa radiación puede generar. Por ello, no es recomendable confiar únicamente en suplementos orales, ya que no impiden que los rayos ultravioleta penetren en la piel ni evitan quemaduras ante una exposición intensa.

Otro tema frecuente es la relación entre el protector solar y la vitamina D. Aunque estudios de laboratorio señalan que una aplicación perfecta del fotoprotector podría reducir la síntesis cutánea de esta vitamina, especialistas advierten que el déficit suele estar más relacionado con el estilo de vida, la poca exposición solar, la edad, la obesidad o ciertos tratamientos médicos. Por esta razón, no se debe abandonar el uso de protector solar por miedo a una baja de vitamina D; en caso de sospecha, lo adecuado es realizar una valoración médica.

La protección solar tópica debe utilizarse diariamente, no solo en vacaciones, albercas o playas. La radiación ultravioleta está presente durante todo el año, incluso en días nublados, por lo que se recomienda aplicar protector con SPF 30 o superior, y preferentemente SPF 50 en pieles claras, niñas, niños o personas con mayor exposición al sol.

Para una protección adecuada, se recomienda aplicar suficiente producto, aproximadamente dos dedos para rostro y cuello, o una cantidad equivalente a una palma llena para todo el cuerpo. También debe colocarse de 20 a 30 minutos antes de exponerse al sol y reaplicarse cada dos horas, así como después de nadar, sudar o secarse con toalla.

Finalmente, durante esta temporada de calor también es importante reforzar otras medidas de cuidado, como evitar la exposición directa en las horas de mayor intensidad solar, usar gorra o sombrero, gafas con protección UV, ropa ligera que cubra la piel y buscar sombra siempre que sea posible.

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