En el bullicio de la fiesta: Dios presente en abril

Transeúnte.

Hace años, siendo seminarista me llamó la atención que el párroco de san Marcos hizo colgar una lona de una de las torres del templo con la expresión: “en el bullicio de la fiesta bendecid al Señor”. Esta expresión alude al salmo 67, y sin lugar a duda es una expresión que nos hace darnos cuenta de que cualquier momento es bueno y oportuno para dirigirnos al Señor.   En la liturgia el sacerdote dice: “levantemos el corazón”, la respuesta estoy seguro de que la sabemos bien: “lo tenemos levantado hacia el Señor”.  Esta expresión que estoy sabemos la respuesta casi de una manera automática tendría que hacernos pensar si realmente el corazón y la vida de todos nosotros está elevada de manera constante al Señor.    Todo tiempo y momento es bueno para dirigirnos al Señor. Para muchas personas estos días de abril son momentos de descanso, muchos salen de la ciudad buscando encontrar en las playas descanso y distracción frente ante el tedio de la ciudad. Otros más permanecen en Aguascalientes pues en la Feria de san Marcos encuentran un empleo que les permita un “extra” para los gastos, otros disfrutaran la feria, sus atracciones, espectáculos y distintas estampas que sólo la feria de abril puede brindarnos, otros más entre esos me cuento no asistiremos a la feria y seguiremos nuestro día a día en la mayor normalidad posible.   Sea cual sea nuestra situación, lo importante es que todos nos demos cuenta de que cualquier momento es oportuno para vivir en presencia de Dios. En el campo o en la ciudad, descansando o trabajando, viviendo desde lo cotidiano de nuestra vida, todos los cristianos estamos invitados a levantar nuestro corazón al Señor frecuentemente a lo largo de nuestro día.   Como sacerdote constato que siempre en vacaciones el número de personas que asisten a la Misa dominical desciende, quisiera pensar de manera optimista creyendo que asisten otros templos, pero estoy seguro de que en la mayoría no es así. Para muchos las vacaciones son un tiempo en el que lamentablemente se descuida la Misa. No tengo certeza en esto, pero pienso que, si descuidamos la Eucaristía “centro y culmen de la vida cristiana”, también estamos descuidando otros elementos que nos ayudan en nuestra vida interior.   Las vacaciones son importantes, todos las necesitamos, pero el reto de vivirlas nos lleva a plantearnos la manera en la que ninguno de nosotros descuidemos nuestra vida espiritual. Hablar de vida espiritual es hablar de vivir en presencia de Dios, de darnos cuenta que realmente Él nos acompaña, que en medio de nuestro día a día Él se nos hace presente y animarnos a reconocerlo en nuestra vida cotidiana. Así como lo hizo san Juan luego de la resurrección de Jesús, cuando estando con Pedro exclama: ¡es el Señor!. Sí, es el Señor el que está con nosotros siempre, es el Señor el que desea hacerse compañero y el mejor de los amigos de todos nosotros.  Sea lo que sea que vayamos a realizar en este periodo vacacional nunca olvidemos que le pertenecemos a Él. Nunca olvidemos levantar nuestro corazón.  
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