Fotos, focas y fieles… la liturgia de la desesperación política

Desde el Lunar Azul

Hola, hola, mis queridos lectores. Pues sí, cada día estamos más cerca de la dichosa encuesta, esa que todos dicen respetar… hasta que no les conviene. Y aunque el presidente nacional del PAN ha sido muy, pero muy enfático en que no cederá bajo ninguna circunstancia a factores externos que no estén contemplados en dicha medición, lo cierto es que en lo local ya huele a desesperación.

El grupo aún dominante sí, ese que se siente dueño de ambos palacios, anda en modo supervivencia. Quieren retener el palacio mayor a como dé lugar, y en ese intento se les ocurre cualquier pretexto, festejos improvisados, sonrisas forzadas y fotos estratégicas para dejar constancia de que siguen cerca de los que mandan… o al menos de los que creen que seguirán mandando.

Pero no nos confundamos, esto no es más que una muestra de “vida”. Artificial, sí, pero vida al fin. Y ya sabe usted, el que respira, aspira. Aunque aquí la respiración se note forzada, entre nubes cada vez más grises, sobre todo en los rostros que aparecen en la famosa foto. Porque si algo se percibe es el nerviosismo de quienes ya no saben si están adelantados… o simplemente exhibidos.

Y claro, todos quieren quedar bien. Absolutamente todos. Solo que hay niveles. Están los prudentes, los oportunistas… y luego están los francamente arrastrados. Ahí entran, sin rubor alguno, la dueña del buró y el dueño de los dineros, que parecen levitar no por convicción, sino por miedo a quedarse sin hueso. Porque si algo les empieza a faltar no es presupuesto… es fuero.

Mientras tanto, la mandamas reunió a sus 12 apóstoles. Una escena casi bíblica, aunque el desenlace promete menos milagros y más caídas. Algunos caerán parados, otros caerán como vacas, y para varios será, simple y llanamente, la última llamada. Porque por más que se desvivan en aparentar que están vivos, útiles y productivos, al final lo único que contará será la lealtad… o lo que la jefa entienda por lealtad.

Y ojalá tenga buen tino, porque lo que se observa, sin demasiado esfuerzo, es una fauna considerable de desleales orbitando su proyecto.

Del otro lado, quien cayó como gorda en tobogán y ni cuenta se dio, fue el señor del moño. Se dejó ir con entusiasmo, embarrándose en el camino con todo lo que encontraba. Y es que el senador, ese que va en primer lugar en las encuestas sí, aunque les incomode, le tendió la trampa perfecta, lo dejó exhibirse solito.

El señor del moño se creyó el elegido, pero terminó siendo el evidenciado. Y no vino solo, arrastró consigo a varios compañeros de los medios, que una vez más demostraron ese gusto tan peculiar y tan rentablepor el dinero público y la complacencia.

Ahí van todos, replicando sin contexto, sin análisis y, sobre todo, sin pudor. Como focas de circo, pero descoordinadas. Cada quien buscando su aplauso, su croqueta o, en el mejor de los casos, su lugar en los convenios.

Mención aparte merece el uruguayo cromador y el “Lord Molécula” hidrocálido, que compiten ferozmente por ver quién llega primero a dejarle flores al señor del moño. Una carrera de lealtades… pero mal entendidas.

Porque esta vez, como en muchas otras, lo que le faltó fue lo básico, inteligencia y tacto político. Disimular, aunque fuera un poco, esa ansiedad por seguir comiendo del erario. Porque cuando el hambre es mucha, hasta la estrategia se vuelve torpe.Y eso, en política, no se perdona… se cobra.

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Aquí dejo esta roca.


Empújela usted.

Yo vuelvo. Como siempre.

 

 

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