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Encara el 'pueblo'... a Sheinbaum

Antes que la Presidenta Claudia Sheinbaum, salió un hombre a pie con el sombrero en la mano para dar su propio informe: "Me dejaron pasar para que hablara, y luego los de seguridad y el director de gobierno, no me dejaron pasar", explicó Jorge Octavio Contreras, quien había logrado cruzar el primer cerco durante la entrega de condonaciones hipotecarias en San José Chiapa.   Quería decirle a Sheinbaum lo que más de 150 personas estuvieron gritando durante todo el mitin: los habitantes de Chiapa, morenistas declarados y admiradores suyos y del ex Presidente Andrés Manuel López Obrador, "cabecita de algodón", rechazan la instalación de una planta recicladora de 40 hectáreas junto a sus casas, donde ya funciona un basurero. Pero no pudo pasar más allá de la mitad de las sillas.   Sheinbaum, de cualquier forma, ya sabía del caso. El 22 de enero, en su conferencia de prensa, prometió consultar a la población. Lo repitió el viernes pasado: "Se está hablando con los ejidatarios", dijo.   Mujeres, adultos y niños con lonas y pancartas pensaban que Sheinbaum no estaba bien enterada; que quizás estaba muy ocupada con Donald Trump defendiendo a la patria o que cancelaría la obra, como hizo López Obrador con el aeropuerto en Texcoco.   "Venimos a darle la queja", expresó uno de los manifestantes antes de que llegara Sheinbaum.   Los habitantes de Chiapa acusaron que les impusieron un basurero desde hace 10 años y que lo quemaron en febrero. Puebla y Tlaxcala declararon una contingencia ambiental y suspendieron clases.   Extendieron sus lonas y sus cartulinas. Se subieron a los montones de tierra y a las sillas. Gritaron: "¡No al basurero!", "¡Consulte al pueblo!", "¡No la queremos!". Acusaron al Gobernador Alejandro Armenta -priista durante más de 20 años hasta 2017 y ahora morenista- de malinformarla, de decirle que el basurero estaba muy lejos de las casas. Le reprocharon al ex priista que el 9 de marzo los amenazó con la cárcel y, burlón, les dijo que si se oponen a la recicladora, le presten el patio de sus casas para la basura.   Pero ni cuando llegó la presidenta los dejaron cruzar la primera línea. Armenta, como si nada, apareció en el templete al lado de la Mandataria.   "Estas tierras fueron ultrajadas por los gobiernos neoliberales", dijo en su discurso. Es decir, por los suyos, cuando presidía el partido. Ni reparó en los gritos de fondo ni cuando un pequeño grupo, con Jorge Octavio a la cabeza, logró colarse hasta la mitad de la carpa blanca e interrumpió a la Presidenta.   "A ver, allá andan manifestándose porque dicen que están en contra del Polo del Bienestar. ¿Qué prefieren: un basurero a cielo abierto o una recicladora de basura limpia?", respondió Sheinbaum.   "¡Ninguna de las dos cosas!" "¡Si es tan buena, por qué no se la llevan a Angelópolis!" "¡Que Armenta se lleve la basura al patio de su casa!", le respondieron.   Sheinbaum recurrió entonces a esa estrategia de poner a votación lo que no hay riesgo de perder: "¿Quién vota porque terminemos de hablar y luego ya atendemos a los que se están manifestando?". Ganó, claro, la mayoría que había convocado Armenta. Los de hasta adelante, que tenían silla y gritaban "¡Gobernador! ¡Gobernador!". Los que habían acudido a recibir las escrituras o el certificado de condonación de sus deudas al Fovissste. "Luego nos critican. Dicen: 'Ay, es que ustedes, nada más para que la gente esté con ustedes, condonan créditos'", dijo Sheinbaum. "¡Armenta, priista, eres oportunista!", gritaron los manifestantes. La manifestación se volvía contra el Gobierno. "¡Protector de huachicoleros!", le gritaron. Pero adelante se ahogaba el ruido con las frases oficiales. "Yo los veo bien contentos, bien contentas", dijo Sheinbaum. "Hoy somos gobiernos del pueblo, por el pueblo y para el pueblo de México. Estamos luchando por la felicidad del pueblo".   La Presidenta terminó su discurso sin darles la palabra. Jorge Octavio se quedó parado a mitad de las sillas con una lona. Corrió con su grupo hacia el estacionamiento por donde saldría la Mandataria. Piso aún en polvo. Jorge Octavio salió delante de Sheinbaum y Armenta agitando su sombrero. Sheinbaum salió también a pie y se plantó detrás de las vallas, frente a ellos, molesta ya porque le habían arruinado su evento.   "A ver, ¿de quién es el terreno?", dijo. "¡Del pueblo!", le respondió una mujer. Y ella, como los neoliberales, dijo que no: "Es del Gobierno del estado". "Pero el pueblo somos muchos, Presidenta", insistieron. Parado a su lado, con las manos en las bolsas, Armenta sonreía, cínico o nervioso, incluso cuando le dijeron en su cara: "Usted es un poco mentiroso, Gobernador". La Presidenta sonrió también, impaciente ante la negativa de aceptar las bondades de la recicladora. Luego perdió la paciencia. Reprochó que le hubieran arruinado su evento donde tenían que aplaudirle. Acusó. Agitó el índice: "Les dije que iba a dialogar con ustedes y, de todas maneras, ustedes se manifestaron a pesar de que les dije que los iba a recibir. De todas maneras los estoy recibiendo. A pesar de que, en un evento de vi-vi-en-da, donde estamos entregando a la gente vivienda, ustedes vinieron a manifestarse", dijo. Prometió llevarlos a una recicladora que hizo en la Ciudad de México para que vieran que era "muy bonita". Sus seguidores insistieron en que no, que jamás, que se hiciera una consulta; que hay hospitales cerca y enfermos por la basura. Sheinbaum prometió, además, una asamblea en el pueblo. "Sí, y que se vote", le dijeron. "No es para votación, es para escuchar", acotó ella. "¿O sea que lo que diga el pueblo no importa?", le reprocharon. Caía la tarde, el sol y flotaba el polvo. "¿Ustedes creen que vamos a hacer algo malo?", dijo la Presidenta y se fue. Caminó a la salida entre el grupo que se iba doblando las cartulinas. Jorge Octavio seguía con su sombrero en la mano. Cavilaba: "Lo que desprendo yo es que la Presidenta ya tiene una línea, ya tiene un decreto, y quiere pisotear la voluntad de los ciudadanos", lamentó. "Yo casi ya soy apartidista porque lo mismo es PAN, que PRI, que Morena. Todo es lo mismo. La gran mayoría aquí le brindamos el apoyo a Morena, y con eso nos están pagando".
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