Piedras Vivas: La Maestría del Albañil bajo la Mirada de la Cruz

Transeúnte

Hoy celebramos la fiesta de la exaltación de la santa Cruz, cierto es que litúrgicamente predomina la celebración dominical que corresponde, sin embargo, me parece oportuno en este día invitarles a pedir a Dios y felicitar a todos los trabajadores de la construcción.

Ellos a lo largo de la historia han tenido un papel importante, pues con su labor han contribuido a la edificación los edificios, casas, templos y todo tipo de construcción existente. La labor de ellos es un trabajo discreto que suele perderse en el anonimato.

Cuando visitamos alguna edificación sobresale siempre el nombre de los arquitectos o ingenieros que estuvieron al frente de la obra, mientras que los nombres de los “albañiles”, no es tan común que aparezcan. Es verdad que el trabajo de los arquitectos e ingenieros es fundamental, aunque existen honrosas excepciones como es el caso de Rufugio Reyes. La maestría en la ejecución de cada una de sus obras nos deja claro que el conocimiento no siempre se esconde detrás de un título universitario, recordemos que la UAA, le otorgó el título post morten en 1985.

Este domingo nuestra mirada se quiere dirigir a todas estas personas, estoy seguro de que de la mayoría de ellas ni siquiera sabemos sus nombres, solo han quedado de ellas como un testigo silencioso, pero siempre presente la huella de su trabajo reflejada en cada material dispuesto correctamente para la edificación de nuestras casas, templos y edificios.

El salmo 127 nos recuerda: “si el Señor no construye la casa en vano se cansa los albañiles”. La enseñanza bíblica es clara: Dios al centro siempre. Es por eso por lo que encuentro muy válido que cada oficio y profesión tengan referencia a algo religioso.

Actualmente se continúa teniendo la costumbre en muchas de las construcciones de colocar una cruz, en la parte más alta. Esto no es solo una tradición que merece la pena ser conservada, sino que se convierte en el recuerdo constante de contemplar a Jesús en cualquier momento de nuestra vida. Dios también nos acompaña en nuestro trabajo, y por eso no sólo quien trabaja en la construcción eleva su mirada al cielo durante su labor, sino toda persona estamos invitados a realizar esto, pues sólo en la medida que pongamos a Cristo en el centro de nuestra existencia todo lo que hacemos adquirirá sentido.

Así como el albañil cuida que cada hilada de ladrillos esté nivelada, nosotros, bajo la mirada de la Cruz, debemos cuidar que cada una de nuestras acciones esté nivelada con la caridad y la justicia, construyendo no solo edificios, sino templos vivos para Dios".

A todos nos toca edificar, pues la Iglesia santa de Dios está construida sobre piedras vivas que somos cada uno de nosotros.

Feliz domingo a todos

 

OTRAS NOTAS