Reunido en privado con senadores, Roberto Velasco, sucesor de Juan Ramón de la Fuente al frente de la Cancillería, afirmó haber vivido "en carne propia" el drama de las desapariciones forzadas. Un día antes de que comparezca ante comisiones y de que, como se presume, sea ratificado al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), el joven funcionario fue recibido por los coordinadores en el seno de la Junta de Coordinación Política y luego por las bancadas de Morena, PAN y MC. Todavía con el descontento que a flor de piel provocó en el Gobierno el Comité de Naciones Unidas sobre las desapariciones forzadas en México, Velasco retomó el asunto en cuestión después de que la senadora Alejandra Barrales lo pusiera sobre la mesa. Según contó, cuando tenía 20 años, sufrió "en carne propia" el dolor de las desapariciones forzadas con el caso de un amigo muy cercano, cuyo paradero sigue sin conocerse. Su esposa estaba embarazada y cuidaba de otro hijo de ocho años. "Quiero comentar que ella (Barrales) me ayudó, cuando estuvimos en la Asamblea Legislativa (en 2010), a apoyar a un amigo que fue víctima de desaparición forzada", relató, según el testimonio coincidente de dos fuentes que asistieron al cónclave. "Fue algo muy doloroso. Lo viví en carne propia y sé lo que significa vivir el dolor de un desaparecido", repuso. Velasco reiteró su desacuerdo con la visión del Comité de la ONU, aunque dijo que no desconocía la magnitud del problema de las desapariciones forzadas. De hecho, el funcionario contó que había consultado con un ex Canciller y que éste le había dicho que el Comité se había "extralimitado".