INTERSECCIONES EN CLAVE DE GÉNERO

COMO ANILLO AL DEDO: EL ARTE DE GOBERNAR CON ESPEJISMOS.

Hay semanas en que México aparte de surrealista parece un circo de tres pistas simultáneas, donde el público elige, o no sabe hacia dónde mirar y esa confusión resulta muy cómoda para quienes gobiernan y creo que no es accidental.

Hace un año en mi visita por Madrid, una comitiva, pero específicamente una mujer, me preguntaba desde el punto de vista de la sociedad, desde la opinion del pueblo pues para mejor entendimiento, sobre aceptar o no, la visita formal para recibir una invitación específica a ser participe de la mejor feria de México…

Pista uno: Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, recorre Aguascalientes recibiendo medallas del ayuntamiento panista mientras una regidora protesta que “las familias están sin agua”. Morena la llama “injerencia”. La derecha mexicana la abraza. Sheinbaum la define como la “derecha, derecha, derecha” de España. En Madrid, su oposición calcula: 300 mil euros del erario madrileño destinados a que la región fuera “invitada de honor” en la Feria de San Marcos. Ayuso, impávida, declara que vino a hablar de cinco siglos de mestizaje “en positivo”. El aeropuerto de Aguascalientes fue escenario de un tenso intercambio con una diputada que le recordó, entre otras cosas, que México no se escribe con “j”. Cortés, Nacho Cano y los gobernadores panistas de Chihuahua, Querétaro y Guanajuato completan la escenografía de la pista.

Pista dos: BTS en Palacio Nacional. Cincuenta mil personas —convocadas en horas por la mañanera— esperan bajo 30 grados en el Zócalo para ver a siete jóvenes coreanos asomarse a un balcón. La presidenta, activa como lo es, refirió le escribió al mandatario surcoreano para conseguir más conciertos. La Secretaría de Cultura lo gestionó. La PROFECO intervino por la reventa de boletos. El grupi fanatico de este grupo musical llamadas ARMY publicaron un comunicado pidiendo que no se utilice a los artistas “con fines ajenos a su naturaleza”. Las fans ni parpadearon, siguieron en esta pista del circo esperando.

Pista tres, la que casi nadie sigue porque no le quieren dar ni foco ni luz: el 29 de abril, el Departamento de Justicia de Estados Unidos formalizó en una corte de Nueva York la acusación contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios en activo y retirados, por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, tráfico de drogas y sobornos institucionales. La FGR dice que revisará. Morena pide unidad frente al “injerencismo”. Analistas advierten que las presiones de Washington sobre México crecerán en los próximos meses en todos los frentes y asi es, una próxima lista ha sido desplegada. En Palacio Nacional, fuentes hablan de “miedo y nerviosismo”. Muchos, dicen, saben que pueden ser los siguientes mencionados.
Y asi este circo. Tres pistas. Un solo país.

Y la pregunta que se pierde entre el ruido: ¿qué ocurre cuando el Estado que debería proteger a sus ciudadanos es el mismo que está bajo acusación de haber entregado sus instituciones al crimen, mientras sus líderes debaten conquistas medievales o gestionan conciertos?

No es que Ayuso no importe, o que BTS no deba estar en México. Es que su coincidencia en la agenda y la energía política y social que consume resulta, en este tiempo y contexto, demasiado conveniente. Como anillo al dedo.

Lo verdaderamente relevante no tiene fotografía de balcón ni confrontación en acto solemne o en aeropuerto. No genera trending topic. Avanza en silencio, en expedientes de Nueva York, en congresos locales que no legislan lo urgente, en territorios donde el Estado lleva mucho tiempo ausente o, peor, presente con el uniforme y la misión equivocada.

México, nuestra gran Nación merece una conversación más honesta que la que tuvo esta semana y atención a lo urgente e importante y no distracción con espejitos como en la colonización.

Gwendolyne Negrete Sánchez es Politóloga, Fundadora y Presidenta Nacional de Mujeres Jefas de Familia A.C.,

OTRAS NOTAS