Jugar videojuegos también puede entrenar al cerebro para envejecer mejor

Durante años, los videojuegos han cargado con una etiqueta injusta: que son cosa de niños, una señal de inmadurez o incluso una influencia negativa en la conducta. Sin embargo, la evidencia científica ha comenzado a matizar esa idea. La Asociación Americana de Psicología ha señalado que no existe evidencia suficiente para afirmar que los videojuegos violentos causen violencia criminal, aunque sí recomienda analizar sus efectos con cuidado según edad, contexto y tipo de contenido. 

Más allá del entretenimiento, jugar videojuegos podría formar parte de actividades que estimulan la mente, especialmente cuando se habla de envejecimiento saludable. La Organización Mundial de la Salud define el envejecimiento saludable como el proceso de desarrollar y mantener capacidades funcionales que permitan bienestar en la vejez, incluyendo aprender, tomar decisiones, relacionarse y participar en la sociedad. 
 

En ese sentido, quienes crecieron jugando y hoy, en sus 30 o 40 años, siguen disfrutando de una consola podrían estar ejercitando habilidades como memoria, atención, coordinación, resolución de problemas y toma rápida de decisiones. Diversas revisiones científicas han encontrado que ciertos videojuegos pueden favorecer funciones cognitivas en adultos mayores, aunque los resultados varían según el tipo de juego, la frecuencia y las condiciones de cada persona. 
 

Esto no significa que jugar videojuegos sea una “cura” ni una garantía contra enfermedades como el Alzheimer. Lo que sí sugieren algunos estudios es que los juegos digitales, en especial aquellos que retan la memoria, la estrategia, el movimiento o la exploración, pueden funcionar como una herramienta más dentro de un estilo de vida activo, junto con ejercicio físico, convivencia social, descanso adecuado y alimentación saludable.
 

Así que, lejos de ser únicamente un pasatiempo asociado con la infancia, los videojuegos también pueden entenderse como una forma moderna de estimulación mental. Para muchos millennials, encender la consola después del trabajo no solo representa nostalgia o diversión: también podría ser una manera de mantener al cerebro activo rumbo a una vejez con mayor bienestar.

 

Durante años, los videojuegos han cargado con una etiqueta injusta: que son cosa de niños, una señal de inmadurez o incluso una influencia negativa en la conducta. Sin embargo, la evidencia científica ha comenzado a matizar esa idea. La Asociación Americana de Psicología ha señalado que no existe evidencia suficiente para afirmar que los videojuegos violentos causen violencia criminal, aunque sí recomienda analizar sus efectos con cuidado según edad, contexto y tipo de contenido. 

Más allá del entretenimiento, jugar videojuegos podría formar parte de actividades que estimulan la mente, especialmente cuando se habla de envejecimiento saludable. La Organización Mundial de la Salud define el envejecimiento saludable como el proceso de desarrollar y mantener capacidades funcionales que permitan bienestar en la vejez, incluyendo aprender, tomar decisiones, relacionarse y participar en la sociedad. 

En ese sentido, quienes crecieron jugando y hoy, en sus 30 o 40 años, siguen disfrutando de una consola podrían estar ejercitando habilidades como memoria, atención, coordinación, resolución de problemas y toma rápida de decisiones. Diversas revisiones científicas han encontrado que ciertos videojuegos pueden favorecer funciones cognitivas en adultos mayores, aunque los resultados varían según el tipo de juego, la frecuencia y las condiciones de cada persona. 

Esto no significa que jugar videojuegos sea una “cura” ni una garantía contra enfermedades como el Alzheimer. Lo que sí sugieren algunos estudios es que los juegos digitales, en especial aquellos que retan la memoria, la estrategia, el movimiento o la exploración, pueden funcionar como una herramienta más dentro de un estilo de vida activo, junto con ejercicio físico, convivencia social, descanso adecuado y alimentación saludable.

Así que, lejos de ser únicamente un pasatiempo asociado con la infancia, los videojuegos también pueden entenderse como una forma moderna de estimulación mental. Para muchos millennials, encender la consola después del trabajo no solo representa nostalgia o diversión: también podría ser una manera de mantener al cerebro activo rumbo a una vejez con mayor bienestar.

 

OTRAS NOTAS