Extravíos hidrocálidos: Aguascalientes en busca de una 'reyna' con 'j'

Desde el Lunar Azul

Bonito jueves de plaza… aunque esta vez la plaza pública amaneció sitiada, cercada y, sobre todo, extraviada. Porque, mire usted, entre la comentocracia hidrocálida —esa que siempre encuentra silla en el VIP— volvió a circular el tema de la visita de Doña Isabel, nueva figura de culto en esta ínsula de fervores importados. Pero más que la visita, lo que se comenta —en voz baja, pero insistente— es la distancia cada vez menos disimulada entre la Gober y el comité nacional que encabeza Jorge “Clavillazo” Romero.

 

Y como diría Kike “el malo”: lo que se ve, no se pregunta. De un lado, la Gober y su grupo; del otro, el partido que dice representarla. En medio, llamados discretos a otros gobernadores para que vengan a “hacer bola”, a tomarse la foto y, de paso, unos tequilas que amortigüen la soledad política. Porque lo más triste de este episodio —con tintes de complot región 5— no es el escándalo, sino la sensación de aislamiento en quien hoy gobierna.

 

Primera pregunta elemental: ¿qué necesidad había de cercar la Plaza de la República y el Teatro Morelos, símbolos históricos de libertades, como si se tratara de contener una insurrección? Ahí empezó el rosario de despropósitos de una clase política experta en colarse a la selfie, pero torpe en el oficio.

Claro, la Gober puede invitar a quien quiera. Y el Congreso y el Cabildo —cada vez más dóciles— pueden otorgar reconocimientos con la disciplina de empleados cumplidos. Nada nuevo bajo el sol. Lo interesante vino desde el martes, con la llegada de Doña Isabel. En el aeropuerto, la diputada emecista Anayeli —con residencia chilanga y pie estratégico en Aguascalientes— se cruzó con la visitante y no perdió la oportunidad: TikTok en mano, expresó su desacuerdo con los honores. Educada, sí; inoportuna para el protocolo, también. Resultado: viralidad moderada y caras largas en la comitiva oficial.

 

El miércoles, día de la coronación simbólica, el ánimo era otro: prisa, tensión y ganas de que todo acabara rápido. En el Congreso, el evento resultó deslucido, incómodo, sin narrativa que lo sostuviera. Nadie explicó con solvencia el porqué del reconocimiento. El más contestatario de los diputados guindas optó por ausentarse: prudencia que, visto lo visto ( aunque el sea invidente), le evitó un papelón.

Afuera, el presidente estatal de Morena, Gil Gutiérrez, no logró entrar: no estaba en lista. Ironías de la vida, luego de semanas de controles de acceso. Cuestionado por el voto de sus regidores a favor del reconocimiento en el Ayuntamiento, ofreció una joya: que no sabían lo que votaban —salvo uno, que sí, pero por cálculo político—. Prometió disculpas públicas. Usted decida si reír o llorar.

Luego, la Catedral: cerrada, restringida, con versiones de que ni al obispo lo dejaron pasar. Circuló un video de una policía empujando a una mujer. Opacidad total. En tiempos donde la Iglesia intenta mediar por la paz, estos gestos no ayudan.

 

El clímax llegó en el Ayuntamiento. Ahí, Doña Marta Márquez —exazul, hoy guinda— hizo lo que suele hacer: estridencia sin foco. Cartulina en mano, reclamó agua “no para Madrid, sino para la Colonia España”. Se armó el sainete. El famoso “Chacho”, en calidad indescifrable, subió a forcejear; seguridad intervino con exceso. Al final, le dieron la palabra. Paradoja: en un acto que presume “Vive libre”, costó demasiado escuchar una voz incómoda.

 

Hubo gritos, burlas y ese tufillo de corte que aplaude cuando le indican. Mala tarde para la Gober y para toda la clase política local. Tanto presumir que somos el gigante, la Suiza mexicana, la ONU parlamentaria… para terminar haciendo el ridículo ante una visitante que, probablemente, no entendió nada.

 

Si alguien encuentra por ahí algo de gobernanza, oficio político, capacidad de anticipación o —ya de perdida— operadores competentes, tráigaselos a esta tierra. Quedan 15 meses, y la cuesta no solo es empinada: va acelerando.

 

Aquí dejo esta roca.

 

Empújela usted.

Yo vuelvo, como siempre.

 

 

OTRAS NOTAS