Estados Unidos e Israel atacaron ayer una instalación nuclear en Bushehr, lo que ocasionó la muerte de un agente de seguridad, y la Zona Petroquímica Especial de Mahshahr, que afectó a tres edificios y dejó cinco muertos.
La agencia atómica iraní informó que un ataque aéreo impactó cerca de su instalación nuclear de Bushehr, lo que provocó la deceso de un guardia de seguridad y daños a un edificio de apoyo. Esta es la cuarta vez que la instalación es blanco de un ataque durante la guerra.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) declaró que Irán les notificó formalmente del incidente, pero que no se había registrado ningún aumento en los niveles de radiación.
Rusia evacuó a 198 empleados de la central de Bushehr poco después de que un proyectil impactara cerca de la instalación, indicó el director general de la agencia nuclear rusa Rosatom, Alexéi Lijachov, a medios de su país.
"Según lo previsto, hoy comenzamos la fase principal de la evacuación. Unos 20 minutos después de ese desafortunado ataque, los autobuses partieron de la estación de Bushehr hacia la frontera irano-armenia. 198 personas, para ser precisos: esta es la mayor evacuación", declaró Lijachov.
En tanto, se registraron otros bombardeos de que golpearon un centro petroquímico en el suroeste de Irán, indicaron las agencias de prensa locales.
Los ataques aéreos tuvieron como objetivo dos plantas de servicios públicos, conocidas como Fajr 1 y Fajr 2, que proporcionaban a las más de 50 plantas petroquímicas que operan dentro del complejo los servicios básicos necesarios para funcionar (gas, electricidad y agua industrial, entre otros), según informes de los medios estatales iraníes.
"Hubo explosiones en la Zona Petroquímica Especial de Mahshahr", indicó la agencia de noticias Fars, citando al vicegobernador de la provincia de Juzestán.
Fars precisó que el "ataque israeloestadounidense en Mahshahr" afectó a tres empresas de la zona.
El Ejército israelí aseveró haber atacado el complejo petroquímico "responsable de la producción de materiales químicos utilizados para armas", y que las instalaciones eran "fundamentales para la producción de materiales para explosivos, misiles balísticos y armamento adicional".
Los ataques ocurren en un momento en que Estados Unidos e Israel intensifican los bombardeos contra instalaciones industriales iraníes, lo que es considerado por expertos como una acción de alto riesgo atacar instalaciones nucleares o petroquímicas.