Tapaos los unos a los otros…

Desde el Lunar Azul

Buen lunes, estimados lectores de este rincón azul. Mucho por comentar, porque ni en días santos descansaron los grillos locales; aquí la política no guarda cuaresma.

Arrancamos con la imagenentre desolación y resignación, que dejó ver el hoy titular del OSFAGS, el buen Juan Pablo. Hace no mucho soñaba con ser el ungido de Palacio, con la bendición del “primo”, rumbo a la alcaldía de la capital por el grupo que hoy gobierna estas aguas cachondas.

Pero no. Una vez más, disciplina partidista, a formarse, agachar la cabeza y, sobre todo, entender el mensaje. Su nueva encomienda no es menor, atrincherarse siete años en el órgano de fiscalización y, curiosamente, mirar con lupa… pero sin ver demasiado. Es decir, cuidar que las cuentas cuadren, pero no tanto como para incomodar a los nuevos ricos de la política azul.

Porque sí, hablamos de un aparato que administra miles de millones de pesos del erario estatal y municipal. Tan solo el presupuesto estatal de Aguascalientes ronda los 40 mil millones de pesos anuales, y el margen de maniobra del órgano fiscalizador no es un asunto técnico, es profundamente político.

Juan Pablo llega golpeado. Su trayectoria reciente le dejó lecciones duras, desde aquella denuncia por violencia política de género impulsada por una compañera de bancada; misma que hoy, en silencio institucional, votó a favor de su nombramiento, hasta el recordatorio permanente de que en política no hay agravios eternos… pero tampoco olvidos gratuitos.

Había invertido tiempo, capital político y, dicen, algo más que entusiasmo en su proyecto. Hoy le toca administrar otra cosa, su prestigio. Ojalá lo haga bien. Porque si decide convertirse en tapadera de excesos, no solo pierde él, pierde el estado.

Y aquí vale una pausa incómoda para el PAN local. Conviene que sus militantes y simpatizantes hagan un ejercicio de autocrítica real. Porque mientras a nivel nacional se desgarran las vestiduras criticando a Morena por prácticas patrimonialistas y centralistas, en Aguascalientes varios cuadros parecen empeñados en replicarlas… y en algunos casos, superarlas con eficiencia suiza.

Pero pasemos al otro lado del tablero.

Los comentócratas azules celebran, con cohetes incluidos, las encuestas que colocan al PAN con ventaja frente a Morena en el estado. Y sí, los números ahí están, en Aguascalientes, el voto duro panista sigue siendo competitivo, incluso frente a un gobierno federal que ha desplegado programas sociales de gran calado.

Para dimensionar, los apoyos federales (pensiones, becas, transferencias) representan miles de millones de pesos anuales que llegan directamente a la población. Y aun así, Morena no termina de cuajar electoralmente en la entidad.

¿Persecución? ¿Narrativa adversa? No. La explicación parece más simple y más cruda, Morena en Aguascalientes ha construido un manual perfecto… para no crecer.

Y el problema ya no es solo local. Trasciende que desde el centro (léase, la doctora) hay molestia con su carta fuerte en el estado. A pesar del respaldo federal, la “maestra” no levanta más allá de su techo. Especialistas ya lo advertían, llegó a su límite de reconocimiento y aceptación. Y repitiendo la misma fórmula, hablando a los mismos públicos, difícilmente habrá expansión.

También hay que decirlo, cargar sola con la operación territorial de un movimiento es inviable. Pero su estilo, cerrado, selectivo, poco dado a sumar, tampoco ayuda. Su equipo es reducido y, siendo francos, poco competitivo en campo.

Del lado operativo, el “otrora superdelegado” juega otro partido, alineado con la gobernadora y más enfocado en hacer patrimonio que en construir proyecto. Mientras cumpla con ciertas lealtades, ahí seguirá. Y del “triple A”, poco que agregar, alergia al territorio, fobia al contacto directo y fe ciega en que redes sociales y medios nacionales sustituyen estructura política. No lo hacen.

Así, los azules cabalgan (por ahora) en caballo de hacienda. Con oposición ruidosa, sí, pero desarticulada. Perros que ladran, pero no muerden.

Sin embargo, cuidado. La historia electoral de Aguascalientes no es lineal. Ya ha habido momentos donde las encuestas marcaban ventajas cómodas… y la ciudadanía decidió otra cosa en las urnas.

La elección, como siempre, está en el aire. Y basta un evento inesperado, un escándalo, una fractura interna, un error de cálculo, para que la moneda caiga del otro lado. No necesariamente guinda. Y quizá tampoco con los mismos personajes que hoy usufructúan marcas partidistas para beneficio propio.

Aquí dejo esta roca.

Empújela usted.

Yo vuelvo. Como siempre.

OTRAS NOTAS