Desde el Lunar Azul
Bonito viernes y último fin de feria de este caluroso 2026, donde hasta la SEP se aventó la puntada de bajar la cortina antes de tiempo. Porque claro, en México ya no basta con sobrevivir a las olas de calor, ahora también hay que rendirse ante el Mundial. Total, si no podremos asistir a los 13 partidos que se jugarán en el país, al menos podremos verlos en las pantallas que Peña Nieto os regaló. Seseo porque ya somos vasallos de la comunidad del madroño; no cualquiera presume departamento en el barrio de Salamanca mientras aquí seguimos pagando predial con descuento de pronto pago.
Pero entrando al sainete local, otra vez nos vemos obligados a hablar del desastre azul. Ese panismo con ínfulas de nobleza ibérica que ya no gobierna, administra franquicias familiares y proyectos personales.
Ahí apareció Marta, la regidora camaleónica, que cambia de color político más rápido que semáforo en crucero descompuesto. Ayer amaneció guinda, enfundada hasta en blusa tradicional, por si alguien dudaba de sus nuevas convicciones revolucionarias. Aunque venga del establo orozquista, ha sabido rentabilizar perfectamente su estilo rijoso, grosero y absolutamente incompatible con cualquier manual de urbanidad política.
Y claro, no iba a desperdiciar la escenografía montada en el Teatro Morelos para regalar otro performance digno del panismo hidrocálido contemporáneo: exceso, soberbia y desorden institucional disfrazado de protocolo republicano.
Porque no nos hagamos. Lo de ayer no fue culpa de una cartulina de tres pesos escrita con pluma Bic. Fue la exhibición pública de un ayuntamiento que hace tiempo dejó de tener control político interno.
Y ahí entra Kike “malo”, secretario del Ayuntamiento, cuya función —en teoría— es precisamente operar políticamente, conducir sesiones y mantener el orden institucional. Porque no se nos olvide, aquello era sesión solemne. Entonces, ¿dónde estaba? Quizá pensando en la fundación, el siguiente hueso o el próximo cargo. Es pregunta, no afirmación, para que luego no digan que uno es mal pensado.
Pero si la cabeza ya está en campaña, lo mínimo sería dejar el cargo a alguien concentrado en trabajar. Porque para eso cobran. O cobraban. O cobran mientras hacen otra cosa.
Con un alcalde en campaña permanente desde hace meses, ¿qué esperaban? El episodio de ayer no es excepción, es síntoma. El ayuntamiento vive en modo “cada quien hace lo que quiere”, porque todos saben que el verdadero poder está en otra oficina. Entonces los secretarios, operadores y demás fauna burocrática ya ni siquiera sienten obligación de responderle a Leo.
Y mientras eso ocurre, terminan mandando policías y agentes ministeriales —armados— a jalonear a una regidora por una cartulina. Una escena grotesca que parecía más casting barato de narcoserie municipal que sesión solemne republicana.
Pero el desorden no terminó ahí. Resulta que, además, el operativo de seguridad terminó afectando un evento de pastoral vocacional programado desde tiempo atrás y que nada tenía que ver con la visita de Doña Isabel. Al cerrar las puertas de manera intempestiva, dejaron fuera a muchos asistentes que acudirían a la misa, generando —según trascendió— una fuerte molestia en el Obispo. Ya ni las actividades religiosas se salvan del caos logístico municipal. Primero la politiquería, luego la prudencia y finalmente el sentido común.
Según datos del INEGI, Aguascalientes se mantiene entre los estados con mayor percepción de corrupción en gobiernos municipales del Bajío, y escenas como la de ayer ayudan bastante a explicar por qué.
Para cerrar el circo, el secretario del Ayuntamiento salió a amenazar públicamente a su propia regidora con multas millonarias y sanciones económicas. ¿VPG con todas sus agravantes? Y pensar que hace unos meses los mismos que ayer se rasgaron las vestiduras la presumían (a Marta) como ejemplo del “vive libre”. Qué rápido envejecen los discursos cuando se atraviesa el hambre.
Porque aquí la verdadera duda es otra: ¿todo esto fue espontáneo o le terminaron haciendo la campaña gratis a Marta? Porque entre gritos, jalones y amenazas, la hicieron más famosa que cualquier rueda de prensa de Morena. Ya hasta del otro lado del Atlántico van a saber quién es.
Y cerramos con la joya educativa nacional. Mario Delgado anunció, sonriente y orgulloso, que por el calor y el Mundial prácticamente ALV el ciclo escolar. Que desde el 5 de junio los chamacos y maestros para su casa. Casi 40 días menos de actividad efectiva entre puentes, calor, consejos técnicos y ahora futbol.
México arrastra ya un rezago educativo brutal desde pandemia. La prueba PISA 2022 colocó al país por debajo del promedio de la OCDE en lectura, matemáticas y ciencias, con pérdidas de aprendizaje equivalentes a casi dos años escolares. Y aun así, la prioridad parece ser liberar horarios para ver partidos.
Ese es el nivel de seriedad con el que la 4T y muchos gobiernos estatales entienden la educación pública: como trámite administrativo y no como política estratégica.
Si reculan ante el incendio mediático, lo menos que debería hacer Mario Delgado sería presentar su renuncia. Igual que Kike “malo”, si todavía existiera algo parecido a la dignidad política.
Aquí dejo esta roca.
Empújela usted.
Yo vuelvo, como siempre.