Cómo la guerra en Irán se siente en México

Razones

La guerra en Irán ha tracendido su teatro de operaciones en el Medio Oriente para convertise en un conflicto con repercucionesa nivel global. Sus efectos ya cruzaron  las fronteras del Golfo Persico y comenzaron a instalarse en la economía mexicana.

México se ha integrado al mercado global y estamos anteuna conflagración de gran magnitud que no puede ser ignorada. Cada bombardeo, cada amenaza de cierre de rutas estratégicas, cada escalada militar entre los paises del Medio Orientererepercute en el precio del petróleo, en la volatilidad financiera y en el ánimo de los mercados.

El primer impacto llegó por la vía del alza de los costos de la energía. Cuando la tensión crece en el Golfo Pérsico, los precios internacionales del crudo reaccionan al alza. México, pese a su condición de productor petrolero, no escapa a esa lógica. La debilidad estructural en refinación y la dependencia de combustibles procesados del exterior vuelven al país particularmente vulnerable. El resultado es conocido: gasolina más cara, diésel más caro, transporte más caro, alimentos más caros.

Detrás de la abstracción geopolítica aparece, otra vez, la realidad concreta del gasto doméstico y el gobierno emplea mecanismos de apoyo via subsidios y como consecuencia las finanzas públicas se estan viendo presionadas.

El apoyo en el IEPS, Impuesto Especial sobre Producción y Servicios, impuesto que se aplica de manera indirecta a la venta o importación de gasolina entre otros productos ha sido ajustado para minimizar el impacto en los precios a los consumidores. Presionando aun más a las finanzas públicas.

En tiempos de guerra, el capital deriesgo busca refugio en monedas fuertes, en deuda soberana de países desarrollados, en activos percibidos como seguros, como es el oro y la plata y México, como otras economías emergentes, queda expuesto a esa lógica.

Como consecuencia de lo anterior el peso se vuelve vulnerable, la bolsa resiente la incertidumbre y el encarecimiento del dólar presiona importaciones, costos industriales e inflación. En ese entorno, cualquier margen de estabilidad se vuelve más estrecho.

Un conflicto a miles de kilómetros puede alterardecisiones monetarias, planes de inversión y costos de operación en territorio nacional. No porque México haya hecho algo para provocarlo, sino porque el mundo funciona hoy como una arquitectura de interdependencias frágiles, donde una ruptura en un punto termina sacudiendo a todos.

También las cadenas de suministro resienten la presión. nuestro país participa en una economía global que depende de corredores logísticos sensibles y de mercados energéticos profundamente inestables. Cualquier interrupción en rutas marítimas clave o encarecimiento de seguros y fletes repercute tarde o temprano en la industria y en el comercio.

Para México el efecto inmediato,de este escenario global, es sobre todo en el sector de la manufacturaautomotriz y afecta como cascada a la producción, márgenes de utilidad y precios al consumidor en varias regiones del pais particularmente.

Tomar decisiones economicas y politicas en este momento de la guerra no se trata solo de un dilema de ortodoxia politica o economica. Las sanciones internacionales, los controles sobre financiamiento y el endurecimiento regulatorio pueden afectar a empresas, operaciones y circuitos financieros con exposición indirecta a la región.

La guerra, además, arrastra efectos menos visibles pero igualmente importantes se incrementa la vigilancia sobre flujos financieros ilícitos, obliga a redoblar cooperación internacional en materia de seguridad y, si se prolonga, puede agravar crisis humanitarias que terminan presionando sistemas de asilo y mecanismos multilaterales de atención. México no será protagonista central de ese escenario, pero tampoco podrá declararse inmune a sus implicaciones por su vecindad a los Estados Unidos.En el mundo actual, la diplomacia ya no es solamente una cuestión de cancillerías es tambien una variable económica.

México no puede ser un observador pasivo de un entorno global cada vez más inestable. no puede simplificarse solo en respuestas y declaraciones diplomáticas ni en un inpas de corrección de mercado y esperar que se estabilice. Se requiere una visión más seria sobre seguridad energética, diversificación de proveedores, estrategias logísticas y manejo del riesgo cambiario.

Se requiere, sobre todo, dejar de actuar como si los reajustes geopolíticos fueran ajenos. Tienen un impacto directo en la economía nacional.

La guerra en Irán nos ha aproximado al teatro de operaciones en esta ofensiva militar algunos piases reciben los misiles y otros se ven impactados por inflación, incertidumbre de esta manera se expone la dependencia de México de la economia Norteamiricana,al ser un tema de nuestro principal socio comercial nos impacta de manera directa.

La mejor forma de enfrentar esta crisis es re imaginando nuestras estrategias como país y centrarnos en energías limpias, en una reforma fiscal que fortalezca las finanzas públicas y dejar de lado la ortodoxia política y avanzar hacia un estado más fuerte y rector del desarrollo nacional y en este escenario la certeza jurídica es el actor más relevante.

 

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