Felicidades, mamáEstoy seguro de que el día de las madres es una de las fechas más significativas para todos nosotros. Sea que nuestra mamá esté viva o ya haya fallecido, lo cierto es que esta fecha guarda un espacio especial en la mayoría de nosotros. Si bien es cierto que no todas las madres son buenas, también es verdad que la mayoría de ellas son buenísimas.Para recordar la vocación a la que una mamá ha sido llamada, me gusta pensar en un diálogo de la película: “Marcelino pan y vino”, esta película está llena de escenas que evocan la ternura y la nostalgia de que en el corazón de un niño se alberga ante la ausencia de su mamá. Casi al final de la película aparece el diálogo entre Marcelino y Jesús. Marcelino le pregunta a Jesús: ¿qué hacen las mamás? Él responde: dar Marcelino, siempre dar. Estoy seguro de que esto nos ayuda a comprender de mejor manera lo que es una mamá: es alguien que siempre da. Las mamás nos permiten desde el primer segundo de gestación estar en su vientre, no como inquilinos incómodos como algunos hacer ver la maternidad, sino como personas amadas, queridas, deseadas y esperadas desde siempre. Una madre buena siempre está al pendiente de su hijo.La maternidad se escribe en los gestos que a veces pasan desapercibidos: en el plato de comida caliente, en la bendición al salir de casa o en el abrazo que logra reparar lo que el mundo exterior rompió. Es en esa cotidianidad donde el 'dar' se vuelve sagrado. En el desvelo cuando hay enfermedad, o la renuncia a sus propios sueños para que los nuestros despeguen y es esa capacidad infinita de perdonar, volviéndose el único puerto seguro donde siempre se puede regresar.El “dar “de una mamá hacia los hijos continua incluso luego de la muerte de ellas. Ellas legan sus valores, la fuerza de sus consejos y esa calidez que toca el alma cada vez que el hijo recuerda su voz u observa una fotografía en la que pareciera que el tiempo se hubiera detenido y a través de ella se puede recordar los detalles y todo aquello que hacía la presencia física de mamá fuera especial. El amor de una madre buena no concluye con la muerte, su legado se convierte en la brújula segura que guía los pasos.Este 10 de mayo es un día especial, en el que queremos agradecer a nuestras queridas mamás por su entrega generosa.Porque gracias a que ellas nos dieron un lugar en su vientre y en su corazón, hoy nosotros somos capaces de amar y de dar también a los demás. Felicidades a quienes tienen el título más noble de la creación: el de ser mamá."